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Abelardo De La Espriella asumió la Presidencia con un discurso centrado en orden, seguridad y regeneración nacional

Desde Cali, el nuevo mandatario lanzó un mensaje contundente sobre el rumbo de su gobierno, anunciando el fin de la “paz total” y el inicio de una etapa de autoridad, lucha contra el crimen y transformación institucional.

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Abelardo De La Espriella asumió la Presidencia con un discurso centrado en orden, seguridad y regeneración nacional

En medio de una ceremonia cargada de simbolismo histórico y político, Abelardo De La Espriella tomó posesión como Presidente de la República de Colombia y delineó, en un extenso discurso, las bases de su mandato. Desde el Cantón Militar Pichincha en Cali, el jefe de Estado envió un mensaje enfático sobre el inicio de una nueva etapa para el país, centrada en el restablecimiento del orden, la autoridad y la libertad.

El mandatario inició su intervención con un tono espiritual y de agradecimiento, al afirmar: “Me es imprescindible iniciar estas palabras elevando (…) un sentimiento de profunda gratitud a Nuestro Señor Jesucristo por bendecir a Colombia” . Desde allí, planteó que su gobierno buscará cerrar “un largo capítulo de resignación nacional” para dar paso a una transformación profunda del país.

De La Espriella enfatizó que su administración será incluyente, asegurando que gobernará para todos los colombianos, incluso para quienes no respaldaron su candidatura. “Seré el Presidente de todos los colombianos: de quienes me honraron con su voto y de quienes (…) depositaron su confianza en otras opciones políticas”, expresó . No obstante, dejó claro que su gestión estará guiada por convicciones firmes y un programa estructurado.

Uno de los ejes centrales de su discurso fue la seguridad. El presidente anunció un viraje radical en la política frente al crimen organizado y los grupos armados ilegales. “Hoy queda abolida la nefasta política de ‘paz total’, que en la práctica fue de ‘narcoterrorismo total’”, afirmó , al tiempo que ordenó a las Fuerzas Militares y de Policía combatir sin tregua a las estructuras criminales.

En ese mismo sentido, advirtió que los grupos ilegales tendrán solo dos opciones: “someterse al imperio de la ley o enfrentar toda la fuerza del Estado” . Además, anunció medidas como la expedición de un listado de organizaciones narcoterroristas y la construcción de megacárceles para enfrentar la criminalidad.

El mandatario también planteó una estrategia integral contra los cultivos ilícitos, que incluye la erradicación forzada y el uso de nuevas tecnologías. “La coca no se combate con estadísticas maquilladas (…) sino arrancándola de la tierra”, sostuvo , al tiempo que prometió apoyo a los campesinos para sustituir estos cultivos por economías legales.

En materia institucional, De La Espriella anunció una política de “regeneración” en distintos frentes: moral, administrativa y económica. “Colombia reclama una regeneración moral en el ejercicio del poder (…) y una regeneración económica que fortalezca la iniciativa privada”, señaló . En ese marco, insistió en que la lucha contra la corrupción será uno de los pilares de su gobierno.

El jefe de Estado también marcó distancia frente a posibles reformas estructurales del sistema político, al afirmar que durante su mandato no impulsará cambios constitucionales. “Durante mi Gobierno no se abrirá camino a constituyentes de ninguna naturaleza”, aseguró , reiterando su compromiso con la estabilidad institucional.

Otro de los mensajes clave fue su defensa del equilibrio de poderes y la independencia judicial. El mandatario aseguró que su relación con las ramas del poder público estará basada en el respeto y la transparencia, sin acuerdos ocultos ni interferencias.

En el plano político, De La Espriella reivindicó el resultado electoral que lo llevó a la Presidencia, destacando que “el pasado 21 de junio no ganó un hombre (…) ganó la democracia colombiana” . Con ello, buscó enviar un mensaje de legitimidad y continuidad institucional.

Finalmente, el nuevo presidente convocó a los ciudadanos a unirse en torno a su proyecto de país y a asumir un rol activo en la defensa de los recursos públicos y la legalidad. En su visión, Colombia debe convertirse en una sociedad vigilante y comprometida con el control del Estado y la erradicación de la corrupción.

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