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En diplomacia internacional y negocios, la FIFA nunca pierde

Tras las polémicas suscitadas en el mundial Catar 2022, en un mundo en tensión y con una fuerte batalla diplomática y cultural de por medio, las polémicas que han dado de que hablar desde todos los ángulos en el mundial están directamente relacionadas con este clima de confrontación internacional. E

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Tras las polémicas suscitadas en el mundial Catar 2022, en un mundo en tensión y con una fuerte batalla diplomática y cultural de por medio, las polémicas que han dado de que hablar desde todos los ángulos en el mundial están directamente relacionadas con este clima de confrontación internacional.

En medio de todo esto, llaman la atención los asombrosos niveles de poder que alcanza el órgano rector del fútbol mundial, pues no solo hace parecer que está de día estando de noche con el uso de su nueva herramienta el video arbitraje, más conocido como el VAR, odiado pero también exigido por millones de fanáticos en todo el mundo, sino también por la capacidad que tiene de ponerle los puntos sobre las íes a todas las naciones del mundo.

Y es que esto es precisamente lo que viene sucediendo desde el año 1930 con la celebración del primer mundial de fútbol en Uruguay. La FIFA, no solo controla la justicia deportiva influyendo en la alegría de la gente con sus decisiones, sino que también le alcanza para darle lecciones de moral al mundo y por si fuera poco para quedarse con la plata.

El balón que se ve en la imagen ¿está adentro o afuera? parecería una cuestión menor. De no ser porque de su respuesta dependió si Alemania seguía en el mundial o no. Pues la respuesta del VAR ha sido contundente; el balón no ha salido del campo de juego.

Y lo que más llama la atención es que Alemania quedó eliminado, después de haber criticado mediante protesta de sus jugadores tapándose la boca, ante la amenaza de la FIFA de sancionar a quienes protesten contra el gobierno, la nación, y el estilo de vida cataríes. Y después de que otras naciones europeas imbuidas por la narrativa «progre» y de ideologías de genero de izquierda radical, también manifestaron su malestar contra la política interna del país musulmán.

Ante toda la polémica, Gianni Infantino, el máximo jerarca del fútbol mundial, declaró que Europa tiene que pedir perdón por sus últimos 300 años de historia. En una muestra absoluta de poder, siendo capaz de dirigir y decidir quién hace el mundial de fútbol, cómo lo hace, quienes participan, regañar a las naciones que se porten mal, darles cátedra de moral, decidir el resultado de partidos y al final quedarse con la plata.

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