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Los censores de la libre expresión

Por: Carlos Andrés Echavarría Uno de los derechos naturales inalienables que tienen los seres humanos es el de la libre expresión, en el cual las personas pueden manifestarse abiertamente y sin constreñimientos sobre cualquier asunto que considere relevante (o irrelevante) en su manera de pensar, pe

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Por: Carlos Andrés Echavarría

Uno de los derechos naturales inalienables que tienen los seres humanos es el de la libre expresión, en el cual las personas pueden manifestarse abiertamente y sin constreñimientos sobre cualquier asunto que considere relevante (o irrelevante) en su manera de pensar, pero, ¿qué ocurre cuando un Estado restringe ese derecho en alas de la proteger la imagen y la honra de un tercero afectado?

El pasado lunes una ciudadana dio una serie de declaraciones en donde criticaba a la vicepresidente comparándola con un gorila por su color de piel, adicionalmente hizo otra declaración contundente en contra de las personas que tienen arraigada la doctrina comunista. Aunque ambas manifestaciones fueron de muy mal gusto, la respuesta de la policía nacional está por fuera de toda proporción. Se publicaron avisos solicitando a la ciudadanía que la identificaran para proceder a su captura cual si fuera la peor delincuente al mismo nivel de los criminales más brutales que tiene el país.

¿Es tan grave la declaración que hizo la señora para catalogarla de criminal? Aquí comienza el problema mayúsculo en el cual se ve inmersa la institución, ya que está actuando como un Censor de Opinión, como el “Gran Hermano” presentado en el libro de George Orwell, 1984. En donde las personas tenían prohibido en hacer cualquier tipo de manifestación en contra del establecimiento en el poder. Hoy en día en China se tiene implementado un sistema similar en donde los ciudadanos tienen un carnet de puntos, los cuales se retiran ante cualquier conducta que no plazca a los dirigentes del Partido Comunista Chino. La pérdida de puntos convierte a los ciudadanos en parias que los puede llevar al punto de morir por inanición, debido a que sin ese carnet les es prohibido comprar comida.

En el pasado hubo otros grupos de “matones” al servicio del régimen para controlar la expresión de los ciudadanos, como ejemplo tenemos: La Cheka de Lenin, la Gestapo de Hitler, Los Casacas Pardas de Mussolini, Los Colectivos de Maduro y el G2 de los Castro. Todos ellos tienen un denominador común, son los grupos de control poblacional de los regímenes totalitarios socialistas.

La libertad de expresión es un derecho que va íntimamente relacionado con el Derecho de Propiedad y solo en los casos en que el derecho de expresión viole el derecho de propiedad debe ser castigada la conducta. A manera de ejemplo, en el caso de que un irresponsable grite en un teatro, “fuego”, los asistentes en el recinto deben tomar una decisión, creerle al anunciante y salir del teatro o ignorarlo y continuar en la película. Si el aviso fue falso, debe ser castigado, no porque se le viola la libertad de expresión, sino porque ocasionó un daño económico al dueño del teatro, debido a que las personas abandonaron el recinto, también ocasionó un daño a la propiedad de los asistentes, porque abandonaron el espectáculo por el cual pagaron, es por ello, que la sanción se le aplica por el detrimento al patrimonio ajeno, más no en pos de coartar la libertad de expresión.

¿A quién afectó la declaración de la señora?, allí vamos por partes, la primera salida en falso fue la de comparar a la vicepresidente con un gorila. Aunque es una manifestación claramente racista, una cosa es la libertad de expresión y otra muy distinta es la actitud que se tiene frente a las declaraciones de un desconocido. ¿Esa declaración afecta la propiedad privada de la vicepresidente? Claramente no, es solo un comentario que se debería afrontar como lo hacían los abuelos “a palabras necias, oídos sordos”. Esa lección se la dio el expresidente Duque a los hoy gobernantes cuando caricaturistas lo comparaban con un Cerdo, el presidente nunca respondió a ese agravió y mucho menos ordenó una captura por tan patética imagen que se publicaba en diarios de tiraje nacional.

Se observa claramente un sesgo ideológico en la magnitud del evento, comparar con un cerdo a un presidente blanco de mediana edad era solo motivo de burlas, pero comparar con un gorila a una vicepresidente negra, es un acto de racismo y misoginia que obliga al establecimiento a aplicar las mayores sanciones al ofensor. Pero la discrecionalidad de las ofensas no paran exclusivamente en los hombres blancos heterosexuales de mediana edad, no, claramente atacan de manera indiscriminada a quienes no se alinean con sus objetivos y es el caso del congresista Miguel Polo,  quien llegó al congreso por las comunidades afro y a quien la representante del Pacto Histórico Mafe Carrascal, denigró en su cuenta de twitter de la siguiente manera: “sigan haciendo tendencia semanalmente AL NEGRO VERGONZANTE y va a creer que puede llegar al congreso a hacerle compañía a la Cabal” Un acto claro de que las ideologías propagadas por la izquierda son ideas mal concebidas que no se sostienen y pierden valides ante el más mínimo análisis.

Continuando con las declaraciones de la ciudadana, la clara alusión fue básicamente sobre una acción que se debería llevar a cabo, dijo la señora: “con un comunista no hay que pelear, tiro en la mula y pa´l río”. Aquí estamos ante el mismo escenario, claramente la propiedad privada no se ve afectada en general, pero si otro derecho inalienable, el Derecho a la Vida.

Si no hay un solo crimen en contra de un comunista, la señora no tendría porque tener la más mínima sanción por su declaración, ya que nadie actuó en contra de un tercero por esa motivación, pero en caso de llegarse a presentar un acto de ese estilo, cae en la responsabilidad de los investigadores demostrar que el asesinato se produjo porque el agresor actuó bajo el pleno convencimiento e influenciado por lo que dijo esa señora.

Personalmente considero que esa señora no tiene el poder de convencimiento para que un orate asesine a un individuo solo por esa declaración, pero en caso de llegarse a presentar, es responsabilidad de la fiscalía demostrarlo y de esa forma, si sancionarla, no porque se trasgrede el derecho de libertad de expresión, sino porque su comportamiento desembocó en un acto criminal.

En un país en donde los problemas son magnos en todos los sentidos, ahora la policía está enfocada en capturar personas que hablan en contra de los funcionarios públicos o que hablan en contra de un modelo de pensamiento. La policía nacional, ente creado para la protección del ciudadano, hoy se ve en la penosa labor de obrar como Censor de Opinión y agente represor de un régimen que apenas da sus primeros pasos.

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