(ESPECIALES) Las Lecciones de Chile Colombia, por Axel Kaiser TERCERA PARTE
Por María Cristina Isaza Jóvenes, Gratuidad y Cultura de Cancelación. Apartes de los mejores momentos de la invitación del ICP a Axel Kaiser Axel Kaiser: abogado, profesor universitario, analista político, intelectual y escritor chileno de ideología liberal. Es presidente del think tank liberal Fund

Por María Cristina Isaza
Jóvenes, Gratuidad y Cultura de Cancelación.
Apartes de los mejores momentos de la invitación del ICP a Axel Kaiser
Axel Kaiser: abogado, profesor universitario, analista político, intelectual y escritor chileno de ideología liberal. Es presidente del think tank liberal Fundación para el Progreso (FPP), es uno de los principales influencers a nivel mundial en materia económica junto con Krugman y Stiglitz.
ICP Colombia: El Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga (ICP) es un centro de pensamiento colombiano de origen empresarial, de carácter privado, cuya misión es promover los principios de la democracia pluralista y la economía de mercado.
ICP: ¿Qué opinas de los políticos que seducen a los jóvenes con la gratuidad de la educación y con la cultura de cancelación?
AK: Todo lo que es gratis cae muy bien. Veo dos líneas de acción: reducir la duración de las carrearas universitarias, que son en general más largas en Latam que en Europa, y sistemas de becas y de créditos
La política de la gratuidad es muy mala porque en todas partes del mundo tienden a ir a la universidad las clases medias y altas, no las clases más pobres, ni siquiera en Europa. Además, tú financias con impuestos a gente que va a salir a lucrarse, y aquí está la gran ironía de todo esto y es que los que dicen que no se debe tener lucro con la educación, es porque quieren estudiar gratis, pero con el fin de tener un título que les permita lucrarse después y quieren que lo paguen otros, no pagarlo ellos, que son quienes finalmente se van a beneficiar económicamente del estudio que están haciendo. Entonces esa política es mala porque no está focalizada en los que más lo necesitan, que es lo que queremos los liberales, sino que es un gasto desconcentrado, descontextualizado y que no tiene impacto positivo sobre la movilidad social, sino negativo.
Lo que termina ocurriendo es que la gente estudia gratis, sale al mercado, no encuentra trabajo y se despilfarran millones. En Argentina el graduado de la Universidad pública promedio es más caro que el graduado de la Universidad particular, porque son muchas las personas que estudian gratis y pasan más años en la universidad, además muchos no terminan, entonces se desperdician millones en recursos, en vez de asignarlos a los niños que necesitan una formación de buen nivel cuando son pequeños, para que después tengan un buen desempeño académico, estudien una buena carrera y salgan de la Universidad a ocuparse en el mercado laboral . En los primeros años de vida es que tienes que invertir muchos recursos para formación, pero los bebés no marchan, no tiran piedra y no votan, entonces no los toman en consideración.
En Brasil hay Universidad gratis, pero ingresan por una selección (que no la tienen en Uruguay o Argentina) hijos de personas con dinero que podrían pagar su educación, entonces tampoco se focaliza el gasto en los que más lo necesitan. En Alemania la educación superior es gratis, pero en Inglaterra no, y a pesar de esto, hay más gente de los percentiles más bajos estudiando en las academias Inglesas que en las alemanas, lo que comprueba que es un mito de que si las haces gratis todo el mundo va a poder acceder. No es cierto, en realidad es un subsidio a buena parte de las familias clase media acomodadas y clase alta, en desmedro de todos los demás que pagan también impuestos.
Tampoco puedo estar de acuerdo con los pregrados gratuitos porque los jóvenes toman malas decisiones de estudio: ciencias sociales, humanidades, etc… que no tienen salida al mercado laboral, en cambio, si pagaran algo, lo pensarían antes de estudiar este tipo de carrera, porque, aunque soy amante de las ciencias naturales, humanas y sociales, estas lastimosamente se han convertido en escuelas de adoctrinamiento, que no te enseñan pensamiento crítico y no tienen una salida al mercado laboral, entonces los egresados se terminan convirtiendo en unos activistas de izquierda, buscando trabajo en el Estado y por lo tanto quieren que el Estado crezca (entonces se necesita más impuestos para sostenerlo) para obtener ingresos de este.
Respecto a la cultura de la cancelación: En mi libro la Neoinquisición investigo el origen intelectual y biológico de toda esta revolución cultural, que es lo que estamos experimentando en occidente. Por un lado, la fragilidad psicológica de las nuevas generaciones, debido a una alta sobreprotección de los padres, los colegios y las universidades, no han dejado que desde pequeños desarrollen un sistema psíquico resistente… como con el sistema inmunológico, que si desde pequeño te alejan de los patógenos, entonces te vuelves muy débil y te enfermas fácil; hay esta sobre protección que los ha debilitado en su capacidad para lidiar con la adversidad. Lo otro son las redes sociales que han polarizado y extremado la discusión, trivializando el discurso y generando una dinámica completamente destructiva de grupos y se empieza a generar una división irreconciliable entre las diferentes posturas. Otro ingrediente esencial es la filosofía sobre todo el postmodernismo: Cuando uno estudia pensadores neo marxistas de la escuela de Frankfurt o el postmodernismo francés llámese Marcuse, Derrida, Focault, etc… se encuentra que su proyecto es la destrucción de la civilización occidental para reemplazarla por, el caos de los postmodernos… increíblemente esas ideas se han tomado por completo a las universidades más importantes del mundo: USA, Inglaterra, parte de Europa y por supuesto Latino América. Este postmodernismo es un poco distinto al marxismo clásico aunque se inspira y toma muchos conceptos, pero nosotros estamos viéndonos envueltos en este fenómeno de destrucción de los fundamentos intelectuales de occidente y el racionalismo, es decir, de las reglas del diálogo racional, como aquellas basadas en la evidencia y la lógica .En esta visión de racionalismo crítico, hay una verdad y ¿cómo nos acercamos a esa verdad? discutiendo, presentando evidencia, refutando al otro, argumentando de manera lógica y usando el sentido común. Hoy lo que importa es más bien una idea profundamente emocional ya no vivimos en democracia sino en emocracia, que es esta dictadura de las emociones y este sentimiento de víctima. Nosotros vivimos en cultura de victimismo… si antiguamente los héroes eran los soldados, hoy en día los que ocupan ese nivel son los que se declaran victimas por el hecho de existir, ellos dicen ser oprimidos porque son mujeres, LGBTI, de otra raza o lo que sea, y al decir eso en una cultura del victimismo, cosechan un status moral y social preferente que les permite decir lo que está bien y callar a todos los demás, quienes al no de estar de acuerdo con la posición de la VICTIMA, automáticamente pasan a ser malignos. Al igual que pasaba en la inquisición: a las brujas, hay que quemarlas por ser malignas y a aquellos que las defiendan hay que quemarlos también porque son cómplices… entonces nadie se atreve a defenderlos, y es más, como tú al denunciar el mal en otro te estás declarando al mismo tiempo ,libre de ese mal (virtuoso), se genera una espiral de denuncia, entonces vas encontrándote que las personas para sobrevivir en este ambiente totalitario de persecución se convierten en perseguidores, denunciantes de otros de manera que dan la señal de que están del lado del bien y esto desata una histeria generalizada, pero ese nivel de denuncia se va poniendo cada vez más exigente al punto de que muchos de los que partieron estimulando esta fiebre inquisidora revolucionaria, terminan cayendo bajo esta misma hoguera o guillotina, tal como les paso a los jacobinos en la Rev Francesa. Todos podemos vernos tentados a caer en este juego y subirnos a esta masa amorfa de denunciantes que se sienten bien consigo mismos destruyéndole la vida, cancelando o acosando a una persona por lo que hizo, incluso, hace años atrás. Estamos llegando a niveles delirantes… todos estos símbolos de futbolistas que se arrodillan, que no cantan el himno de pie, es derivado del posmodernismo, que es una ideología completamente nihilista de la destrucción, donde todo lo que se dice es que vivimos en una sociedad de opresores y oprimidos, todo es opresión y todo son fórmulas de dominación que se ven en todas las cosas: el lenguaje, la estética, están destruyendo los ideales de belleza porque es una ética del resentimiento en que lo que considerábamos bueno ahora se considera malo. Entonces si eres como Adriana Lima estás mal (ideal de la opresión patriarcal), pero si eres una persona con sobrepeso o con otro tipo de características, eso está bien (nuevo ideal que hay que celebrar, aunque por ej, la obesidad sea una enfermedad). Cuando el delincuente pasa a ser el héroe y el policía el delincuente, estás trabajando la subversión del orden establecido, lo que conocemos muy bien en Colombia, Chile, USA.
El tema es muy profundo, la cultura de cancelación va mucho más allá de la libertad de expresión, es un asalto a los principios fundamentales sobre los que gira la civilización occidental que son los derivados de una tradición filosófica racional, humanista e individualista; que ve en los seres humanos, sujetos con una conciencia única e irrepetible, y por lo tanto tú ves antes a un individuo que al miembro de una tribu. Nos están enseñando que somos tribus, volver a la retórica fascista nazi de que somos unos contra otros, unos opresores atacando a unos oprimidos y en el proceso tenemos que destruir al maligno opresor. Estamos enfrentando una amenaza muy profunda, que si no la revertimos va a terminar abrasando la posibilidad de convivir pacíficamente porque la democracia liberal y la vida pacífica es incompatible con una cultura tribal en que unos grupos se conciben en completa oposición y amenaza existencial a otros. En eso nos estamos convirtiendo en manos de la izquierda hoy en día y es muy peligroso los liberales creemos en un ciudadano, un individuo con sus obligaciones y derechos y en ese sentido todos somos iguales, más allá de su color de piel, genero preferencia sexual, todos somos ciudadanos y esa es la idea de ciudadanía que es la única que nos va a permitir vivir en paz porque nos permite vernos como iguales, como miembros de una misma comunidad política y no como enemigos existenciales : hombres vs mujeres, hetero vs gays , blancos vs negros esa es la fórmula para el caos para la violencia y para destrucción del orden social en última instancia a lo que nos va a llevar es a guerras civiles o a dictaduras ultra duras para reestablecer el orden perdido porque finalmente no se puede tener una polis sin orden y el orden no es compatible con la retórica de la división que fomenta esta cultura de la cancelación.
CONTINÚA
Noticias relacionadas
Claudia López denunció a Petro por presunta participación en política y ataques a su campaña presidencial
La candidata presidencial aseguró ante la Comisión de Seguimiento Electoral que el presidente…
Lluvias aumentarán en gran parte del país durante la semana, según pronóstico del Ideam
El Ideam advirtió que entre este lunes 25 y el viernes 29 de mayo se prevé un incremento gradual de…
AGÉNDESE. No es el futuro, es ahora: este jueves, mujeres liderarán la conversación en tecnología y periodismo en Latinoamérica
Laura Mejía, directora de IFMNOTICIAS, participará en charla sobre liderazgo femenino en tecnología…