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(ESPECIAL FIN DE AÑO) La tradición de las 12 uvas en Nochevieja: un ritual lleno de historia y deseos

En muchos países de Latinoamérica, es común que la Nochevieja esté marcada por una curiosa tradición: comer 12 uvas justo a la medianoche, al compás de las campanadas que anuncian el inicio del nuevo año. Aunque este rito se ha popularizado en distintas partes del mundo, su origen está íntimamente l

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Redacción IFM
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(ESPECIAL FIN DE AÑO) La tradición de las 12 uvas en Nochevieja: un ritual lleno de historia y deseos

En muchos países de Latinoamérica, es común que la Nochevieja esté marcada por una curiosa tradición: comer 12 uvas justo a la medianoche, al compás de las campanadas que anuncian el inicio del nuevo año. Aunque este rito se ha popularizado en distintas partes del mundo, su origen está íntimamente ligado a España.

La costumbre comenzó en 1909, cuando una abundante cosecha de uva llevó a los productores españoles a vender el excedente en paquetes de doce unidades, promovidas como “uvas de la suerte”. Desde entonces, las uvas se convirtieron en un símbolo de prosperidad y en el acompañamiento perfecto para despedir el año que termina y recibir el que llega.

Según la tradición, cada una de las 12 uvas representa un deseo para los meses del próximo año. En España, este ritual se celebra especialmente en la Puerta del Sol de Madrid, donde miles de personas se congregan frente al reloj de la Real Casa de Correos para seguir las campanadas y cumplir con el simbólico acto.

Aunque originaria de España, esta práctica ha trascendido fronteras y se ha adaptado en países como Portugal y varias naciones de América Latina. Sin embargo, no es la única tradición curiosa para cerrar el año: en Dinamarca, por ejemplo, es costumbre romper platos, mientras que en Italia se opta por comer lentejas, símbolo de abundancia.

Con el paso de los años, la tradición de las uvas ha adquirido nuevos significados. Hoy en día, muchas personas creen que, además de simbolizar abundancia, cada uva debe comerse con la intención de pedir un deseo, sumando un total de 12 aspiraciones para el año venidero.

Este sencillo pero significativo ritual no solo une a las familias en un acto cargado de simbolismo, sino que también mantiene viva una tradición que, desde sus orígenes en 1909, sigue siendo una de las más representativas de la Nochevieja en varias partes del mundo.

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