Nuevo etiquetado frontal para ultraprocesados abrió disputa entre el MinSalud y los gremios de alimentos
El Ministerio de Salud avanza en una propuesta para modificar el sistema de etiquetado nutricional y frontal en Colombia, con el objetivo de introducir nuevas advertencias dirigidas a los productos ultraprocesados.
La iniciativa mantiene los sellos octagonales vigentes para nutrientes críticos, pero incorpora ajustes que, según el documento oficial, buscan mejorar la claridad de la información que reciben los consumidores al momento de adquirir alimentos empacados.
Dentro de los cambios planteados se incluye la creación de un sello específico que permita identificar los productos ultraprocesados, así como la implementación de microsellos en empaques de menor tamaño. El proyecto también aborda aspectos técnicos relacionados con inconsistencias detectadas en la información nutricional, la clasificación de alimentos según su nivel de procesamiento y la forma en que se presentan productos reconstituidos o en presentaciones múltiples.
El sustento de la propuesta se basa en datos sobre salud pública y hábitos alimentarios. El Ministerio citó estimaciones recientes que vinculan los riesgos asociados a la dieta con enfermedades como cardiopatías, diabetes tipo II, afecciones cerebrovasculares, cáncer colorrectal y enfermedad renal crónica. En ese contexto, el documento señala que la obesidad se ha consolidado como un factor relevante en la carga de enfermedad, con un aumento en los años de vida saludables perdidos en la última década.
A partir de cifras oficiales, también se indica que las enfermedades isquémicas del corazón continúan siendo una de las principales causas de mortalidad en el país. Adicionalmente, se retoman datos de la Encuesta Nacional de Situación Nutricional que evidencian un incremento en los niveles de sobrepeso y obesidad en diferentes grupos poblacionales, junto con un alto consumo de productos procesados.
La propuesta recoge lineamientos de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, la FAO y el sistema de Naciones Unidas, que han promovido la adopción de sistemas de etiquetado claros, visibles y comprensibles. En esa línea, el Ministerio sostiene que el objetivo es facilitar que los consumidores identifiquen rápidamente los productos con exceso de componentes críticos sin requerir conocimientos especializados.
El anuncio generó reacciones por parte del sector empresarial. La Cámara de la Industria de Alimentos de la Andi manifestó su preocupación por el alcance de la medida y su impacto sobre la estructura productiva del país. El gremio señaló que la iniciativa implicaría cargas técnicas y económicas para un sector conformado en su mayoría por micro, pequeñas y medianas empresas.

Según la Andi, la propuesta obligaría a rediseñar la totalidad de las etiquetas de los productos, lo que conllevaría trámites ante entidades regulatorias, ajustes en procesos de producción y costos asociados a impresión y distribución. También advirtió que el proyecto podría representar obstáculos en materia de comercio, al considerar que no se ajustaría a ciertos estándares internacionales.
El gremio cuestionó además la falta de espacios de concertación previos a la presentación del documento. De acuerdo con su postura, no se han establecido mesas de trabajo para discutir el alcance de la regulación ni su impacto en la industria. También planteó dudas sobre el respaldo científico de los cambios propuestos.
Por su parte, la Asociación Colombiana de Procesadores de Leche (Asoleche) expresó observaciones frente al diseño del etiquetado, particularmente en lo relacionado con la comunicación de atributos nutricionales. El gremio indicó que, bajo el esquema planteado, productos que contengan sellos de advertencia no podrían destacar componentes como calcio, proteínas, vitaminas o probióticos, lo que, según su interpretación, limitaría la información disponible para los consumidores.

Asoleche también señaló que el proyecto introduce una aproximación que equipara características individuales de los alimentos con hábitos alimentarios generales, sin considerar factores como la frecuencia de consumo, el tamaño de las porciones o las condiciones particulares de cada persona. En ese contexto, expuso que ciertos productos lácteos podrían verse afectados en su posicionamiento frente al consumidor.
El Ministerio, por su parte, continúa con el trámite de la propuesta, que se encuentra en etapa de discusión. Mientras avanza el proceso, los distintos actores del sector alimentario han comenzado a presentar sus observaciones técnicas y jurídicas, en un escenario donde se cruzan las consideraciones de salud pública, regulación y actividad productiva.

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