Evaluación confirmó impacto de la Alianza ERA en Antioquia: estudiantes rurales permanecen más en el sistema educativo y mejoran su desempeño académico
Después de nueve años de implementación, la Alianza por la Educación Rural de Antioquia (ERA) presentó una evaluación de impacto que evidencia avances en permanencia escolar, resultados académicos y acceso a la educación superior para miles de estudiantes rurales. El estudio, elaborado por el Centro de Estudios Regionales Cafeteros y Empresariales (CRECE), concluye que el programa ha generado transformaciones significativas en las trayectorias educativas de niñas, niños y jóvenes del departamento.
La Alianza por la Educación Rural de Antioquia (ERA) dio a conocer este miércoles los resultados de una evaluación de impacto que, según sus promotores, demuestra los efectos positivos que ha tenido el programa sobre la educación rural del departamento tras nueve años de trabajo articulado entre más de 40 instituciones privadas y la Gobernación de Antioquia.
El estudio fue desarrollado por el Centro de Estudios Regionales Cafeteros y Empresariales (CRECE) para la Fundación Secretos para Contar y la Alianza ERA. La investigación comparó, mediante metodologías estadísticas, instituciones educativas vinculadas al programa con otras que no hacen parte de la iniciativa, utilizando como referencia los resultados de las pruebas Saber 11, encuestas aplicadas a estudiantes, docentes y egresados, además de entrevistas con las comunidades educativas.
De acuerdo con la evaluación, la estrategia ha beneficiado a 31 municipios, fortalecido 839 establecimientos educativos y acompañado a 34.739 estudiantes, cifras que reflejan el alcance territorial del programa en Antioquia.
Entre los principales hallazgos, el informe destaca que los estudiantes pertenecientes a instituciones vinculadas a ERA tienen mayores probabilidades de permanecer en el sistema educativo. Según la evaluación, seis de cada diez estudiantes de sedes ERA logran llegar a la educación básica secundaria, mientras que en las instituciones que no hacen parte del programa esa proporción es de cuatro de cada diez, con una mayor continuidad hacia la educación media.
El análisis también señala que los resultados académicos mejoran conforme el programa alcanza mayor tiempo de implementación. En las sedes clasificadas en las etapas más avanzadas de desarrollo, los estudiantes obtuvieron un incremento de ocho puntos en el puntaje global de las pruebas Saber 11, frente a instituciones comparables que no participan en la estrategia.
Otro de los componentes destacados es "La U en el Campo", iniciativa orientada a facilitar el acceso de los jóvenes rurales a la educación superior. El estudio indica que el 63,8 % de los egresados atribuye al programa su decisión de no abandonar el sistema escolar, mientras que más del 70 % manifestó interés en cursar una carrera profesional. Además, quienes participaron en esta estrategia otorgaron una calificación promedio de 9,3 sobre 10.
La evaluación también identificó avances en otros aspectos del proceso formativo. Entre ellos, una mayor participación de los estudiantes en la planeación y evaluación de las actividades escolares, que pasó del 55,6 % al 74,4 % en primaria dentro de las instituciones ERA. Asimismo, los Proyectos Pedagógicos Productivos fortalecieron competencias ambientales y habilidades relacionadas con el emprendimiento y la construcción de proyectos de vida.
En el documento se incluyen además testimonios de integrantes de las comunidades educativas. Un estudiante de noveno grado del municipio de Jardín expresó: "Antes no quería venir a la escuela. Ahora llego temprano porque siento que lo que aprendemos aquí sirve para algo real". Por su parte, un rector de una institución participante afirmó que "el programa disminuye las tasas de reprobación y aumenta la permanencia escolar porque reorganiza el trabajo pedagógico. No se percibe como una carga adicional, sino como un marco que da sentido a lo que ya se hacía en la escuela".
Durante la presentación de los resultados, la directora de Educación de la Fundación Secretos para Contar, Vanessa Escobar, aseguró que la evidencia recopilada respalda el impacto alcanzado por la iniciativa. "Después de nueve años, ya no hablamos de una intuición sino de evidencia: la educación rural bien hecha cambia trayectorias de vida. El desafío que sigue es sostener esa transformación y abrir camino para que más jóvenes del campo lleguen a la educación superior", afirmó.
La evaluación fue realizada por CRECE, la Fundación Secretos para Contar y la Alianza ERA, con el apoyo de la Universidad Erasmus de Rotterdam y Colombia Evidencia Potencial en Educación (CEPE), entidades que participaron en el proceso de análisis y validación de los resultados presentados.
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