Junior devoró a Nacional y tiene medio título en el bolsillo
La arenosa vibró con una auténtica fiesta currambera. En el primer sorbo de la gran final de la Liga Dimayor, el Junior de Barranquilla pasó por encima de Atlético Nacional con un categórico 3-0.
La arenosa vibró con una auténtica fiesta currambera. En el primer sorbo de la gran final de la Liga Dimayor, el Junior de Barranquilla pasó por encima de Atlético Nacional con un categórico 3-0. Fue un monólogo de principio a fin, donde el conjunto tiburón desnudó las falencias tácticas de la visita y revalidó por qué se ha hecho fuerte en su caldera. La ventaja es holgada, pero en estas instancias definitivas nada está escrito de antemano.
Desde el pitazo inicial, la propuesta de Alfredo Arias fue asfixiante. El planteamiento ofensivo dio frutos muy temprano, destrozando cualquier planificación defensiva que traían los antioqueños. El cronómetro apenas marcaba el minuto 7 cuando Bryan Castrillón cazó un balón en el área que dejó servido “chipi chipi” para inflar la red y desatar el primer rugido en las tribunas. Lejos de reaccionar, Nacional lució completamente anonadado y desordenado en sus líneas.
El gran dolor de cabeza para los verdolagas estuvo en los costados. Las bandas se convirtieron en una autopista sin peaje para los extremos y laterales de Junior, quienes ganaron los duelos individuales una y otra vez, mandando centros venenosos al corazón del área. Por allí nació el segundo golpe de la noche: al minuto 36, el experimentado delantero Luis Muriel apareció con su jerarquía habitual para firmar el 2-0 parcial.
La segunda mitad mantuvo la misma tónica de sometimiento. Al minuto 53, una infracción dentro del área penal fue sancionada por el juez central, y nuevamente Luis Fernando Muriel, con total frialdad desde los doce pasos, selló su doblete personal y el 3-0 definitivo en el marcador.
Los números reflejados en el trámite de juego son el espejo perfecto de la superioridad barranquillera: Junior contabilizó un total de 8 remates a puerta, manteniendo al arquero rival bajo constante presión, mientras que Atlético Nacional apenas pudo generar 3 remates directos al arco custodiado por el golero local. La desconexión entre el mediocampo y la delantera de los verdes fue absoluta, dejando una preocupación inmensa en su cuerpo técnico.
A pesar de la euforia desatada en la Costa Atlántica, la prudencia debe reinar en el vestuario rojiblanco. La historia del fútbol colombiano tiene memoria y guarda un antecedente idéntico que invita a la cautela. En la mítica final del Torneo Finalización de 2004, Junior también logró imponerse con un idéntico 3-0 en el partido de ida en Barranquilla. Sin embargo, en el duelo de vuelta disputado en Medellín, Nacional sacó su casta y se impuso con un dramático 5-2, forzando la definición desde los lanzamientos del punto penal, donde finalmente los tiburones se coronaron campeones.
La batalla final por la estrella tendrá su desenlace el próximo 8 de junio, un lunes festivo, cuando el Atanasio Girardot reciba el partido de vuelta. Nacional apelará al empuje de su hinchada y a la mística de las remontadas imposibles, mientras que Junior buscará sostener la diferencia con orden y contragolpe. ¿Logrará el verde repetir la gesta histórica de hace 22 años o el tiburón bordará una nueva estrella en Medellín?
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