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Y me dirán “paraca”…

Por Yesenia Bedoya Hace un par de días me vi enfrentada a enfrentar (que pena el pleonasmo) la cruda realidad que muchos han tenido que vivir por muchos años. Todo inicia hace un par de años, como cualquier persona empecé a tener unas conversaciones amenas con alguien en Twitter, la conversación pas

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Redacción IFM
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Y me dirán “paraca”…

Por Yesenia Bedoya

Hace un par de días me vi enfrentada a enfrentar (que pena el pleonasmo) la cruda realidad que muchos han tenido que vivir por muchos años.

Todo inicia hace un par de años, como cualquier persona empecé a tener unas conversaciones amenas con alguien en Twitter, la conversación pasó al WhatsApp y poco a poco nos hicimos buenos amigos.

En un punto, conociendo mi calidad de abogada, me pide un favor para que lo ayude con un trámite ante la procuraduría general de la nación; se hace el trámite y todo salió muy bien.

Días después abordamos un problema que él tenía de índole laboral, desafortunadamente no pudimos materializar acción judicial pues a mi criterio no teníamos pruebas contundentes para llamar a un juicio a su empleador, es bien sabido que el derecho no se presume, se prueba, y esa a veces es la parte más difícil e inverosímil.

Haber conocido a “toro sentado” como lo apodé me llevó a conocer una historia de vida, una historia de país y una vida de entrega y lucha por un país; historias que muchos conocen incluso mejor que yo, pero temen contar.

Testimonios, relatos, mitos desvirtuados, realidades, crudezas, hombres y mujeres, colombianos y colombianas tan distintos pero compartiendo un ideal: una patria donde quepamos todos (las palabras del viejo como le dicen al líder, sabias palabras de un buen lider).

Las Autodefensas Unidas de Colombia, son hoy más mito que realidad; cuando quieran escuchar el mito pregúntenle a De Roux o a Mancuso.

Pero… ¿Que tal si los Colombianos conocieran la verdad? ¿Que cambiaría en este país si tuviéramos una comisión de verdad, verdad? Muchas cosas con seguridad.

Un proceso de paz, que en su momento el país pidió a gritos (nadie es enemigo de la paz, eso solo cabe en cabezas llenas de aserrín) y fueron los hombres de las hoy extintas AUC los primeros en dar un paso al costado en la guerra; enfrentaron y afrontaron sus responsabilidades penales, civiles y sociales y emprendieron el camino, camino de herradura, de la reparación, la verdad y la no repetición, y cumplieron.

Pero los siguen condenando…

Los condenan sin piedad cuando sienten temor de su presencia

Los condenan cuando ante el asesinato de cada desmovilizado de las AUC, olvidan o miran para otro lado

Los condenan con irracional silencio cada vez que callan por miedo a los justicieros en redes

Los condenan con cada mentira de lo que fue su accionar y los ponen en escenarios y espacios que nunca compartieron      

Quejarse en redes y rasgarse las vestiduras por las curules que hoy día tienen las FARC y por la JEP no quita la culta por omisión de toda la sociedad.

Los hombres y mujeres ex combatientes de las AUC hace 15 años creyeron en la paz de Colombia, se desmovilizaron y cambio no pidieron el país, ni inundaron las calles de protestas dañando bienes públicos y privados, llevando a la quiebra a pequeños y medianos empresarios.

Los hombres y mujeres ex combatientes de las AUC hace 15 años entendieron que la guerra no era el camino, y contrario a las FARC fueron ellos los que se arrodillaron ante el país y pidieron perdón, pagaron sus penas, repararon sus víctimas y hoy viven en la legalidad aun con los incumplimientos del gobierno nacional, hicieron y continúan haciendo honor al acuerdo de paz, honor a su verdad.

Los hombres y mujeres ex combatientes de las AUC también son ciudadanos

Los hombres y mujeres de las AUC hoy luchan por la rehabilitación total de sus derechos civiles, como lo ordena la ley al menos en el papel, y desde la legalidad seguirán su incansable lucha por un país donde todos quepamos

La paz no se construye con tímidos susurros ni con álgidos insultos en redes.

La paz se construye con la voluntad de los ciudadanos que alzan la voz contando y exigiendo la verdad.

Yo ya empecé a alzar mi voz, y usted Colombiano, cuando empieza a actuar?

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