(OPINIÓN) El club de los indiferentes. Por: Lorena Lázaro Ocampo
Felicitaciones a los profesionales del bostezo, a los reyes del voto en blanco y a la sofisticada cofradía de los abstencionistas. Su superioridad moral es verdaderamente conmovedora.
Mientras ustedes ven series o se quejan de la crisis en redes sociales con un café en la mano, el país se desliza plácidamente hacia el abismo. Qué elegancia la de ustedes: dejar que el destino de sus empresas, sus familias y sus libertades lo decidan las maquinarias del Pacto Histórico.
Si el plan para este 31 de mayo es quedarse durmiendo, les tengo una pésima noticia: la indolencia es la decisión que le pavimenta el camino a Iván Cepeda. Gustavo Petro ya dejó sembradas las bases del desastre, y su sucesor no busca el socialismo; busca consolidar un régimen comunista puro y duro para acabar con lo poco que queda en pie.
Si les fascina la idea de terminar idénticos a Venezuela, sigan en la cama. Al fin y al cabo, ¿qué podría salir mal entregándole el país a quienes ven el sector privado como un enemigo a exterminar?
La alternativa no es la derecha tradicional ni la vieja política del grito imitando acento paisa. La alternativa es una fórmula de outsider un poco raro y excéntrico y empresarios de verdad: Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo.
Ellos no necesitan la teta del Estado para figurar; son gerentes que saben generar riqueza en el mundo real y que poseen las conexiones gubernamentales y corporativas internacionales para devolverle la credibilidad a Colombia. No llegan a improvisar.
Mientras en una reciente entrevista en Blu Radio figuras que posan de técnicas como Juan Daniel Oviedo demostraron que ante los problemas de salud o endeudamiento solo atinan a decir que "toca identificar" porque no conocen la realidad y otras cosas que suele hacer y es muy triste y preocupante; Abelardo y José Manuel ya tienen el mapa listo. Saben el cómo, el de dónde y el cuánto con un rigor metódico milimétrico.
Ellos entienden que Colombia debe manejarse como una gran corporación de la que todos los ciudadanos somos socios. Su propósito no es gobernar para un sector, sino hacer crecer el bolsillo de cada colombiano. Vienen a recuperar con mano de hierro la seguridad y los territorios hoy entregados a la delincuencia, porque sin orden no hay progreso.
No proponen utopías estatales; proponen gerencia para garantizar salud de calidad, vivienda digna, educación en todos los niveles y las condiciones reales para que cualquiera que quiera crear empresa pueda hacerlo y generar empleo digno.
Hacer de Colombia un país seguro, próspero y envidiable es algo que nos merecemos.
Los invito a que le den la oportunidad a alguien diferente a lo que siempre hemos tenido dirigiendo el país, por muy raro, excéntrico, corroncho o todo lo que puedan decir de él. Dejen la pereza dominical y salgan de la queja virtual. Si permiten que el comunismo gane por default debido a su apatía, después no vengan a llorar sobre las ruinas.
Los veo en las urnas poniéndole la raya al tigre; dejen de ser los idiotas útiles del régimen y voten por la fórmula del verdadero cambio gerencial.
LE TEMO MÁS A LA INDIFERENCIA DE LOS BUENOS QUE A LA MALDAD DE LOS MALOS. MARTIN LUTHER KING.
La política nos afecta a todos; es nuestra obligación ayudar a construir una Colombia próspera y en paz. NO MÁS FARC.
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