(OPINIÓN) El caso boliviano, una advertencia para Colombia. Por: Carlos Echavarría
La máxima premisa del marxismo-leninismo, “combinación de todas las formas de lucha”, eso es lo que se está presentando en Bolivia luego de que el socialismo perdiera las elecciones presidenciales y así se dio por terminado un ciclo que duró más de dos décadas y, como la izquierda radical no puede respetar el sentimiento y la votación popular que les quitó el respaldo, ahora buscan desesperadamente dar un golpe de Estado para retornar al poder.
Evo Morales llegó a la presidencia en el año 2006 y comenzó una serie de reformas a la constitución para poderse quedar más allá de lo que estaba permitido. Sí, el modelo es fiel copia de todos los regímenes autoritarios que buscan cambiar las reglas del juego para perpetuarse en el poder.
Como diría el expresidente socialista de México Andrés Manuel López Obrador: "Ayudando a los pobres va uno a la segura, porque ya sabe que cuando se necesite defender, en este caso la transformación, se cuenta con el apoyo de ellos. No así con sectores de clase media, ni con los de arriba, ni con los medios, ni con la intelectualidad. Entonces, no es un asunto personal, es un asunto de estrategia política." Una alusión clara a que el proyecto socialista no está encaminado a sacar a la gente de la pobreza, sino a tenerlos allí mediante subsidios para que los sigan eligiendo. Sí, la izquierda no oculta su pretensión de conservar la pobreza; el mismo presidente de Colombia, Gustavo Petro, dijo: “Al pobre hay que mantenerlo pobre, porque si pasa a clase media, comienza a votar por la derecha”
Las elecciones del 2019 buscaron un cambio de aire porque Bolivia pasaba por una serie de crisis muy profundas por los malos manejos económicos que se presentaron durante los 13 años de Evo Morales en el poder. Las cifras eran hábilmente maquilladas mediante el gasto público y el control de precios, pero la realidad era inocultable: El empleo informal llegaba al 80 %; la pobreza por encima del 35 %; la pobreza extrema por encima del 15 %; el déficit fiscal sobre el 7 %; el crecimiento económico casi nulo; las reservas internacionales en mínimos históricos; la deuda creció más que durante toda la vida republicana del país. Sí, el gobierno maquilla las cifras para presentarse como el protector de los pobres mientras condena a muchas generaciones al hambre.
Luego de un colosal fraude en las elecciones en donde volvía a salir ganador Evo Morales, hubo protestas por todo el territorio nacional y el presidente dio la orden al ejército de reprimir a los manifestantes mediante el uso de la fuerza. Sí, los tiranos ponen las armas del Estado en contra del pueblo cuando el pueblo no hace lo que ellos quieren.
En un acto de valor y responsabilidad militar, honrando su promesa de proteger a los bolivianos, las Fuerzas Militares no respaldaron al presidente, lo que lo obligó a dimitir y buscar asilo político en Argentina. Sí, los dictadores solo salen del poder cuando las Fuerzas Armadas les quitan el respaldo.
Luego de un año de inestabilidad, en donde incluso quien había tomado el poder en Bolivia terminó detenida y condenada a 10 años de cárcel por intento de golpe de Estado, sentencia que fue revocada en el año 2025, se celebraron elecciones en el país bolivariano, en donde ganó limpiamente el otrora ministro de economía de Evo Morales, el socialista Luis Arce. Sí, los ciudadanos no aprenden y siempre vuelven a caer al pantano del socialismo; por miedo a perder los subsidios y beneficios que les dieron los tiranos, entregan su libertad por un poco de pan.
Todo tiene un límite y llega el momento en que ni siquiera los subsidios pueden calmar las necesidades de un pueblo. Fue así como el presidente Arce decide no presentarse para la reelección. Su popularidad evidenciaba que tendría una derrota contundente y humillante. Arce, al no ser un tirano dictador como Evo Morales, permitió elecciones que ganó limpiamente en el año 2025 el centroderechista Rodrigo Paz. Sí, hay presidentes tanto de izquierda como de derecha que respetan la democracia y protegen las elecciones.
Sale la izquierda del poder y el país se desestabiliza. A los pocos días de tomar el cargo el presidente Paz, los disturbios, bloqueos y manifestaciones en su contra fueron inclementes. La excusa siempre era la misma: la derecha en el poder favorecía a los ricos y el país está destruido por ese gobierno de oligarcas. Sí, la izquierda arrasa y se queja porque quienes reciben esas ruinas no arreglan la situación en horas.
Sin la protección del régimen, los procesos en contra del expresidente Evo Morales avanzaron y se abrió un proceso formal por trata agravada de personas y estupro, cuando en el año 2016, siendo presidente, Evo Morales tuvo relaciones sexuales con una niña de 13 años, a la cual dejó embarazada. Y no fue el único caso; en diferentes medios se evidenció que durante la presidencia de Morales era común ver niñas menores de 15 años a altas horas de la noche dentro de la Casa Grande del Pueblo, palacio que construyó Evo Morales con recursos de todos los bolivianos y que lo convirtió en su residencia permanente. Sí, esos líderes comunistas que se presentan como protectores tienen unas aberraciones más allá de toda comprensión.
Morales se declara en rebeldía y no se presenta a las citaciones judiciales y, al mismo tiempo, convoca a sus bases cocaleras que lo mantuvieron en el poder por 13 años y bloquean la capital, La Paz. También se desplazan por las regiones agrícolas y, mediante amenazas, no permiten el traslado de alimentos. Los indígenas se movilizan hacia la frontera con Argentina y prohíben el intercambio comercial y el ingreso de combustibles al país. Sí, el objetivo es tumbar al presidente electo en una elección limpia y democrática para proteger a un violador pedófilo.
Dos semanas han pasado desde que comenzaron las protestas. Las ciudades están desabastecidas, no hay alimentos, no hay medicamentos, no hay combustible; gobiernos como el argentino han tenido que enviar aviones del tipo Hércules con comida para abastecer la ciudad de La Paz. Y los seguidores de Morales siguen firmes, continúan en pie de lucha hasta que el gobierno solucione los problemas de alta inflación, se realice una reforma agraria, se realice una reforma minera, se suba el salario mínimo en al menos el 20 %, se aumenten los derechos sindicales y, obviamente, que caiga el presidente Rodrigo Paz. Sí, es un golpe de Estado lo que se pretende dar en Bolivia para retornar a Evo Morales al poder.
No es necesario profundizar y hacer una correlación con el caso colombiano si llegara a perder Cepeda las próximas elecciones. Simplemente es una advertencia de lo que viene con las hordas de progresistas que querrán destruir al país. Sí, y tenemos la obligación de rodear a ese nuevo presidente para no perder nuestra democracia en manos de los empobrecedores seriales como lo son los seguidores de las doctrinas marxistas-leninistas que hoy se hacen llamar: El socialismo del siglo XXI.
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