Tendremos el presidente que merecemos
Por Luz María Bustamante «Cada pueblo se merece su gobierno» y hoy lamento que no seamos lo suficiente como para tener un dirigente honesto, culto, ecuánime… Y temo que a quien subamos al poder sea un reflejo de nuestra cultura. Llevo mucho tiempo escribiendo de lo poco que me gusta y que siento que

Por Luz María Bustamante
«Cada pueblo se merece su gobierno» y hoy lamento que no seamos lo suficiente como para tener un dirigente honesto, culto, ecuánime… Y temo que a quien subamos al poder sea un reflejo de nuestra cultura.
Llevo mucho tiempo escribiendo de lo poco que me gusta y que siento que nos ancla al subdesarrollo eso de «la cultura del vivo», de creernos superiores por aventajados, el no hacer las cosas con altura y con respeto por el otro.
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmeNadie nunca llenará completamente nuestras expectativas, quizás Uribe superó las de casi un país entero porque no se esperaba nada. Colombia acostumbrada a ser el patito feo de casi todos los países y con innumerables problemas, teníamos el estigma que impedía el surgimiento de la industria y el desarrollo que promueven la empresa privada y algunos capitales extranjeros. ¿Quién iba a apostarle a un país como Colombia? Hasta que un presidente se hizo moler por esta patria y ya sabemos el resto.
Todo lo edificado se arruinó con Juan Manuel Santos y esa historia también la conocemos, de hecho el día de elecciones, padecimos las consecuencias de su desgobierno y su traición.
Después vino Duque y anhelábamos un Uribe. Su temperamento sosegado no saciaba nuestra necesidad de sentir que alguien le estaba haciendo frente al mal. Fue mas efectivo para actuar que para contar sus hazañas y logros, fue en extremo prudente y solo Dios sabe lo que es estar en sus zapatos dirigiendo un país como Colombia.
Muchos le reclamamos el silencio que guardó para mantener seguro al peor presidente de la historia de este país pero fue efectivo a la hora de combatir la criminalidad: dio de baja cabecillas, quemó laboratorios de producción de cocaína, manejó la economía en pandemia de forma mas que satisfactoria y fue responsable de generar bienestar en los ciudadanos de formas directas o indirectas.
La historia no le hará justicia ni a Uribe tampoco mientras que quien le devolvió la guerra a Colombia hoy cuenta con un Nobel de paz como hecho curioso y hasta doloroso.
Tuvimos entonces un último presidente, Iván Duque Márquez, que a muchos niveles nos hacía sentir orgullosos; tanto él como su esposa fueron elegantes y simples, trabajadores impecables, sin confrontaciones, sin bajezas ni peleas absurdas, efectivos y con resultados tan valiosos que no se supieron comunicar.
Si es cierto que esperamos más contundencia de Iván Duque frente a una oposición dañina y violenta, se necesitaban golpes de opinión mostrando los aciertos del gobierno y hacerle sentir a todos que aquí estaba el presidente y que el desgobierno no iba a ganar. Se necesitó un presidente que gobernara así de bien pero con su bancada, la que lo ayudó a subir, la que debió ser escuchada para trabajar por esa visión de país que se compartía cuando se le hacía campaña, y mostró quizás mas gratitud y lealtad con Santos que acabó con Colombia que con el mismo Uribe que lo ayudó a subir.
Por encima de todo lo anterior siempre exaltaré su cultura, su preparación y elocuencia en mas de un idioma, su pulcritud física y mental que demostró desde un extremo legalismo.
Lastimosamente no somos un país que valora esa extrema cultura, tendríamos que serlo para verlo en el otro y disfrutar de esa clase y de esa altura. Y más allá de lo que valoremos y disfrutemos está lo que necesitamos y merecemos, y con eso que nos toque, lo que sea o quien sea que nos represente, tratar de ser mejores como país y eso nunca se logrará bajo la dirección de Petro.

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