Petro frente a un obstáculo gigante
En su discurso en el balcón, Petro hace lo mismo que hizo Chávez. Vestido de azul pero con camisa roja, el color de la camisa de su mujer y de su hija. El simbolismo es evidente.

Por: Mario Torres
En su discurso en el balcón, Petro hace lo mismo que hizo Chávez. Vestido de azul pero con camisa roja, el color de la camisa de su mujer y de su hija. El simbolismo es evidente.
Los pocos manifestantes del 14 de febrero en favor de Petro y la multitud del 15 en contra de su gobierno muestran que Petro se encuentra delante de un obstáculo gigante, una imposibilidad de realizar sur ambiciones comunistas y dictatoriales. Los colombianos no quieren sus reformas que trastornan el país y sus instituciones. Para este megalómano eso no va quedar así, su energía (libido) investida en sus proyectos que abortan van «introvertirse » necesariamente en su inconsciente y con la misma violencia que ha mostrado van a desatar su maldad de guerrillero. Eso es predecible según la ley psicológica descubierta por Carl Gustav Jung: «Cuando el hombre se enfrenta a una tarea difícil que no puede cumplir con los medios de que dispone, la libido retrocede automáticamente, hay regresión. La libido se retira del problema actual, se introvierte y anima en el inconsciente una situación más o menos primitiva análoga a la situación consciente, al mismo tiempo que una vía primitiva de adaptación».
Lo que esa energía introvertida en el inconsciente va activar no es más que las formas primitivas brutales, monstruosas y violentas que esperan que se les abra las puertas. El mal absoluto siempre está en el inconsciente personal y colectivo. En el fondo del inconsciente se concentran las pulsiones ciegas pero listas a saltar a la superficie e inundar con su barbarie la sociedad entera. Ellas esperan el momento adecuado para manifestarse y cuando lo hacen, brotan con violencia como la lava de un volcán en erupción, una fuerza de bestia salvaje, una fuerza demoniaca se desata y golpea al individuo y a la sociedad.
En la introversión, la libido se alía à lo más ancestral de la humanidad, à la mujer, à la madre, à los grupos primitivos.
Este fenómeno, à nivel individual, se lo ve en los psiquiátricos, pero allá los locos están controlados por la camisa de fuerza de la química de los medicamentos.
Petro dice “democracia » pero quiere «revolución », esta le da sentido a su vida interior desordenada, perturbada y cree que eso es bueno para la sociedad. Petro sabe que no va poder realizar sus caprichos, sus utopías, y anuncia ya su violencia. El Robespierre colombiano habla así: “Dictador me llaman cuando hemos dejado nuestra obra en manos del congreso de Colombia, como una democracia lo requiere. Pero, lo que si debo advertir es que si por alguna circunstancia las reformas se entrabaran en Colombia, lo único que están haciendo es construir no los caminos de un pacto social, no los caminos de la paz. Aquí se está probando una fase de la historia de Colombia. En medio de tanta violencia, aquí hemos hecho un paréntesis, que el pueblo colombiano quiso hacer en las urnas. Aquí lo que se está proponiendo es un pacto, no sobre la base de que el pueblo se arrodilla para que nadie cambie, para que nada cambie. No, aquí lo que se propone es un pacto social para que la oligarquía colombiana seda en sus privilegios y permita construir una democracia y la paz ».
Petro amenaza y siempre siembra odio, no puede hacer otra cosa, es su naturaleza violenta, nefasta, mala: «No hay mucho tiempo para ese pacto. Quizás mis palabras sean tomadas como una necedad, no como el aprendizaje de la historia de Colombia ». Quizás se repitan los hechos de 1938 cuando detuvieron la revolución en marcha. Quizás, quizás en los círculos del poder económico se tejan mecanismos para impedir a partir del dinero una época de cambios en Colombia. Si eso es así, solo hay que recordar 1938. Detener la revolución en marcha condujo al asesinato de Jorge Eliecer Gaitán y a una violencia que aún no termina. Ya van 70 y pico de años de violencia permanente en Colombia. ¿No atendemos las lecciones de la historia? Queremos repetirla o podemos, como hicieron los franceses, como hicieron los españoles, como terminaron haciendo los alemanes. Como hicieron los pueblos de los Estados-Unidos después de matarse entre sí. Como hizo la humanidad occidental después de hacer 2 guerras mundiales, y asesinarse entre sí por decenas de millones. Un pacto social, un pacto que permita de ver otra época. Un pacto que permita que este país encuentre algo que es natural en muchos pueblos del mundo, la democracia y la paz.
Petro ha mostrado que es un utopista radical, muestra con sus proyectos, «Es que no es mucho lo que pedimos. No estamos pidiendo el socialismo y el asalto al cielo, ni una sociedad utópica que no sabemos ni como construir. Otras generaciones lo harán, quizás la que ya nazca».
«Permitan las reformas de Colombia, si no, es al pueblo de Colombia al que le corresponde profundizar esas reformas hasta donde ustedes digan. Nosotros aquí estamos listos. Nosotros aquí estamos listos hasta donde ustedes digan, hasta donde ustedes quieran».
Hay que observar el delirio de Petro, es el complejo de megalomanía que habla con gran tensión diciendo: «Aquí llegó el momento de levantarse. El presidente de la República de Colombia invita a su pueblo a levantarse, a no arrodillarse, a convertirse en una multitud consciente de que tiene en sus manos el futuro, el presente, de que puede tener en sus manos el poder. Quiero una sociedad colombiana empoderada, independiente del gobierno. Si fallamos pasan por encima de nosotros. Si lo logramos, le entregaremos a estas generaciones que vienen, un país digno, un país con historia, un país con la frente en alto, un país que conquiste en realidad sus derechos, la justicia social y la democracia. Solo una sociedad que se mueve podrá construir una Colombia potencia mundial de la vida».
La respuesta del pueblo que se opone à Petro no se hizo esperar, una multitud desfilo en las calles y le dice no al dictador.
En la revolución francesa de 1789, Robespierre y sus amigos declararon la guerra a los franceses haciendo miles de muertos en unos pocos años. Robespierre perdió su cabeza en el cadalso, ¿cómo Petro va perder la suya?
Petro repite y repite «pacto social», esa vieja teoría desarrollada por el suizo Jean-Jacques Rousseau y que los revolucionarios de la revolución francesa se sirvieron para imponerla a la populación pretendiendo que eran progresistas. Esa teoría utopista basada sobre el colectivismo griego no es más que regresión, regresar al pasado. El progreso es el desarrollo del individuo no el colectivismo, el comunismo. Este es un sistema utilizado por las sociedades primitivas para su supervivencia. En la antigüedad, la comunidad tenía todos los derechos, y el individuo no tenía ninguno.
En esa revolución el pueblo fue el último actor y entró en ella por la corrupción. Como el pueblo estorbaba más que servir a la clase dirigente, esa soberanía del pueblo fue eliminada de un plumazo en agosto 1799 por un solo hombre, el cura Emmanuel-Joseph Sieyès, cónsul provisional, que preparaba la llegada al poder del dictador Napoleón Bonaparte.
En 1811 el emperador Napoleón Bonaparte visita la isla des Peupliers (Ermenonville, departamento de l’Oise). En compañía de Stanislas de Girardin. Se detiene frente a la tumba de J.-J. Rousseau y dijo: «Hubiera mejor valido para el descanso de Francia que este hombre nunca hubiera existido». – Stanislas le pregunta Eh ¿Por qué, ciudadano cónsul? – Napoleón: Fue él quien preparó la Revolución Francesa. – Stanislas : Creí que no era asunto suyo quejarse de la revolución. – Napoleón: ¡Eh bien! el futuro aprenderá si no era mejor, para el descanso de la tierra, que Rousseau ni yo hubiéramos existido jamás» (Hyppolyte Taine T5. p. 135). El dictador Napoleón Bonaparte enfermo de un complejo de inferioridad y de megalomanía quería apropiarse de la tierra entera. En sus diferentes guerras en Europa hará matar 2.700 millones de jóvenes soldados para satisfacer su manía de grandeza.
En Colombia debe haber un consejo medical de psiquiatras que haga un diagnóstico profundo del estado mental de Petro, y mostrar que este hombre es incapaz de continuar en la presidencia.
Sus constantes retrasos a sus citas, las anulaciones o simplemente el desplante no son actos ordinarios. Lo de Petro es frecuente tanto en Colombia como en el exterior cuando dejó plantados a los empresarios españoles o cuando dejó esperando 6 horas a los pilotos del avión antes de regresar à Colombia.
Para apenas mejorar su estado perturbado, Petro se droga y tiene que esperar horas y horas para que su éxtasis, su vicio, pase antes de continuar su vida ordinaria, esa es la razón de sus frecuentes retrasos. Su rostro, sus ojos muestran síntomas de ansiedad.

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