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Abelardo De la Espriella recibe el mando supremo de las Fuerzas Militares en solemne ceremonia de reconocimiento de tropas

Tras concluir su primer discurso como presidente de la República en el Batallón Pichincha de Cali, Abelardo De la Espriella encabezó uno de los actos más significativos del protocolo de posesión presidencial: el reconocimiento de tropas. La ceremonia, cargada de simbolismo institucional y militar, oficializó su condición de Comandante Supremo de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, en cumplimiento de lo establecido por la Constitución.

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Abelardo De la Espriella recibe el mando supremo de las Fuerzas Militares en solemne ceremonia de reconocimiento de tropas

Un homenaje a quienes entregaron su vida por Colombia

Finalizado el mensaje presidencial, el protocolo dio paso al acto de reconocimiento de tropas, considerado una de las ceremonias más importantes dentro de la tradición militar colombiana.

La jornada comenzó con un homenaje a los integrantes de la Fuerza Pública que han perdido la vida en cumplimiento de su deber. En medio del silencio del campo de paradas del Batallón Pichincha, las autoridades civiles y militares guardaron un minuto de silencio en memoria de los soldados y policías caídos.

Posteriormente, Monseñor José Roberto Ospina Leongómez, obispo castrense de las Fuerzas Militares, dirigió una oración en la que pidió protección para quienes integran las instituciones armadas del país y para quienes asumen la responsabilidad de conducirlas desde el poder civil.

La ceremonia mantuvo el estricto protocolo militar previsto para el relevo presidencial, en una jornada que coincidió con la conmemoración de la Batalla de Boyacá y el Día del Ejército Nacional.

El reconocimiento como Comandante Supremo

Con el inicio del acto protocolario, el presidente Abelardo De la Espriella fue acompañado por la cúpula militar y policial en una formación integrada por los comandantes del Ejército Nacional, la Armada Nacional, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Policía Nacional.

Uno de los momentos centrales fue el reconocimiento formal del bastón de mando presidencial, símbolo de la autoridad constitucional que ejerce el jefe de Estado sobre las Fuerzas Militares y la Policía Nacional.

Con este acto ceremonial quedó ratificada la investidura de De la Espriella como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de Colombia, dignidad que la Constitución asigna al Presidente de la República.

A su vez, los mandos militares reafirmaron el compromiso institucional de obedecer las órdenes del nuevo comandante dentro de los principios establecidos por la Constitución y la ley.

Revista a las tropas bajo el protocolo militar

Con la caída de la noche sobre Cali comenzó la tradicional revista de tropas.

El recorrido se realizó a bordo de vehículos militares que avanzaron frente a los distintos escuadrones formados en el cantón del Batallón Pichincha.

En el vehículo principal se desplazó el presidente Abelardo De la Espriella junto al ministro de Defensa, el general en retiro Jorge Mora, mientras en los automotores siguientes se movilizaron los comandantes de las diferentes fuerzas.

Durante el trayecto, cada una de las unidades rindió el saludo protocolario al jefe de Estado, mientras las bandas militares acompañaban el desarrollo de la ceremonia.

La revista constituye una inspección simbólica mediante la cual las tropas presentan oficialmente su capacidad operativa y expresan respeto y subordinación al nuevo Comandante Supremo.

Una reafirmación de la institucionalidad

A medida que el convoy recorría las formaciones militares, soldados, marinos, aviadores y policías reiteraron su compromiso con la defensa de la Constitución, la soberanía nacional y el orden democrático.

El acto representa uno de los momentos de mayor importancia institucional durante una transición presidencial, pues materializa la subordinación del poder militar al poder civil, principio fundamental del sistema democrático colombiano.

Más allá del componente ceremonial, el reconocimiento de tropas constituye la ratificación formal de que el Presidente de la República asume plenamente la dirección suprema de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, responsabilidad que ejercerá durante todo su mandato.

Con esta ceremonia concluyeron los principales actos protocolarios del cambio de mando presidencial, una jornada en la que el nuevo jefe de Estado asumió oficialmente tanto la conducción del Gobierno Nacional como el mando constitucional de la Fuerza Pública colombiana.

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