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(OPINIÓN) El nuevo orden mundial explicado desde principios básicos de la ciencia política. Por: Luís Botero

Estados Unidos con su demoledora fuerza militar y económica, aplica los principios de la coerción y la coercibilidad, planteados por Hans Kelsen hace ya muchas decadas, según su teoria el derecho es esencialmente coercitivo; dicho de otra manera si el derecho no tiene la capacidad de hacerse cumplir por la fuerza

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) El nuevo orden mundial explicado desde principios básicos de la ciencia política. Por: Luís Botero

Estados Unidos con su demoledora fuerza militar y económica, aplica los principios de la coerción y la coercibilidad, planteados por Hans Kelsen hace ya muchas decadas, según su teoria el derecho es esencialmente coercitivo; dicho de otra manera si el derecho no tiene la capacidad de hacerse cumplir por la fuerza, será simple consejo o norma moral, es decir, que finalmente la capacidad de ejercer coerción sobre otros es lo que hace eficaz la norma; tras muchos años de llover rayos y centellas sobre Kelsen, muchos aduciendo el contrato social de Rousseau, hablaron de pactos éticamente correctos entre ciudadanos y entre Estados y así las diversas fuerzas sociales se dieran la mano y compartieran el poder, nada de la fuerza, algo bonito pero realmente utópico; de la mano de estos conceptos el mundo contemporáneo venía viviendo una falsa paz, la que el propio Norberto Bobbio llamó “el mundo de los eternos conciliadores”, pero esa falsa paz no detuvo la violencia y no tuvimos para nada un mundo mejor.

La llegada del osado Trump al poder, asociado al debilitamiento absoluto de Rusia y el desinterés de China en asuntos que no sean económicos, hizo que Estados Unidos aplicara de nuevo a raja tabla los principios kelsenianos, coerción y fuerza bruta al cien, derrota eficaz, rápida y milimetrica de sus enemigos; así vimos pataletas de Maduro que se neutralizaron en minutos y los eternos amenazadores de Estados Unidos como Jamenei igual; hoy al que alce la cabeza se la mochan, hasta Petro fue a la casa blanca a darle la manito al señor y hágame pasito por favor.

Por el lado de la izquierda Latinoamericana fundamentalmente y Sánchez en España, el tema fue desarrollar los principios de lo que Giorgio Del Vecchio llamó los imperativos categóricos, verdaderos enunciados que nadie en la sociedad se atreve a cuestionar, tales como la defensa de los derechos humanos, la paz del mundo, el derecho inalienable a la vida, entre tantos, y claro que son imperativos categóricos en terminos de Del Vecchio, pero hábilmente la izquierda se hizo ver como la única defensora de tales imperativos categóricos y con ello arrinconó a la derecha haciendo creer en la sociedad, que ellos eran los únicos defensores de tales principios y que eran completamente deleznables los que no eran de izquierda, porque esos principios eran patrimonio de ellos; asi funciona por ejemplo con la palabra “progresista” claro imperativo categórico, ¿quien no quiere el progreso?, entonces si el progresismo es patrimonio de la izquierda sátrapa, la derecha no quiere el progreso, tan habilidoso el relato, como mentiroso el mismo.

Esa construcción mentirosa de hacer ver imperativos categóricos como propiedad de la izquierda, les logró funcionar por algunas décadas, pero al ser carente de verdad y legitimidad, las sociedades cada vez más educadas y formadas entendieron el tamaño del engaño: haber, pues, el progreso en Venezuela; haber el respeto por los derechos humanos en Cuba, Irán o Nicaragua, cual paz en Colombia, pura retórica para ostentar el poder.

Tanta mentira de la izquierda hace que resurja con fiereza el orden mundial de la fuerza y aunque no es socialmente lo deseado, será lo que verá el mundo en los próximos 50 años, Debo decir finalmente que el tema del fundamentalismo islámico nada favorece a la izquierda, que alababa al régimen de Irán; lo anterior porque a un chiita fundamentalista como los Ayatollah solo les servimos los occidentales muertos…

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