¡Narcogobierno y sus borregos: el cambio nunca llegó!
El cambio, no cambió nada. En menos de un año el Gobierno Petro ha demostrado su incapacidad para administrar el país que se le entregó.

Por: Isabel Gómez
El cambio, no cambió nada. En menos de un año el Gobierno Petro ha demostrado su incapacidad para administrar el país que se le entregó. ¡El precio del dólar cae debido a su crisis y ellos mismos lo celebran” ¿pero saben qué es aún más indignante? Que los seguidores del Gobierno, cegados por la nube del odio, siguen defendiendo lo indefendible, siguen respaldando a un gobierno corrupto, desequilibrado, inexperto y empobrecedor.
El Gobierno que suponía defender a las mujeres trabajadoras, es el que justifica todos los perjuicios contra la niñera de la exjefe de gabinete. Y es que resulta absolutamente inaceptable que se tolere la violencia contra las mujeres en cualquier situación, pero que un gobierno que hablaba de empoderarnos, resultó ser más clasista que cualquier otro, porque como dijo Clara López, senadora del Pacto Histórico, no es válido para este gobierno “comparar chuzadas de una sirvienta con las chuzadas de la Corte Suprema de Justicia”, porque obvio el pueblo es menos importante que sus magníficas instituciones que callan con cualquier cantidad de dinero sucio. ¿Dónde quedaron los postulados de que la violencia no tiene género, ni ideología política, y que su erradicación debe ser una prioridad incuestionable? Se les olvidaron el 8 de agosto de 2022.
Pero eso no es todo, la indignación tiene que crecer cuando observamos los nombramientos irresponsables que se han llevado a cabo en este gobierno desde el primer día ¿Cómo es posible que personas como Laura Sarabia sean designadas para dirigir un gabinete de gobierno sin la experiencia y la capacidad necesarias? Le entregamos el país a quienes hoy están jugando con la estabilidad y el futuro, colocando en puestos de poder a personas incompetentes y no sólo es el caso de Sarabia, porque la lista es larga. La responsabilidad de gobernar requiere preparación, conocimiento y liderazgo, cosa que ni siquiera el presidente twittero tiene.
Ahora, respecto al más reciente escándalo, es alarmante que este gobierno se atreva a negar la veracidad de las pruebas que demuestran los nexos ilegales entre el narcotráfico y el gobierno. Es indignante que se desestimen las evidencias y se intente ocultar la corrupción que permea nuestras instituciones. ¿La voz de Benedetti no es prueba suficiente? La impunidad es la norma en Colombia y aquellos que cometan delitos deben enfrentar las consecuencias SIN EXCEPCIONES.
Es imperativo señalar que la influencia de la narcodictadura venezolana de Nicolás Maduro es evidente en las acciones de este gobierno. La conexión entre ambos mandatarios es una afrenta a nuestra soberanía y a los valores democráticos que nuestra constitución supone defender. La complacencia con un régimen opresor y corrupto como el venezolano es un insulto a los millones de ciudadanos que han sufrido las consecuencias de la dictadura en sus propias carnes. Colombia merece un gobierno que proteja y defienda los intereses de su propio pueblo, no que se someta a los designios de un régimen extranjero.
No podemos quedarnos callados ante las acciones inadmisibles que se perpetúan en el poder. Definitivamente, cada día son más ciertas las palabras de Jorge Luis Borges, “Ser Colombiano es un acto de fe” y a muchos ya se nos está acabando.

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