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La verdad oculta de los autos eléctricos (Parte 2)

Por Carlos Andrés Echavarría Blandón Colombia es el país más lluvioso del mundo y tiene grandes montañas, esa ventaja permite que el agua y la gravedad produzcan energía limpia y económica. La matriz energética del país es de las más limpias del orbe y todo gracias a las centrales hidroeléctricas co

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Por Carlos Andrés Echavarría Blandón

Colombia es el país más lluvioso del mundo y tiene grandes montañas, esa ventaja permite que el agua y la gravedad produzcan energía limpia y económica. La matriz energética del país es de las más limpias del orbe y todo gracias a las centrales hidroeléctricas con las que cuenta el territorio nacional. Pero al gobierno de Gustavo Petro, que se dice ambientalista y protector del medio ambiente, está en contra de las hidroeléctricas, prefieren condiciones sucias y menos eficientes como las centrales fotovoltaicas que están fabricadas con elementos altamente contaminantes y nocivos para el ambiente; o mediante molinos de viento, que destruyen a las aves que transitan por esos lugares, con capacidades tan pequeñas que serían de poca ayuda para la nueva necesidad de energía. En caso de que se cambiara de idea y se construyeran varias centrales hidroeléctricas de la magnitud de Hidroituango, la construcción tomaría más de una década, lo que no daría con los plazos de Daniel para la transformación de la movilidad de la ciudad.

Supóngase que se tiene solucionado el problema de la capacidad eléctrica de la ciudad, que se tiene las primeras electrolineras y se va avanzando en la construcción de la red que puede suministrar los puntos de conexión para que los 1.7 millones de vehículos pueda servirse cuando lo necesita. Durante un largo lapso de tiempo, la cantidad de enchufes será insuficiente para la demanda de los primeros usuarios, los pioneros en la etapa de masificación tendrán grandes problemas, por ejemplo: Hay un punto de enganche en la electrolinera y se tienen tres vehículos por delante, eso significa que se necesita 4 HORAS como mínimo para poder recargar su vehículo y continuar su marcha. En caso de ser un taxi eléctrico se perdió el día, en caso de ser un transportador de víveres, se dañaron los productos, en caso de ser un bus, se paralizó la ciudad, etc.

Muchos estarán pensando en que Tesla ofrece baterías de carga ultra rápida, que solo toman 15 minutos en llenarse y poder continuar con el recorrido. Esa opción es mucho peor como se demuestra a continuación:

Las baterías de los vehículos Tesla del ejemplo tienen una capacidad de 100 kilovatios y el tiempo de carga rápida toma 60 minutos, así que el flujo de energía debe ser a una tasa de 100 KVA/h, pero si se quiere cargar en 15 minutos, se necesita una instalación que sea capaz de suministrarle al vehículo 400 KVA/h. Para hacer un orden de magnitud del problema, en una casa de familia en estrato 3, con 4 habitantes, el consumo de energía a máxima capacidad muy rara vez llega a los 5 kilovatios/hora, es por ello que las líneas que alimentan las viviendas son en un cableado calibre 4 o 6, pero para resistir un paso de energía de 400 kilovatios/hora, el consumo de 80 casas en consumo al límite, es espesor de los cables que se requieren son mucho más gruesos, aproximadamente del espesor de los cable de media tensión de los postes eléctricos que ingresan a los barrios de la ciudad.

Es por eso que, por cada punto de conexión de una electrolinera, se necesita una infraestructura independiente al suministro eléctrico actual y que llegue directamente desde las líneas primarias o de tensión media, lo que también requiere de un transformador propio y de un convertidor propio, lo que hace muy costoso el servicio y la mayoría de inversores optarán por colocar puntos de carga rápida que toma 1 hora y que necesita cables de menor diámetro y una infraestructura menos costosa.

Otro problema con la carga ultra rápida es el de generación de calor. Entre más se forcé el ingreso de energía a la batería, mayores serán las perdidas, así que sumando a las efectuadas por la transformación de AC a VC, se comienza a poner en tela de juicio la eficiencia energética de los vehículos eléctricos y a eso se suma un mayor expedido al medio ambiente. A manera de exposición, lo mismo ocurre con los celulares con cargadores rápidos, el calor que se produce en el conector es altísimo y eso que solo está ingresando al dispositivo 10 Vatios/Hora (1 KVA = 1000 VA)

Ahora se cambia de frente, viene la inversión estatal con la nueva tarea de las Empresas Públicas de Medellín que será llevar hasta cada nuevo punto de enganche un cable con capacidad de soportar la tensión lo que modificaría radicalmente toda la infraestructura eléctrica de la ciudad. Se tienen que cambiar las líneas primarias, secundarias, transformadores, etc. Lo que pondría a la ciudad en construcción permanente con el malestar que eso generaría, ya que los costos iniciales serían pagados mediante aumento en las tarifas actuales de los servicios que presta la empresa, solo para beneficiar a los propietarios de esos vehículos eléctricos, y eso que no se habla de la posibilidad de una corrupción desmedida por los montos que se manejarían ante una obra de reconstrucción de una ciudad de 2.7 millones de habitantes.

Las baterías están diseñadas para trabajar en condiciones óptimas unos 7 u 8 años, al igual que el rendimiento, la vida útil de las baterías en una ciudad como Medellín es inferior por las condiciones ambientales.

Primero: Las condiciones de manejo en la ciudad hacen que la exigencia de la batería no sea constante, se tienen picos muy fuertes cuando el vehículo necesite de toda la potencia, muchos tiempos en el que el vehículo no se mueve y muchos arranques desde cero. Eso acorta la vida útil del elemento.

Segundo: En la cuidad llueve 1500 mm al año, por lo tanto, las vías con agua impulsan el líquido hacia todos los componentes del motor y por ende la misma batería, deteriorando los cables, exponiendo las líneas de cobre y produciendo reacciones químicas que afectan la batería.

Tercero: La humedad relativa en la ciudad es alta, siempre por encima de un 50%. Si a eso se le adhiere que la gran mayoría de los vehículos “duermen” a la intemperie, o sea, muy pocos hogares cuentan con garaje cubierto propio para proteger su activo durante la noche, la humedad se impregna en todos los componentes del vehículo produciendo un deterioro prematuro y una alta tasa de reacción química en los componentes expuestos.

Cuarto: Si se recargan de manera ultra rápida, todos los componentes se deterioran a una mayor rata.

Mañana, tercera parte de La verdad oculta de los autos eléctricos.

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