Ecos de la más reciente intentona de atraco contra EPM
Por Jaime Restrepo Vásquez Quedó demostrado en la más reciente intentona de atraco contra EPM. Darle poder a la gente anodina y necia, cuyos cargos se les aparecieron en un huevo de Kínder sorpresa, acarrea pésimas consecuencias para la democracia. Además de la camarilla enquistada en la Alcaldía, h

Por Jaime Restrepo Vásquez
Quedó demostrado en la más reciente intentona de atraco contra EPM. Darle poder a la gente anodina y necia, cuyos cargos se les aparecieron en un huevo de Kínder sorpresa, acarrea pésimas consecuencias para la democracia. Además de la camarilla enquistada en la Alcaldía, hay que hacer una mención especial a la representante del paracaidismo político medellinense: Lina García Gañán.
La presencia de semejante advenediza en el Concejo de Medellín les da la razón a los comunistas cuando dicen que la culpa es de Uribe. Fue el Centro Democrático el que la llevó, junto a los funestos Corredor y Aguinaga, a calentar curul en el Concejo de la ciudad. ¿Algún remordimiento, expresidente Uribe?
Naturalmente, como buena trepadora mediocre, García Gañán se «comió el cuento» y al tener una discreta parcela de poder —la presidencia de una comisión en un concejo distrital o municipal es insignificante— sintió que agarró el cielo con las manos y ha querido aprovechar ese cuarto de hora pasando por encima de la dignidad, de la decencia y de la ética.
Las últimas sesiones que ha presidido en el Concejo demuestran que ella, en su particular ignorancia, cree que democracia y arbitrariedad son sinónimos. Seguramente esa confusión la llevó a entender que lo hecho el día de ayer fue un ejercicio de autoridad contra agitadores y bravucones incoherentes,
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No voy a profundizar en los ataques aleves contra los actuales concejales del Centro Democrático en la más reciente intentona de atraco contra EPM. Hablaré de Luis Bernardo Vélez, un hombre pausado y respetable. A Vélez no le conozco escándalo alguno, ni rabo de paja que se pueda encender en la candela de las infamias políticas. Tampoco he oído un solo pronunciamiento de su parte que no esté fundado en argumentos y sólidas posiciones éticas y morales.
Por lo anterior, en el debate de ayer en el Concejo, en el cual el hampa de La Alpujarra quiso apoderarse de 330 mil millones de pesos de EPM, fue indignante oírlo salido de sus casillas, por cuenta de los atropellos de Lina García Gañán. Ella pretendió silenciarlo, tratando de dejar su intervención para la parte de proposiciones y varios, es decir, como una nota marginal e intrascendente.
Evidentemente, la presidente de las comisiones conjuntas, abusando de sus funciones, decidió pisotear a los concejales que se opusieron, una vez más, al despojo que pretenden desde el piso 12 de La Alpujarra y que ella respalda con entusiasmo.
Además, con el sesgo propio del quinterismo, García Gañán, muy tiesa y poco maja, dio vía libre a los improperios, las salidas de tono y las presiones ejercidas por las barras de contratistas pagados por el presunto alcalde contra los concejales opositores al desangre de EPM. Buena parte de esas barras bravas, alquiladas al mejor postor, entraron a hurtadillas, como cómplices del asalto que quisieron concretar en el Concejo de Medellín. (Vea el video al final de esta columna)
Asimismo, a los ciudadanos opuestos a Quintero que pudieron entrar al Concejo, para rechazar el atraco a la «gallina de los huevos de oro» de Medellín, los calló y amenazó con expulsarlos a tal punto que tuvieron que aparentar una mordaza. Más que un símbolo, fue una realidad fruto del abuso autoritario de García Gañán.
Por ahora, Quintero no ha podido alzarse con el botín de 330 mil millones de pesos. Ese dinero lo necesita para financiar las campañas de los mequetrefes que fungen como candidatos «independientes» en Cali, Cartagena y Cúcuta. Ni hablar de los subnormales que disputan la Alcaldía de Medellín. El tiempo apremia y tiene solo hasta el 29 de junio a las 11:59 p.m. para concretar el asalto contra EPM. La Ley de garantías está a la vuelta y ya no tendrá oportunidad de darle un zarpazo a los recursos públicos de la empresa.
El espectáculo de ayer, patético y lamentable, debería llevar a los partidos a hacer un acto de contrición. De hecho, deben revisar con lupa los nombres que avalan como candidatos al Concejo. Además, la ciudadanía debería ser seria a la hora de elegir y evitar que personajes diminutos en lo intelectual, en lo político y en lo moral —García Gañán, Corredor, Aguinaga y Cañas entre otros— lleguen a ocupar dignidades inmerecidas, pues son traidores de sus votantes. Ellos demuestran aquel refrán: «quien no ha visto a Dios, cuando lo ve se espanta»… o abusa, como Lina García en el Concejo de Medellín.


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