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CICR evalúa impacto del terremoto en comunidades de Chocó afectadas por el conflicto armado

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) adelanta una evaluación humanitaria en zonas rurales de San José del Palmar, Sipí, Nóvita y Bajo Baudó, en Chocó, para identificar las necesidades más urgentes tras el terremoto del pasado 10 de agosto. Las comunidades, que ya enfrentan las consecuencias de años de conflicto armado, restricciones a la movilidad y dificultades de acceso a servicios básicos, ahora afrontan daños en viviendas, vías, sistemas de agua e instituciones educativas.

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CICR evalúa impacto del terremoto en comunidades de Chocó afectadas por el conflicto armado

Las consecuencias del terremoto registrado el pasado 10 de agosto comienzan a evidenciar una nueva dimensión de la crisis humanitaria que viven varias comunidades rurales del departamento del Chocó. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), junto con la Cruz Roja Colombiana, se encuentra recorriendo diferentes zonas de los municipios de San José del Palmar, Sipí, Nóvita y Bajo Baudó con el propósito de conocer de primera mano la situación de las poblaciones afectadas y establecer cuáles son sus necesidades más urgentes.

La misión humanitaria se desarrolla en territorios que, desde hace años, enfrentan las consecuencias de los conflictos armados y otras situaciones que han limitado el acceso de sus habitantes a bienes y servicios esenciales. A esta realidad se suma ahora el impacto del movimiento telúrico, que ha provocado daños materiales y agravado las dificultades de movilidad y comunicación.

De acuerdo con la evaluación preliminar realizada por los equipos del CICR, el terremoto destruyó y afectó viviendas en las zonas visitadas, además de generar daños en el suministro de agua. Los derrumbes registrados en diferentes vías de acceso también han dificultado la movilidad de algunas comunidades rurales, muchas de las cuales ya tenían problemas para desplazarse hacia otros puntos del departamento.

La emergencia también alcanzó al sector educativo. Algunas instituciones resultaron afectadas, lo que ha dejado a estudiantes sin posibilidad de asistir normalmente a clases y suma una nueva preocupación para familias que viven en territorios donde el acceso a la educación ya enfrenta importantes obstáculos.

“Esta situación hace sufrir a las comunidades, porque se ven desconectadas del mundo. El aislamiento está afectando su acceso a servicios básicos, a los que normalmente ya es difícil acceder”, señaló Emilie Prache, delegada del CICR en Chocó.

Las dificultades geográficas representan, además, un desafío para las organizaciones que intentan llegar con asistencia humanitaria. Las condiciones de las vías y los derrumbes han complicado el ingreso a determinadas áreas, haciendo más compleja la identificación de las necesidades y la eventual entrega de ayuda.

Para el CICR, el terremoto no puede analizarse como una emergencia aislada. Las comunidades visitadas ya enfrentaban una situación humanitaria compleja como consecuencia de años de hostilidades, contaminación por armas, confinamientos, desplazamientos y restricciones a la movilidad.

Estas circunstancias han afectado los medios de vida de las poblaciones y limitado su acceso a elementos fundamentales como alimentos, agua potable, salud y educación. Por ello, el impacto de un desastre natural puede profundizar condiciones de vulnerabilidad que ya existían antes del terremoto.

El organismo internacional advierte que comprender la manera en que la nueva emergencia modifica las condiciones de vida de estas comunidades resulta fundamental para diseñar una respuesta humanitaria acorde con sus necesidades actuales.

“Cuando una nueva emergencia afecta a comunidades que ya afrontan las consecuencias de los conflictos armados, sus necesidades no pueden entenderse de manera aislada. Una nueva afectación puede profundizar necesidades que ya existían y hacer todavía más difícil la vida cotidiana de las personas”, afirmó Olivier Dubois, jefe de la delegación regional del CICR en Bogotá.

La evaluación que adelantan los equipos busca precisamente determinar qué cambió después del terremoto y cuáles son las prioridades de las comunidades. La información recopilada permitirá orientar la respuesta humanitaria y establecer las acciones necesarias frente a los daños registrados.

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