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Piragua cumple 15 años fortaleciendo el monitoreo comunitario del agua en Antioquia

El programa de Corantioquia, que nació en 2011 como una estrategia para acercar el conocimiento sobre el recurso hídrico a las comunidades, actualmente tiene presencia en los 80 municipios de la jurisdicción ambiental. Con más de 5.000 piragüeros y una red de cientos de grupos y actores territoriales, la iniciativa se ha convertido en una herramienta para monitorear fuentes de agua, anticipar riesgos y apoyar decisiones ambientales.

REDACCIÓN
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Piragua cumple 15 años fortaleciendo el monitoreo comunitario del agua en Antioquia

La gestión comunitaria del agua en Antioquia cuenta con una red que durante 15 años ha ampliado su capacidad de monitoreo y generación de información para la protección de los recursos naturales. Se trata de Piragua, programa impulsado por Corantioquia que comenzó en 2011 y que actualmente tiene presencia en los 80 municipios que hacen parte de la jurisdicción de la corporación ambiental.

Los primeros pasos de esta iniciativa se dieron en la vereda Zafra, en el municipio de Belmira, en el Norte de Antioquia. Ese mismo año tuvo lugar un hecho relevante para la gestión del recurso hídrico en la región: Corantioquia fue anfitriona y coordinadora del Séptimo Diálogo Interamericano sobre la Gestión del Agua, D7.

Desde entonces, Piragua ha evolucionado hasta consolidar una red conformada por más de 5.000 piragüeros, quienes participan en actividades de monitoreo y generación de conocimiento sobre las condiciones ambientales de sus territorios. La estructura está integrada por más de 250 grupos, entre ellos 170 rurales y 33 pertenecientes a comunidades étnicas.

A esta red se suma el trabajo coordinado con más de 200 actores territoriales, una articulación que ha permitido ampliar el alcance de la información obtenida y fortalecer la capacidad de las comunidades y autoridades para responder ante diferentes situaciones relacionadas con el agua.

La directora general de Corantioquia, Liliana María Taborda González, destacó que uno de los principales aportes del programa ha sido convertir el monitoreo en una herramienta para anticiparse a los riesgos ambientales.

“Durante estos 15 años, Piragua ha demostrado que monitorear el agua no es solamente medir, es generar conocimiento para anticiparnos a los riesgos y orientar decisiones que protejan nuestros recursos naturales”, señaló.

La funcionaria explicó que el fortalecimiento del programa ha implicado inversión en tecnología, equipos y acompañamiento técnico, pero también un reconocimiento al papel que desempeñan las comunidades en la gestión ambiental.

“Hoy tenemos información que hace 15 años no teníamos y una capacidad de respuesta que se ha construido desde los territorios. Ese es uno de los mayores logros de Piragua”, afirmó Taborda González.

Uno de los resultados más destacados del programa está relacionado con el seguimiento de las condiciones del recurso hídrico. Durante sus 15 años de funcionamiento se han entregado más de 23.000 lluviómetros y se han monitoreado más de 590 fuentes abastecedoras y 1.300 puntos.

La información recopilada mediante este sistema ha alcanzado a más de 4,5 millones de usuarios del recurso hídrico, ampliando la disponibilidad de datos que pueden ser utilizados para la gestión ambiental y la prevención de riesgos.

Desde 2015, además, se han desarrollado más de 8.500 monitoreos y se han realizado 1.800 caracterizaciones hidrobiológicas de macroinvertebrados. Estos procedimientos permiten obtener información adicional sobre las condiciones de los ecosistemas acuáticos y aportar elementos para evaluar su estado.

Los datos generados por Piragua también tienen una función preventiva. En sus 15 años de operación, el programa ha producido más de 200 reportes relacionados con umbrales de lluvia y sequía, 70 boletines de información anticipada y 35 semanas de pronósticos de precipitación.

Estos reportes son compartidos con autoridades y comunidades para facilitar la toma de decisiones frente a fenómenos que puedan generar afectaciones en los territorios. La información permite contar con mayores elementos para prepararse ante eventos asociados con lluvias intensas, periodos secos y otras variaciones que puedan impactar las fuentes hídricas y a las poblaciones.

El crecimiento de la iniciativa ha estado acompañado por recursos destinados a consolidar su capacidad técnica y operativa. Entre 2020 y 2026, Corantioquia destinó $52.516 millones al programa en sus tres componentes: agua, aire y ODC.

Estos recursos han permitido fortalecer los equipos profesionales, adquirir instrumentos especializados, mantener la infraestructura de monitoreo, desarrollar herramientas tecnológicas y adelantar procesos de formación dirigidos a quienes participan en la red.

La infraestructura de medición también ha experimentado un crecimiento significativo. Actualmente, la Red Automática cuenta con 135 estaciones activas y más de 180 equipos que han sido instalados durante la historia del programa.

Desde 2019 se han realizado más de 1.100 mantenimientos y se acumulan 2.829 días de monitoreo, cifras que reflejan el proceso de consolidación de una infraestructura que permite obtener información de manera permanente.

La transformación tecnológica también ha modificado la manera en que las comunidades y usuarios pueden acceder a los datos. Piragua pasó de los primeros registros comunitarios de lluvia a incorporar una aplicación móvil, herramientas de reporte ciudadano, visualización de estaciones en tiempo real y un Geoportal.

Para 2026, el programa avanza además en el desarrollo de su primer asistente virtual basado en inteligencia artificial generativa, con el propósito de ampliar las posibilidades de consulta y acceso a la información producida por la red.

El trabajo desarrollado por Piragua también ha obtenido reconocimientos nacionales e internacionales. Entre ellos se encuentran el Premio Nacional de Alta Gerencia 2017, los Premios Latinoamérica Verde de 2018 y 2023 y el primer lugar en los Premios Ambiental GEMAS 2022.

En 2024, el programa recibió además un reconocimiento del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, al ser seleccionado entre tres experiencias latinoamericanas de buenas prácticas en agua y saneamiento para el Décimo Foro Mundial del Agua.

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