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De las cárceles a las máquinas de coser: Puntadas de Libertad supera los dos millones de prendas confeccionadas en Antioquia

Lo que comenzó hace 13 años como una iniciativa social de Así Sea Jeans hoy se traduce en más de dos millones de prendas confeccionadas dentro de centros penitenciarios de Antioquia. El programa Puntadas de Libertad ha permitido que miles de personas privadas de la libertad aprendan un oficio, accedan a oportunidades de generación de ingresos y encuentren en la confección una herramienta para reconstruir su proyecto de vida.

REDACCIÓN
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De las cárceles a las máquinas de coser: Puntadas de Libertad supera los dos millones de prendas confeccionadas en Antioquia

Una máquina de coser puede convertirse en mucho más que una herramienta de trabajo cuando se encuentra dentro de un centro penitenciario. En Antioquia, durante los últimos 13 años, miles de personas privadas de la libertad han encontrado en la confección una oportunidad para adquirir conocimientos, desarrollar habilidades y prepararse para una nueva etapa de sus vidas.

Ese es el propósito de Puntadas de Libertad, el proyecto social desarrollado por Así Sea Jeans, que ha llevado parte de sus procesos de producción al interior de establecimientos penitenciarios del departamento. Desde su creación, el programa ha permitido confeccionar más de dos millones de prendas, entre jeans, camisetas, pantalones y otras piezas que posteriormente llegan a tiendas y consumidores.

Detrás de cada una de esas prendas existe una historia que difícilmente conoce quien finalmente la compra. Para quienes participan en su elaboración, sin embargo, cada pieza puede representar la posibilidad de recuperar la confianza, aprender una actividad productiva y demostrar que cuentan con capacidades para aportar a la sociedad.

La iniciativa nació en 2013, a partir de una experiencia que marcó la vida de Adriana Duque, gerente general de Así Sea Jeans. Ese año ingresó por primera vez a la cárcel de máxima seguridad de Pedregal. La visita estuvo acompañada inicialmente por temor y por los prejuicios que durante años había construido alrededor de los centros penitenciarios.

La experiencia terminó transformando esa percepción y abrió el camino para una iniciativa que se mantiene vigente más de una década después.

“Yo salí de ese lugar y miré al cielo y le dije a Dios que eso era lo único que yo quería hacer el resto de mi vida”, recuerda Duque al hablar de aquella primera visita.

La vocación social de la empresaria también tiene raíces familiares. Duque pertenece a una familia campesina del Oriente antioqueño que tuvo que abandonar sus tierras como consecuencia de la violencia y posteriormente reconstruir su vida en Medellín.

Su padre, agricultor de origen, encontró en la industria de la confección una alternativa para sostener a una familia conformada por diez hijos. Con el paso del tiempo, la experiencia empresarial adquirida por la familia comenzó a estar acompañada por iniciativas orientadas a generar oportunidades para personas en condiciones de vulnerabilidad.

Uno de esos procesos estuvo dirigido a mujeres cabeza de hogar de sectores periféricos de Medellín. La empresa facilitó el acceso a máquinas de coser y apoyó la creación de pequeños talleres en las viviendas, permitiendo que estas mujeres pudieran desarrollar una actividad económica sin tener que alejarse de sus hijos.

Esa experiencia terminó siendo determinante cuando Duque comenzó a trabajar con población privada de la libertad. En las primeras visitas a las cárceles se desarrollaron brigadas de salud y jornadas de aseo. Sin embargo, con el paso del tiempo surgió una inquietud relacionada con la manera de aprovechar las capacidades y el tiempo de quienes permanecían recluidos.

La respuesta se encontró en un conocimiento que la empresa ya dominaba: la confección. Si las personas tenían la posibilidad de aprender el oficio, podrían convertir parte de su tiempo en una oportunidad de formación y trabajo.

Actualmente, Puntadas de Libertad cuenta con cerca de 320 personas trabajando en ocho talleres penitenciarios ubicados en Antioquia. A lo largo de la existencia del programa, más de 8.000 personas han pasado por sus procesos de formación y producción.

Los talleres desarrollan diferentes etapas relacionadas con la fabricación de prendas. Entre ellas se encuentran procesos de confección de índigo, tejido de punto y tejido plano, además de actividades de terminación como remaches, colocación de marquillas, elaboración de bolsas, planchado y control de calidad.

Sin embargo, la iniciativa no comienza directamente frente a una máquina de coser. La metodología implementada por el programa está estructurada alrededor de tres conceptos: ser, saber y hacer.

El primer componente busca trabajar en la recuperación de la confianza y la dignidad de los participantes. Posteriormente se desarrolla el proceso de formación, mediante el cual adquieren conocimientos relacionados con el oficio de la confección. Finalmente, el aprendizaje se lleva a la práctica mediante el trabajo en los talleres.

La apuesta busca que la capacitación no sea entendida únicamente como una actividad ocupacional dentro de los establecimientos penitenciarios, sino como una herramienta que pueda contribuir a la construcción de nuevas oportunidades cuando las personas recuperen su libertad.

Para desarrollar la producción, los talleres cuentan con maquinaria de alta tecnología y acompañamiento durante las diferentes etapas del proceso. De esta manera, los participantes pueden familiarizarse con procedimientos y estándares que hacen parte de una operación empresarial real.

El modelo también contempla la destinación de parte de las utilidades de Así Sea Jeans para sostener y ampliar el proyecto, permitiendo que la iniciativa continúe funcionando y llegue a más personas.

Más allá de las cifras de producción, Puntadas de Libertad plantea una discusión sobre el papel de la formación y el trabajo en los procesos de resocialización. Las más de dos millones de prendas confeccionadas representan una producción que llegó al mercado, pero también un proceso mediante el cual miles de personas tuvieron acceso a una oportunidad de aprendizaje.

Para Así Sea Jeans, el objetivo es que cada puntada tenga un significado que trascienda la elaboración de una prenda. La apuesta consiste en demostrar que el conocimiento de un oficio, acompañado de formación y una oportunidad laboral, puede convertirse en una herramienta para recuperar capacidades y proyectar un futuro diferente.

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