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El revolucionario de la música andina colombiana, Leonel Cardona, falleció en Medellín

A los 96 años falleció este domingo 3 de diciembre, a la 1:45 p.m., en la Clínica Cardiovascular de la ciudad de Medellín, el músico antioqueño Leonel Cardona García, mejor conocido como León Cardona. Así lo confirmó su hija, Gloria Beatriz Cardona. El maestro Cardona fue reconocido por ser un revol

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Redacción IFM
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El revolucionario de la música andina colombiana, Leonel Cardona, falleció en Medellín

A los 96 años falleció este domingo 3 de diciembre, a la 1:45 p.m., en la Clínica Cardiovascular de la ciudad de Medellín, el músico antioqueño Leonel Cardona García, mejor conocido como León Cardona.

Así lo confirmó su hija, Gloria Beatriz Cardona.

El maestro Cardona fue reconocido por ser un revolucionario de la música andina colombiana y de la interpretación de la guitarra.

Nacido en Yolombó, Antioquia, en agosto de 1927, Leonel Cardona trasegó por varios géneros musicales antes de dedicarse a la composición de música andina colombiana. Más de 130 obras entre instrumentales y vocales dan cuenta de su labor.

Tuvo grandes maestros como Alex Tobar, José María Tena y Pietro Mascheroni quienes le impartieron clases en el Instituto de Bellas Artes de Medellín.

En un primer momento, se decantó por la flauta, pero termino yéndose por el instrumento de cuerda pulsada, interés que se reforzó a principios de la década del 50 luego de que un familiar político le trajera, de los Estados Unidos, una guitarra Gibson Les Paul. Probablemente, fue la primera que hubo en Colombia y como bien lo decía Cardona mismo, “ver una guitarra eléctrica en Colombia era tanto como ver a un marciano”.

Gracias a ese instrumento y a su interés por el jazz y la música del Brasil, Cardona fue contratado por el Grill Europa en Bogotá, para amenizar las jornadas.

De regreso a Medellín, fue contratado por el sello Sonolux en calidad de director artístico. Allí promovió la obra de nuevos talentos, fue arreglista de la Orquesta Sonolux, probablemente uno de los conjuntos bailables más celebrados en la escena discográfica en su momento; cofundó y dirigió el famoso coro Cantares de Colombia, grabó con el legendario Trío Morales Pino y además registró discos propios en diferentes estilos, desde el bolero instrumental hasta el tango, desde la guitarra hawaiana hasta la salsa, la mayoría de las veces a nombre propio, otras con seudónimos, como León y sus Leones, o Leonello y sus Palos Nuevos.

En 1968, Hernán Restrepo Duque, productor artístico de aquel sello, le pidió a Cardona que musicalizara tres de poemas del periodista antioqueño Óscar Hernández Monsalve. “En ese entonces yo no lo conocía”, explica Cardona. “Él sostenía que las letras de todos los bambucos eran hechas con las mismas 40 o 50 palabras: el bohío, las trenzas, el carriel, la ruana, el machete, y así. Y él sentía que tenía más cosas por contar como letrista”.

Los tres primeros bambucos de Hernández con música de Cardona fueron “El premio”, “La mejora” y “No abandones tu tierra”, y fueron estrenados en el trabajo discográfico “La internacional” (Sonolux, 1968), de Leonor González Mina. “A la Negra Grande de Colombia la habían invitado a una gira internacional por la Unión Soviética, así que Hernán, para conseguirle una plática, decidió lanzarle ese disco. Como sólo tuve una semana para componer los temas y el álbum debía salir pronto a la venta, las canciones fueron grabadas sólo con mi guitarra”.

Las ideas vanguardistas del músico y el letrista hicieron de su obra un dechado de creatividad que abandonaba las armonías y las temáticas tradicionales en busca de la modernidad. Tras esa primera experiencia, en 1985 volvieron a juntarse para componer, y hasta 1992 siguieron realizando piezas. Fueron pocas, 14 en total. Las restantes fueron “Hoy vamos a vivirnos” (bambuco), de 1985; “Azul, azul” (vals), “Migas de silencio” (pasillo), “La canción del amor” (danza), “Si no fuera por ti” (pasillo) y “Dame tu mano, recibe mi tristeza” (bambuco) de 1988; “Hay un solo camino” (bambuco) de 1989; “Cuando el camino se acaba” (bambuco canción) y “Nos quedan debiendo el cielo” (bambuco) de 1990; “Magos y poetas” (danza) y “Sólo el amor” (danza), de 1992.

León Cardona se encontraba retirado de la ejecución de la guitarra desde la década de 2000, pero hasta hace algunos años seguía recibiendo amablemente en su casa en Medellín a todos aquellos músicos, especialmente a los jóvenes, interesados en conocer su arte y en rendir tributo a una gloria de la música colombiana en letras mayúsculas que parte hoy, lleno de gloria, a la eternidad misma. Hoy, tras su deceso, Gloria Beatriz, su hija, envió un mensaje a todos esos amigos, seguidores y admiradores de la obra de su padre: “Se despide de este plano terrenal el Maestro León Cardona García, dejando a su paso, música perenne para corazones nobles. Por siempre y para siempre Maestro León Cardona, lleve al infinito su música y que resuenen campanas de gratitud y legados perennes en la tierra”.

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