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Nueva EPS reconoció pasivos por $22,5 billones y destapó el verdadero tamaño de la deuda en el sistema de salud

Tras años de rezagos contables y múltiples intervenciones, la Nueva EPS presentó oficialmente sus estados financieros de 2023 y 2024 ante la Superintendencia de Salud. La administración asegura que el proceso marca un punto de inflexión hacia la transparencia y la estabilidad del sistema.

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Nueva EPS reconoció pasivos por $22,5 billones y destapó el verdadero tamaño de la deuda en el sistema de salud

En un movimiento que busca restablecer la confianza en el sistema de salud colombiano, la Nueva EPS radicó sus estados financieros correspondientes a las vigencias 2023 y 2024, en lo que ha sido calificado como uno de los ejercicios de transparencia más relevantes en la historia reciente del sector. El proceso fue liderado por el agente especial interventor, Jorge Iván Ospina Gómez, quien asumió el reto de ordenar una entidad marcada por años de rezagos contables.

De acuerdo con el comunicado oficial, este paso se da luego de un complejo proceso que incluyó la revisión de cerca de 10 millones de facturas acumuladas desde 2008. Esta situación había distorsionado la realidad financiera de la entidad, incrementando sus pasivos y dificultando la toma de decisiones. “Por primera vez, después de 5 intervenciones, Nueva EPS logra certificar y entregar sus Estados Financieros 2024 - 2023”, señala el documento.

El informe también deja en evidencia un problema estructural: el costo de la atención en salud ha superado los ingresos recibidos por la EPS. En 2024, la entidad registró ingresos por $22,2 billones, mientras que el costo de los servicios ascendió a $26,4 billones, lo que derivó en una pérdida de $4,8 billones. Sin embargo, la administración insiste en que esta situación no responde principalmente a fallas administrativas. “El principal problema financiero no está en los gastos administrativos, sino en que el costo médico fue superior a los recursos recibidos”, se precisa.

Uno de los aspectos más relevantes del reporte es el reconocimiento del pasivo real de la entidad. Al cierre de 2024, los pasivos alcanzaron los $22,5 billones, frente a activos por $10,6 billones, lo que deja un patrimonio negativo de $11,9 billones. Según el documento, este resultado refleja la decisión de transparentar obligaciones acumuladas durante años, muchas de ellas correspondientes a servicios ya prestados.

La intervención también permitió depurar la información financiera y avanzar en la conciliación de cuentas con la red de prestadores. En términos operativos, se estima que las obligaciones reales con esta red podrían reducirse significativamente una vez se apliquen procesos de conciliación, glosas y ajustes contables.

Desde la administración se plantea una hoja de ruta clara para los próximos meses. Entre las metas está la presentación de los estados financieros de 2025 en un plazo de 15 días, así como la consolidación del primer semestre de 2026 antes de finalizar julio. Este cronograma busca acelerar el proceso de normalización y fortalecer la confiabilidad de la información.

El interventor Ospina Gómez defendió el proceso como el único camino viable para garantizar la sostenibilidad de la entidad. “Creo firmemente que, si seguimos por este camino de la reorganización empresarial que hoy adelantamos con rigor, Nueva EPS demostrará su viabilidad absoluta y no tendría por qué ser liquidada”, afirmó.

En ese sentido, la estrategia ha sido descrita como un “quirófano financiero”, orientado a sanear las cuentas, depurar saldos y establecer compromisos de pago con los prestadores de servicios de salud. La meta, según la administración, es recuperar la estabilidad operativa de la EPS más grande del país, que hoy atiende a más de 11,5 millones de afiliados.

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