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Abelardo De La Espriella ordenó priorizar batallón de alta montaña en Jamundí para reforzar la seguridad en el suroccidente

El presidente electo dio instrucciones al ministro de Defensa designado para acelerar la construcción y operación del Batallón de Alta Montaña en Jamundí, como parte de su estrategia para recuperar el control territorial en una de las regiones más golpeadas por la violencia.

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Abelardo De La Espriella ordenó priorizar batallón de alta montaña en Jamundí para reforzar la seguridad en el suroccidente

En medio del complejo panorama de seguridad que enfrenta el suroccidente del país, el presidente electo Abelardo De La Espriella fijó una de las primeras líneas de acción de su gobierno: fortalecer la presencia militar en zonas críticas mediante la puesta en marcha del Batallón de Alta Montaña en Jamundí.

La directriz, que fue impartida al ministro de Defensa designado, busca convertir este proyecto en una prioridad inmediata una vez inicie oficialmente el nuevo mandato. La decisión responde a la necesidad de intervenir con mayor contundencia en una región históricamente afectada por la presencia de grupos armados ilegales y economías ilícitas.

Durante su más reciente alocución, el mandatario electo fue enfático en su compromiso con la seguridad territorial. “Vamos a asegurar esa zona con ese batallón. No voy a abandonar el suroccidente colombiano. No voy a permitir que los violentos sigan imponiendo el miedo en esa región del país”, afirmó, dejando claro el enfoque que tendrá su administración frente a los desafíos de orden público.

El Batallón de Alta Montaña en Jamundí se proyecta como una infraestructura estratégica para el control de corredores geográficos clave, particularmente en áreas de difícil acceso donde la Fuerza Pública enfrenta limitaciones operativas. Estas unidades especializadas están diseñadas para operar en condiciones complejas, lo que permitiría mejorar la capacidad de respuesta del Estado frente a estructuras armadas ilegales.

La apuesta del nuevo gobierno no solo contempla la construcción física de la base militar, sino también su rápida entrada en funcionamiento. Con ello, se busca enviar un mensaje de autoridad y presencia institucional desde el inicio del mandato, en línea con la política de seguridad que ha venido anunciando De La Espriella.

En ese sentido, el presidente electo reiteró que la intervención en el suroccidente no será simbólica, sino estructural. Según sus palabras, esta medida “garantizará la presencia del Estado para proteger a los ciudadanos y fortalecer el control territorial”, un aspecto clave en territorios donde la institucionalidad ha sido debilitada por la violencia.

La región de Jamundí, en el Valle del Cauca, ha sido escenario de disputas entre diferentes actores armados, lo que ha generado afectaciones a la población civil, desplazamientos y restricciones a la movilidad. Por ello, la instalación de un batallón de alta montaña representa una respuesta directa a las condiciones geográficas y de seguridad del territorio.

Además del componente militar, la iniciativa se enmarca dentro de una visión más amplia del nuevo gobierno, que ha insistido en la necesidad de recuperar el control institucional sin apartarse del marco legal. En esa línea, De La Espriella subrayó que en el llamado gobierno de la “Patria Milagro”, “la autoridad se ejercerá con decisión, dentro del marco constitucional y legal, y siempre al lado de la Fuerza Pública y los ciudadanos de bien”.

Analistas consideran que esta decisión marcará el tono de la política de seguridad de la nueva administración, que prioriza la acción directa del Estado en zonas estratégicas. Sin embargo, también advierten que el éxito de estas medidas dependerá de su articulación con estrategias sociales y de desarrollo que permitan abordar las causas estructurales del conflicto.

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