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¿Para dónde van con Ecopetrol?

Por Álvaro Ramírez González Antes de proceder con mi argumentación, debo aclarar que no soy experto en temas de hidrocarburos y apenas tengo los conocimientos básicos en esos asuntos. Igual, la gran mayoría de los lectores de esta columna están en igual condición. Es un tema muy técnico. Sí soy pers

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Por Álvaro Ramírez González

Antes de proceder con mi argumentación, debo aclarar que no soy experto en temas de hidrocarburos y apenas tengo los conocimientos básicos en esos asuntos. Igual, la gran mayoría de los lectores de esta columna están en igual condición. Es un tema muy técnico.

Sí soy persona de empresas y juntas directivas, y es por eso por lo que me arriesgo a meterme en un tema tan técnico y grueso. Pero esta en el ojo del huracán, porque Ecopetrol es hoy, no solo la empresa más grande del país, sino de lejos la más rentable. Además, el grupo Ecopetrol es la empresa que de muy lejos, más le aporta al presupuesto nacional, no solo en impuestos, sino también en dividendos.

El 90 % de las acciones de Ecopetrol son de propiedad del Estado colombiano. Pero el 10 % de las acciones están en manos de 470 000 inversionistas privados. Estas cifras son muy aproximadas.

El gobierno de Iván Duque conformó una junta directiva muy competente y dejó al gerente del gobierno anterior, el doctor Bayón, por sus magníficas condiciones gerenciales. Bajo la presidencia de Luigi Echeverry, esta junta hizo una tarea de adelgazamiento burocrático y administrativo de la empresa y la metió en los cánones de disciplina, protocolos y manejo corporativo. Esto último es una exigencia para todas las empresas que están listadas en la Bolsa de New York.

Con esas decisiones y otras más fuertes, que implicaban duros sacrificios para sanear la empresa, Ecopetrol se convirtió en los últimos dos años en una compañía modelo en eficiencia y rentabilidad. Y la junta la aisló totalmente de la política. Esta junta hizo a través de una asamblea extraordinaria de accionistas, una modificación de su periodo de dos a cuatro años.

La intención, como lo explicó muy claro el propio presidente Duque, lejos de atornillar a sus amigos en la junta, era hacer que los periodos de esta no coincidieran con los periodos electorales, justo para evitar la politización de la empresa. Sin embargo, el gobierno Petro reclama su derecho a tomar posesión de la empresa con una nueva junta directiva nombrada por él. Y tiene todo ese derecho, sin discusión.

La prensa tremendista e irresponsable, ha mostrado las cosas como no son, y ha desconocido de manera descomedida, la colosal gestión de la junta actual. Y se dedicó a decir que «Duque quiere atornillarse allí con sus amigos, encabezados por Luigi Echeverri». ¡Eso para el circo!

El nuevo Minhacienda Ocampo, anunció la convocatoria de una asamblea extraordinaria para modificar de nuevo los estatutos y poder nombrar así la junta de Petro. Lo grave puede ser lo que sigue. El solo anuncio de Petro sobre la suspensión en los nuevos contratos de exploración, ha hecho que las acciones de Ecopetrol hayan caído en más de un 30 %. La empresa perdió más de $35 billones en su valor, en cuestión de un mes, desde la proclamación del nuevo presidente. Lo que sigue no me huele bien. Huele mucho a llevar la política alrededor de Ecopetrol y eso es de muy mal pronóstico. Politizar a Ecopetrol es el principio del fin. Sigue el saqueó y la ruina. Miren a PDVSA en Venezuela. La destruyeron. ¡Se la robaron! Por ahora es todo lo que se puede decir.

Se va una junta directiva técnica y muy competente con una gestión y unos resultados técnicos y económicos sobresalientes. Esperemos a ver que trae Petro a Ecopetrol.

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