(OPINIÓN) Una herencia maldita. Por: Álvaro Ramírez González
Hablar hoy de Gustavo Petro y ese fatídico mandato de abuso, derroche destrucción y saqueo, de verdad que me aburre. No hay nada importante ni constructivo en ese oscuro y hediondo mandato.
Pero a medida que avanza el nuevo gobierno, van apareciendo unas cosas horrendas que nadie imaginó. Pareciera que fuera un plan macabro para destruir la sociedad colombiana, su infraestructura, su estructura social, de pensiones, de salud, de educación, su economía. Todo y se iban a quedar en el poder; nada los podría detener.
Uribe, Paloma y Oviedo sacaron apenas algo más de 3 millones de sufragios en la primera vuelta; fue para Colombia un verdadero milagro la llegada del Tigre Abelardo De la Espriella, un verdadero outsider que rechazó el respaldo de los partidos políticos y todos los aportes económicos y derrotó por algo más de 250 mil votos a Iván Cepeda, candidato de Petro, que gastó $ 32 billones del presupuesto nacional en esa sucia campaña y sacó más de 3.8 millones de votos - fusil.
Un milagro vestido de Tigre, salvó a Colombia de convertirse en una Venezuela de eso ni la menor duda. Las cosas que han aparecido en el gobierno del Tigre parecen irreales.
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmeMás de 900.000 vagos de la primera línea recibieron del Estado por más de tres años, un salario mínimo a través de contratos OPS, de 2 y 3 meses que no se renovarán más. Un derroche descomunal.
Acaba de denunciar Julio Sánchez Cristo a una cónsul que nombró Petro en Tijuana México, que cobró más de $ 500 millones en salarios de un consulado que nunca existió. Aberraciones de este tipo por todas partes
El Tigre y su canciller Omar Bula están cerrando más de 40 embajadas y 120 consulados inútiles. El país afronta hoy un grave desabastecimiento de gas natural, a pesar de tener un yacimiento gigantesco en el mar de Santa Marta, que Petro no dejó explotar.
Importamos hoy un gas tres veces más caro de Qatar. Petro creció la burocracia estatal en más de un 40% en sus 4 años. Una burocracia totalmente inútil tuvo el récord mundial de 68 ministros 1.4 por mes.
Las finanzas nacionales en ruinas. Colombia debía $ 800 billones antes de Petro, y hoy recibió una deuda de $ 1.200 billones. Uno de cada tres pesos que recibe el Estado colombiano hoy, van a pagar el servicio de la deuda pública que dejó Petro.
Adquirió pasivos al 14.5% anual al ser un gobierno con pésima calificación crediticia, no hay dinero para pagar las pensiones de noviembre y diciembre. La salud quedó quebrada y millones de usuarios de las EPS, totalmente desatendidos.
La agricultura drásticamente disminuida por unas políticas comunistas que la asfixiaron. Las reestructuraciones y quiebras empresariales se multiplicaron por 10.
La paz total de Petro creció la coca sembrada hasta 270.000 hectáreas, los terroristas en armas hasta 27.000, y hoy son 88 grupos los que delinquen por todo el territorio nacional. La educación pública en ruinas. Tenemos hoy los peores indicadores de las pruebas PISA de todo el continente.
La infraestructura vial totalmente detenida y en deterioro. No dejó hacer autopistas porque eran para ricos, tampoco hizo las vías terciarias que prometió por todo el país. Los bloqueos de vías eran el pan de cada día.
Las universidades públicas se convirtieron en centros de reclutamiento y fábricas de explosivos. A Ecopetrol se lo robaron. De entregarle al Estado colombiano $ 63 billones anuales por impuestos, regalías y dividendos, cayó a $ 9 billones en el sucio mandato de Ricardo Roa, que hoy tiene ya una “pata en la cárcel”.
Las relaciones de Petro con gobernadores y alcaldes fueron inexistentes. Nos dejó sin pasaportes. Los proyectos regionales que tenían aporte financiero de la Nación no lo recibieron.
Empezando por el Metro de Bogotá y las obras de infraestructura de Antioquia y el Valle y rematando con la prostitución y el degenere sexual de Petro, pagado todo con contratos del Estado.
El Tigre enfrenta hoy una durísima tarea de conducir hacia el progreso un país quebrado, que recibió, a las 48 horas de su llegada, el terremoto más violento y destructor que haya conocido.
Todo lo que Petro tocó, lo dejó arruinado. Los colombianos vivimos ya en carne propia lo que dejó la izquierda: una herencia maldita, de mentiras, de saqueo, de pasivos, desastres y violencia, que tenemos que pagar para que este país vuelva a ser posible.
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