(OPINIÓN) Tigre advertido vale por dos. Por: Álvaro Ramírez González
A medida que avanza un proceso de “empalme”, muy irregular, porque se trata de recibir un país saqueado, Petro, Cepeda y sus amigos andan desesperados, intentando detener al nuevo gobierno.
La absurda y ridícula exigencia de Cepeda al nuevo mandatario, de que renuncie a la ciudadanía americana, no pasa de ser la muestra de su desespero y la rabia de haber perdido. El nuevo presidente no tiene ninguna limitación legal de ser ciudadano colombiano por nacimiento y americano por adopción.
Cepeda, Petro y sus combos jamás consideraron la posibilidad de perder las elecciones. Tantos billones irregularmente invertidos en la compra de votos y 10 departamentos dominados por el terrorismo y el voto-fusil eran la garantía del triunfo del régimen petrista.
De hecho Cepeda estuvo punteando las encuestas hasta el embalaje final de la primera vuelta presidencial. Aun así, consiguieron más de 3 millones de votos adicionales para la segunda y de todas maneras perdieron por 250 mil votos. Para ellos la catástrofe.
El nuevo gobierno va a tomar las riendas, a cambiar el rumbo y sobre todo, a develar el descomunal saqueo del Estado por el gobierno Petro y sus amigotes y a castigar y judicializar a toda esa banda de ladrones.
El apoyo norteamericano e israelí a este nuevo gobierno será definitivo en el combate a las estructuras terroristas y a sus negocios ilegales de la coca, la explotación ilegal de oro, la extorsión y el secuestro.
La prohibición de bloqueos, capuchas y la limitación de la libre entrada de las FFAA a las universidades públicas van a cambiar el ambiente de seguridad en el país. Se les va a acabar la guachafita.
La visita de Iván Cepeda a Cali, con una famélica audiencia por la falta de dinero, es una clara amenaza terrorista para el país y su nuevo presidente Abelardo De la Espriella. De una manera desafiante, descarada y abusiva, Cepeda anunció en Cali que “no reconoce al nuevo gobierno”.
Y no lo reconoce, porque no le da la gana, ya que Abelardo De la Espriella y su vicepresidente, José Manuel Restrepo, ya recibieron las respectivas credenciales de la autoridad electoral. Sin discusión ni duda alguna.
La actitud de Iván Cepeda configura un delito que se llama “rebelión”, y deberá enfrentar sus consecuencias. Cepeda invadido de odio y frustración, cree firmemente que representa a la mitad del país. Olvida la tonelada de votos comprados y obtenidos con la presión de un fusil.
Pero peor, cree firmemente que la mitad del país va a parar su actividad y va a salir a las calles a quemar e incendiar. Allí se equivoca. Solo una minoría doctrinaria y además pagada lo va a acompañar. Y el presupuesto nacional cambió de dueño. Por el lado del Tigre, está bien claro y totalmente advertido de ese ataque terrorista que prepara Cepeda.
Recuerden que en 2021, Petro anunció un paro de 48 horas, pero tenían planeado de manera clandestina todo un ataque militar para bloquear y paralizar el país 54 días y lo llamaron “explosión social”. La pretensión era ahogar el país y motivar la renuncia del presidente Duque.
Los tiempos han cambiado.“ Yo no soy Duque”, puntualizó el Tigre y se está claramente preparando para contener y enfrentar con una fuerza “equivalente” los ataques de los amigos de Cepeda.
Los decretos que prohíben bloqueos y capuchas, y que eliminan la limitación del ingreso de la Fuerza Pública a las universidades, empiezan a regir de inmediato. El Tigre y el nuevo gobierno le tienen que demostrar a Cepeda y sus amigos de la primera línea que este es otro país.
País del orden y del respeto por las instituciones. “Por la razón o por la fuerza”. Palabras del Tigre.
Sobremesa: Ojo con el 20 de julio, es la fecha que ha dado Cepeda a su primera línea para empezar la guachafita.
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