Saltar al contenido

(OPINIÓN) ¿Qué ven los petristas en la fórmula Cepeda-Quilcué? Por: Óscar Ricardo Colorad Barriga

El dúo Petro-Márquez representa al progresismo que se dedicó estos 4 años de desgobierno a intentar reformar el sistema democrático con la bandera de la justicia social mediante acciones violentas y actos de corrupción, y hoy nos quieren heredar a sus candidatos Cepeda-Quilcué.

IFMNOTICIAS-03
IFMNOTICIAS-03
3 min lectura
Escuchar artículo
(OPINIÓN) ¿Qué ven los petristas en la fórmula Cepeda-Quilcué? Por: Óscar Ricardo Colorad Barriga

Iván encarna la más obtusa idea del comunismo, que busca la abolición total del Estado social de derecho, centralizando el poder y acabando con la propiedad privada, y Aida Marina, vocera del CRIC experta en la organización de marchas violentas, la destrucción de la infraestructura nacional y la perturbación del orden público.

Cepeda, filósofo adoctrinado en la Cortina de Hierro, cuyo único mérito ha sido perseguir al gran colombiano y servir de enlace, canciller y defensor de las FARC, y la Quilcué, mujer iletrada pero dispuesta a incendiar el país sin el más mínimo asomo de piedad, son hoy la fórmula que representa a los petristas, que ven en estos dos oscuros personajes la manera de esconder sus fracasos, ocultar su pereza mental, distraer su resentimiento y darle vía libre a la envidia que los carcome.

Ellos saben que por otros medios jamás conseguirán surgir; con Cepeda canalizan el odio que sienten por las personas que triunfan gracias a su disciplina, constancia y esfuerzo personal y se revuelcan de júbilo, hinchados de alcohol y drogas, cuando lo escuchan decir: VAMOS A REDISTRIBUIR LA RIQUEZA; eso los lleva al éxtasis y al unísono gritan: nosotros tenemos derechos, nunca obligaciones, es justo que nos paguen por no vandalizar ni extorsionar, que viva el candidato de las FARC.

Con la Quilcué se identifican con su violencia y se reflejan en su ignorancia; ¿para qué estudiar?, si miren hasta dónde se llega con un garrote en la mano. Once años de educación media, seis años de pregrado, cinco de posgrado: “eso no sirve”; su espejo es Juliana Guerrero, una mediocre bachiller, pero experta tramposa, y qué decir de Francia Márquez, la emérita egresada de la San José, que se dedicó a vivir sabroso. La dupla Cepeda-Quilcué formalizará el consumo de drogas, nombrará vándalos de ministros, violadores en el ICBF, guerrilleros en las embajadas, influenciadores en el Banco de la República, grafiteros en Ecopetrol, teguas como directores de hospitales y ladrones en los altos cargos.

Es tan absurda esta gente, que ya tenemos furibundos petristas compungidos como Katherine Miranda, Robinson Díaz, Angélica y Claudia, Santiago Alarcón, Cecilia López, Pirry, Mario Mendoza, Juampis, Carolina Sanín, Diego Trujillo, Alejandro Gaviria, Lizcano, entre otros. Aun así, a quienes arrastran la envidia como forma de vida, no les importan los escándalos de corrupción, tampoco los sensibilizan las masacres o los fallecidos por falta de atención médica; son ciegos ante la bajeza moral de la familia Petro Alcocer, gritan que el aumento del 100% en los combustibles no impacta la canasta familiar, juran haber viajado en el tren eléctrico y su único argumento siempre será una piedra.

Los colombianos, en su gran mayoría, somos alegres, resilientes y buenas personas; a dos semanas de las elecciones, merecemos algo mejor: la fuerza y coherencia del Tigre o la esperanza de la Paloma, no la enfermedad y miseria de otra Rata.

Compartir:

Noticias relacionadas