(OPINIÓN) Origen del Día de la Madre. Por: Diego Arango O
He querido hacer este artículo para comprender por qué celebramos el Día de la Madre.
Para ello debemos viajar muchos años atrás y observar cómo la figura de la "madre" ha pasado de ser una deidad sagrada a un símbolo de activismo y, finalmente, a un fenómeno global.
Comencemos con el despertar de la mitología a la religión; veámoslo: En la antigüedad, la maternidad estaba ligada a la tierra y la creación. Los egipcios honraban a Isis, los griegos a Rea (madre de los dioses del Olimpo) y los romanos a Cibeles. Estas festividades eran rituales de primavera que celebraban la fertilidad.
Con la llegada del cristianismo en Europa, estas tradiciones paganas se transformaron. En el siglo XVII, el Reino Unido instauró el "Mothering Sunday". Originalmente, era un día en que los fieles regresaban a su "iglesia madre" (la parroquia de su bautismo). Dado que muchos jóvenes trabajaban como sirvientes lejos de casa, este día se convirtió en la única oportunidad anual para reunirse con sus familias.
Ahora veamos el giro moderno, el activismo en Estados Unidos: El Día de la Madre actual no nació de una campaña de marketing, sino de la guerra y la salud pública. Tras la guerra civil estadounidense, una mujer: Ann Reeves Jarvis organizó unos grupos de madres para cuidar soldados de ambos bandos y mejorar la higiene. Sin embargo, fue su hija, Anna Jarvis, quien, tras la muerte de su madre Ann en 1905, luchó para que la fecha fuera oficial. Su objetivo era dedicar un día al año de reflexión y agradecimiento personal a su madre como un día de sentimiento, mas no de lucro; entonces fue así que, en 1914, el presidente Woodrow Wilson lo oficializó el segundo domingo de mayo.
Pero ahí viene la paradoja, pues a pesar de la ferocidad de su lucha, el desenlace de la vida de Anna Jarvis es uno de los más tristes de la historia moderna. Su activismo contra la comercialización tuvo resultados agridulces, porque ella tuvo un tremendo fracaso legal y financiero, ya que dedicó toda su herencia y sus energías a intentar detener lo que ella llamaba los "charlatanes y profesionales del lucro", entabló múltiples demandas que fueron fallidas contra organizaciones que usaban el nombre "Día de la Madre" para vender flores, dulces o tarjetas.
Casi todas las perdió, ya que no pudo registrar la marca como propiedad intelectual privada. Organizó boicots contra floristerías que inflaban los precios de los claveles blancos (el símbolo original de la fecha). Llegó a ser arrestada en 1925 por "alterar el orden público" durante una convención de madres donde se vendían claveles con fines recaudatorios. Murió sola y arruinada en un ancianato de caridad.
Sigo con la evolución en Europa y Latinoamérica: En Europa, la celebración tiene variaciones. Mientras que en Francia se consolidó el Día de la Madre tras la Primera Guerra Mundial para incentivar la natalidad otorgando medallas a madres de familias numerosas, en España, la fecha estuvo ligada al 8 de diciembre (Inmaculada Concepción) hasta los años 60, cuando se trasladó al primer domingo de mayo para coincidir con el mes mariano y floral.
En Latinoamérica, la festividad tomó un tinte cultural muy fuerte. En México, por ejemplo, se fijó el 10 de mayo en 1922 gracias a una campaña periodística, convirtiéndose en una de las fechas más sagradas del calendario azteca moderno, donde la música y la gastronomía son pilares de su cultura.
Ahora bien, en el caso de Colombia, ha sido de tradición y ley la celebración del Día de la Madre porque tiene un respaldo legal histórico. Mediante la Ley 28 de 1925, el presidente Pedro Nel Ospina decretó el segundo domingo de mayo como el día oficial. A diferencia de otros países, en Colombia la fecha no solo es un hito comercial, sino un motivo de reunión familiar masiva que también registra históricamente altos índices de actividad social, lo que ha llevado a las autoridades a promover campañas de "celebración en paz".
Finalmente, el Día de la Madre es una mezcla de devoción ancestral, activismo histórico y motor económico. Aunque los regalos abundan, la esencia permanece: un reconocimiento a la figura que, desde el inicio de los tiempos, simboliza el origen de la vida.
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