(OPINIÓN) La Seguridad del país y la inteligencia militar en poder del M-19. Por: Luis Alfonso García Carmona
No deja de sorprender que la noticia del retiro intempestivo de 100 altos oficiales del Ejército y la Policía no haya tenido la repercusión que merece.
Es lógico que no le interese al régimen que le pidan explicaciones al respecto, pues no tiene cómo responder más que con frases de cajón como la de que “buscan fortalecer la seguridad y la democracia" de cara al año 2026 y responder a necesidades estratégicas de la institución.
Pero la noticia en sí misma encierra una amenaza más para nuestra acorralada sociedad, así como una indudable razón de peso para que cambiemos nuestra indiferencia o nuestra incertidumbre por la certeza más absoluta sobre lo que nos espera si no apoyamos desde la primera vuelta una solución definitiva y contundente a este intento de la izquierda radical de perpetuarse en el poder y profundizar su perjudicial ideología comunista en nuestra tierra.
La toma de las instituciones responsables de nuestra seguridad por el M-19 ha quedado demostrada con esta nueva masacre laboral en la cúpula de nuestras fuerzas armadas. No responde a una rutinaria práctica de relevo para renovar los mandos que ya han cumplido su ciclo vital por sangre nueva. No. Aquí de lo que se trata es de privar a las Fuerzas Armadas de 100 oficiales en los cuales el país ha invertido cuantiosas sumas para su formación, complementada con su invaluable experiencia al frente de los cargos que han desempeñado al servicio de nuestra soberanía y de la protección de la sociedad. Mientras se disminuye la oficialidad, se reduce el pie de fuerza, se limita el presupuesto de la Fuerza Pública y se les impide combatir a los facinerosos amigos del gobierno, paralelamente se otorga impunidad a los capos con la patente de corso de que son “gestores de paz”, a quienes no se puede capturar ni siquiera en estado de flagrancia.
Se decreta un cese al fuego con los grupos narcoguerrilleros que solamente obliga a las fuerzas del Estado, pero no a los ilegales. Y, de esta manera, hemos llegado al incremento de todos los grupos narco-guerrilleros que mantienen en zozobra y llenan de muertos los campos de la Patria.
Esta reestructuración profunda se cumplió mediante la firma de varias resoluciones en el término de 24 horas, cuando gran parte del país se encuentra llorando a las víctimas de los recientes atentados terroristas y a 23 días de las elecciones. Se reportó la salida de al menos 17 oficiales superiores del Ejército Nacional y de 23 oficiales de la Policía, incluyendo coroneles, mayores, capitanes y tenientes, la mayoría bajo la modalidad de retiro voluntario. ¿No les parece extraño este entrampamiento a los señores periodistas que han vuelto la cara hacia otro lado?
Lo cierto es que en las épocas de crisis se requiere aún más profesionalidad y experiencia para ganar la lucha contra la insurrección, el terrorismo y el narcotráfico. Pero el presidente Gustavo Petro ha indicado que los relevos buscan preparar a las instituciones para garantizar la eficacia de las políticas de paz y transparencia en zonas críticas como el Valle del Cauca y el Chocó. ¿Habrá algún colombiano que aún crea que se puede combatir este flagelo de la violencia con más acuerdos de paz total que nos han conducido a la inseguridad total? ¿Se atreve el camarada presidente a hablar de transparencia en el gobierno más corrupto de la historia? Volvámonos serios, por favor.
Para llegar a lo más grave del escandaloso asunto, conocimos que sectores críticos y oficiales afectados han denunciado que algunos retiros podrían estar influenciados por informes de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) basados en fuentes anónimas, lo que califican como una "purga" por motivos políticos. Sostienen que el "llamamiento a calificar servicios" se utilizó como una herramienta de "purga política" influenciada por informes de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) y no por criterios técnicos o de rendimiento militar.
Nada tiene de extraño que, si el propósito del régimen ha sido desde un comienzo deteriorar las fuerzas armadas, único bastión que hasta ahora se ha interpuesto en el prolongado asedio violento de la guerrilla para obtener un apoyo popular que no ha logrado, ahora. Con el poder en sus manos, utilicen la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) al M-19 para cumplir su dañado objetivo.
A mayo de 2026, el cargo de director (encargado) de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) de Colombia es ejercido por René Guarín Cortés, quien fue nombrado por el presidente Gustavo Petro el 14 de enero de 2026.
Fue integrante de la guerrilla del M-19, organización en la que compartió militancia con el actual presidente Gustavo Petro. Es reconocido por su activismo en derechos humanos, habiendo dedicado gran parte de su vida a buscar “justicia” por la desaparición de su hermana, Cristina del Pilar Guarín, durante la toma del Palacio de Justicia en 1985. Guarín es el cuarto exintegrante del M-19 en dirigir la DNI durante la actual administración, lo que subraya la tendencia del gobierno de asignar esta entidad estratégica a personas de extrema confianza política. Entre los escándalos que se han descubierto en la DNI podemos enumerar:
1). El escándalo de "Papá Pitufo" y nexos con el contrabando
2). Presuntas interceptaciones ilegales a Abelardo De la Espriella
3). Infiltración de grupos armados y salida de Wilmar Mejía
4). Corrupción en la UNGRD y caso de Carlos Ramón Gonzáles, ahora prófugo de la justicia colombiana.
¿Creen, queridos compatriotas, que el país puede seguir soportando iniquidades como la de la entrega de la inteligencia militar a una organización guerrillera como el M-19?
A partir del 7 de agosto, esta Nación tiene que cambiar de verdad, no seguir con paños tibios, con la inútil “dialoguitis”. Aunque no les guste a los políticos de siempre, necesitamos un estado fuerte, capaz de defendernos de la mafia de hampones que se tomaron el poder y de sus “amiguetes” de la coalición oviedista. Votemos y convenzamos a la gente buena de Colombia a votar masivamente el 31 de mayo por “el tigre” Abelardo para que, de una buena vez, acabemos con esta podredumbre que nos está asfixiando. Ganemos en la primera y sentémonos tranquilamente a ver el mundial, ¿no es lo que merecemos?
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