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(OPINIÓN) Cepeda: El verdadero cáncer de Colombia. Por: Mateo Arjona

El economista y consultor en marketing estratégico Mateo Arjona plantea en su columna una advertencia sobre el escenario electoral de 2026, al señalar a Iván Cepeda como el principal riesgo para la democracia colombiana, no solo por su eventual llegada a la Presidencia, sino por la posibilidad de consolidar —según su análisis— un proyecto político con control sobre distintas instituciones del Estado.

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(OPINIÓN) Cepeda: El verdadero cáncer de Colombia. Por: Mateo Arjona

Iván Cepeda no es simplemente otro candidato presidencial. Es, probablemente, el rostro más disciplinado, doctrinario y peligroso del proyecto político que Gustavo Petro no logró ejecutar del todo. Es el cáncer de Colombia.

Y ahí está el punto central: Petro ha gobernado desde el caos; Cepeda podría gobernar desde el método.

Ese matiz cambia toda la ecuación democrática de Colombia.

Porque el riesgo no es únicamente que Cepeda llegue a la Presidencia. El riesgo real es que llegue después de cuatro años en los que el petrismo ya ha avanzado en la reconfiguración del poder institucional. Es decir, Cepeda no partiría desde cero: llegaría sobre una estructura estatal ya inclinada por el gobierno Petro y con laposibilidad de completarla desde el Ejecutivo.

El peligro está en la concentración.

El Presidente tiene incidencia directa o indirecta en instituciones esenciales. En el Banco de la República, la Junta está compuesta por siete miembros, incluido el Ministro de Hacienda, y cinco codirectores son nombrados por el Presidente, con reemplazo de dos cada cuatro años. En la Fiscalía, el Fiscal General es elegido por la Corte Suprema de una terna enviada por el Presidente. En la Procuraduría, el Senado elige de una terna integrada por candidatos del Presidente, la Corte Suprema y el Consejo de Estado. En la Defensoría, la Cámara elige al Defensor del Pueblo de terna presidencial.

Y el Consejo Nacional Electoral está compuesto por nueve miembros elegidos por el Congreso en pleno, según la fuerza de los partidos y coaliciones.

Es decir: si un mismo proyecto político controla Presidencia, Congreso, ternas, órganos de control, entidades regulatorias y parte de las altas cortes, la democracia queda formalmente viva, pero materialmente capturada en una enfermedad que lentamente la mata.

Ese es el riesgo Cepeda.

No una dictadura de un día para otro. Algo peor: una democracia vaciada lentamente desde adentro. Tal como un cáncer que poco a poco, de manera sistémica mata.

Una Fiscalía menos independiente.

Una Procuraduría menos incómoda.

Una Defensoría alineada.

Un Banco de la República presionado políticamente.

Un Consejo Nacional Electoral inclinado.

Unas cortes cada vez más expuestas a la lógica del poder.

Un Estado convertido en maquinaria ideológica.

Cepeda no representa una izquierda democrática cualquiera. Representa una izquierda de matriz marxista, estatista y disciplinada. Él mismo reconoció públicamente su origen político en el Partido Comunista. Y eso importa, porque las ideas tienen consecuencias cuando llegan al poder.

Cepeda no es improvisado. No es emocionalmente errático como Petro. No es un accidente del momento. Es un cuadro político. Un dirigente formado en la lógica de la causa, de la estructura, de la disciplina y de la toma gradual del poder.

Por eso puede ser más peligroso que Petro.

Petro quiso hacerlo todo al mismo tiempo y terminó atrapado en su propio desorden.

Cepeda, en cambio, podría hacer menos ruido, pero avanzar con mayor precisión.

Donde Petro gritó, Cepeda podría ejecutar. Donde Petro improvisó, Cepeda podría planificar. Donde Petro chocó por indisciplina, Cepeda podría avanzar por obediencia ideológica. Ese es el verdadero riesgo.

Por eso esta elección no admite ingenuidad.

El gran riesgo de 2026 se llama Iván Cepeda porque representa un cáncer que matará la democracia, aun sin hablar de una Constituyente.

Ahí entra el voto útil.

Si Cepeda es el riesgo principal, la prioridad debe ser bloquearlo. Y si el objetivo es evitar que llegue a segunda vuelta fortalecido, el partido hay que ganarlo en el primer tiempo: en primera vuelta.

En ese escenario, el voto útil no puede ser testimonial, emocional ni decorativo. Tiene que ser eficaz. Tiene que concentrarse en quien realmente tenga posibilidad de derrotar a Cepeda.

Y hoy esa opción es Abelardo De La Espriella, su creciente tendencia en las encuestas, sondeos, mediciones y mercado de apuestas -donde inclusive ya superó a Cepeda- lo hacen la única alternativa para el voto útil.

La elección no es menor. Es libertad o esclavitud. Es contrapesos o dictadura. Es democracia con límites al poder o Estado al servicio de una causa ideológica donde los ciudadanos son administrados por El Estado.

Y en la lucha contra este cáncer, el camino es claro: derrotar a Cepeda en primera vuelta, votando por Abelardo De La Espriella.

— Mateo Arjona. Economista y Consultor en Marketing Estratégico.

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