Saltar al contenido

(OPINIÓN) La presencia de Dios. Por: Diego Arango O

Nos encontramos en un mundo frágil que en cualquier momento menos pensado puede producirse algún hecho de esa magnitud y tragedia

IFMNOTICIAS-03
IFMNOTICIAS-03
4 min lectura
Escuchar artículo
(OPINIÓN) La presencia de Dios. Por: Diego Arango O

A raíz de los terremotos recientemente sufridos en Venezuela, Colombia, Indonesia y España donde se han cobrado muchas vidas, desaparecidos y miles de heridos, destrucción de pueblos enteros, gran parte de ciudades, casas, edificios y negocios en ruinas, hay gente que pregunta por la presencia de Dios. ¿Por qué Él, en su infinito poder, permite estos desastres pudiendo evitarlos? Así mismo, ¿cuál razón existe para que se localicen en ciertos sectores y a otros los preserve de sufrir esas tragedias?

Este es un cuestionamiento ciertamente difícil de resolver, porque no se trata de asuntos religiosos ni de fe; son fenómenos naturales que la tierra afronta por diversas circunstancias, unas quizás provocadas por el hombre, pero otras por el ciclo natural de la masa compacta de las diferentes capas tectónicas dado el desgaste natural y reacomodo en puntos específicos de la tierra que se fragmentan ocasionando desbordamientos, tsunamis, temblores y terremotos que lógicamente afectan a poblaciones próximas y en algunos casos lejanas pero que la magnitud de vibración y fuerza del hecho los alcanza.

No obstante, lo anterior y para tratar de comprender a Dios en estos hechos, cabe recordar que la Biblia habla de sucesos que se narran en el libro del Génesis capítulo 6 al 9 cuando la tierra se inundó durante 40 días cubriendo la totalidad del globo, salvando únicamente a Noé y su familia, además de algunas parejas de animales que se preservaron para volver a poblarla. Las causas que narra el libro, es que para aquella época la tierra se llenó de mucha violencia y corrupción, razón tal para que Dios escogiera a Noé un hombre justo ordenándole construir un arca para salvarlos a él y a su familia junto con las especies de animales y así volver a poblar la tierra.

Otro hecho que también se encuentra en la Biblia es el caso del santo Job, un hombre inmensamente rico en su época quien padeció un tremendo sufrimiento perdiendo toda su familia, sus bienes y todo aquello que él había logrado obtener con su dedicación y trabajo. La pregunta que uno se hace es: ¿por qué le sucedió eso a ese hombre? Si él era un buen ser humano, entonces también nos preguntamos ¿Por qué tanta gente buena e inocente perdió su vida y sus seres más queridos, también sus pertenencias quedando en la ruina y desamparados? Pues quienes hemos leído el Libro de Job entendemos que, por ese sacrificio de confianza en Dios, Él lo recompensó devolviéndole a Job el doble de sus bienes y el número de hijos que perdió.

Todo lo anterior es a nivel de entendimiento que, si bien es cierto, Dios en su infinito poder puede evitar o parar muchas tragedias en países, ciudades o familias, pero también está su misericordia. Como humanos somos frágiles y dependemos de nuestros actos, pero de las situaciones ajenas a nuestro control solo la mano de Dios es la que sabe en qué momento y por qué se dan; por lo tanto, no estamos llamados a juzgar o reclamar la presencia de Dios en las tragedias, solo debemos siempre obrar con justicia y amor al prójimo como a sí mismo. Nadie conoce los pensamientos de las personas que los sufren ni la trágica situación por la que están pasando, solo quien las vive.

Todo lo anterior indica que nos encontramos en un mundo frágil que en cualquier momento menos pensado puede producirse algún hecho de esa magnitud y tragedia; por eso es que solamente el estar en paz con Dios y consigo mismo puede ser la vía de entendimiento y sin juzgamiento ya que nuestro paso por esta vida es finito, comienza un día y termina en otro, solo que no sabemos cuándo ni dónde, tampoco de qué manera. Muere el más pobre como el más rico, el letrado o el ignorante, el enfermo y el alentado; ninguno se salva ni se lleva nada a la vida eterna, únicamente la paz y tranquilidad de lo bien que haya vivido o el tormento si ha obrado mal, de manera que tengamos la seguridad que la presencia de Dios siempre está frente a nosotros; es cuestión de saberla identificar.

Compartir:

Noticias relacionadas