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(OPINIÓN) Afinia en cuidados intensivos. Por: Juan Espinal

La situación fiscal y energética del país es crítica.

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(OPINIÓN) Afinia en cuidados intensivos. Por: Juan Espinal

El Gobierno del presidente Abelardo De La Espriella ha presentado El libro de la verdad. Una verdad que venía decantándose desde hace tiempo recibió un Estado debilitado, desfinanciado y con daños estructurales que obligarán a tomar decisiones rápidas para evitar una crisis aún más profunda.

Uno de los sectores más golpeados es el energético. Empresas intervenidas que terminaron convertidas en cajas menores y contrataderos de corbatas para pagar favores politiqueros, obligaciones acumuladas por el Estado, subsidios pendientes y un sistema que perdió confianza e inversión. El Gobierno anterior dejó servido el cóctel perfecto para que Colombia se apague.

Una de las empresas que más ha sufrido esta situación y que hoy necesita decisiones urgentes del Gobierno nacional es Afinia. Afortunadamente, la ministra María Nohemí Arboleda conoce el sector con profundidad técnica y ha conformado un equipo con preparación y experiencia para enfrentar una crisis que no admite improvisaciones.

Las deudas del sector energético no dan espera, como tampoco las del sistema de salud. Por eso he venido insistiendo en una alternativa que debe estudiarse seriamente: convertir determinadas obligaciones reconocidas por el Estado en títulos negociables a 15 o 20 años. Las empresas tendrían un activo con respaldo para obtener liquidez en el sistema financiero y el Gobierno podría ordenar sus obligaciones sin realizar inmediatamente desembolsos multimillonarios desde un presupuesto que hoy carece de suficiente espacio fiscal.

Afinia enfrenta una situación crítica en el corto plazo y el problema tiene nombre propio: liquidez. Si no se encuentra una solución inmediata, la combinación de una mayor demanda de energía, las altas temperaturas y los mayores costos asociados a un eventual fenómeno de El Niño podría agravar su situación financiera hasta acercarla a escenarios de limitación de suministro, con consecuencias para millones de usuarios, la industria, el comercio y el transporte de la región Caribe. A ello se sumaría el impacto sobre las empresas generadoras y las acreencias que mantienen con la compañía.

Afinia ha logrado transitar buena parte del año sin recursos externos adicionales, pero su caja está llegando al límite. Requiere liquidez y el Grupo EPM tiene restricciones para continuar financiándola mediante nuevos créditos, pues un mayor nivel de exposición podría obligarlo a deteriorar contablemente parte de una inversión que ya supera los 4 billones de pesos.

A esto se suma uno de los problemas estructurales más difíciles del mercado eléctrico en el Caribe, las zonas eléctricamente subnormales. Afinia atiende a más de 180.000 familias bajo estas condiciones. Allí se facturan aproximadamente 35.000 millones de pesos mensuales, pero el recaudo ronda apenas el 5 %. Estamos hablando de un hueco de caja que puede superar los 350.000 millones de pesos al año.

Aun en medio de esas dificultades, Afinia ha conseguido mejorar la prestación del servicio de energía en buena parte de la Costa Caribe. Los graves problemas de liquidez, reflejados en un flujo de caja deficitario y elevados costos de operación y comercialización, no han sido excusa para abandonar sus obligaciones ni dejar de prestar el servicio.

Solo en julio, la empresa pagó más de 550.000 millones de pesos a los generadores de energía, cuando antes de mayo de 2026 esos pagos se encontraban aproximadamente entre 360.000 y 400.000 millones mensuales. Al mismo tiempo, las elevadas temperaturas han disparado el consumo. Durante los últimos tres meses, la demanda en el mercado atendido por Afinia ha presentado incrementos superiores al 11 % frente a registros históricos, aumentando todavía más la presión sobre la caja de la compañía.

La situación fiscal y energética del país es crítica, agravada además por la emergencia que enfrenta el Gobierno como consecuencia del devastador terremoto. Pero precisamente por eso hay que actuar antes de que los problemas se conviertan en catástrofes. El problema heredado de Afinia debe atenderse ahora para evitar que la empresa termine recorriendo el mismo camino de Air-e.

Afinia registra pérdidas de energía cercanas al 29,2 % en el promedio móvil de doce meses, prácticamente el doble del promedio nacional, cercano al 15 %. Corregir ese problema exige inversiones sostenidas en redes, infraestructura, medición, normalización de usuarios y lucha contra el fraude. La compañía necesita inversiones superiores a los 800.000 millones de pesos anuales para continuar mejorando la calidad del servicio y reducir esas pérdidas.

Hay avances que debemos proteger. Afinia ha conseguido mejoras importantes en distintos indicadores de calidad del servicio, esfuerzos que no podemos permitir que se pierdan por falta de liquidez. El problema se agrava por las obligaciones pendientes: las deudas acumuladas relacionadas con compromisos del Gobierno saliente superan el billón de pesos, a las que se suman cerca de 402.000 millones correspondientes a entidades oficiales. Son recursos que, una vez reconocidos y conciliados, deben pagarse.

Existen decisiones que podrían darle oxígeno inmediato a la compañía. El pago de los saldos asociados a la opción tarifaria y de las deudas oficiales representaría alrededor de 1,4 billones de pesos. A ello se suma el pago de aproximadamente 54.000 millones en subsidios pendientes. También debería evaluarse el impacto que tiene para los operadores del Caribe el pago anticipado de retención en la fuente, que representa una presión adicional cercana a los 25.000 millones de pesos.

No estamos hablando de regalarle dinero a una empresa. Estamos hablando, en buena parte, de ordenar y honrar obligaciones, recuperar liquidez y evitar que una crisis financiera termine convirtiéndose en una crisis energética que finalmente pagarían millones de colombianos.

Por eso insisto, ministra María Nohemí, estudiemos la posibilidad de convertir las obligaciones reconocidas y conciliadas del Estado con el sector en títulos de deuda negociables con la banca, con vencimientos de 15 o 20 años. Podría ser una alternativa para dar liquidez a las empresas, tranquilidad a los generadores y tiempo al Gobierno para organizar unas finanzas públicas que recibió profundamente deterioradas.

Afinia está en cuidados intensivos, pero todavía estamos a tiempo de salvarla. La solución exige decisiones rápidas, responsabilidad fiscal y voluntad política. Lo que no podemos permitir es que, por falta de acción, terminemos repitiendo la historia de Air-e y poniendo en riesgo la seguridad energética de millones de colombianos.

Hay que actuar ahora; mañana será tarde.

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