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(OPINIÓN) La gran traición que prepara Paloma Valencia. Por: Eduardo Mackenzie

El papel de calumniadora no le queda bien a Paloma Valencia. La candidata presidencial del Centro Democrático se había distinguido por ser una fogosa parlamentaria, lista a denunciar los abusos, delitos y crímenes de los narco-carteles y de sus oficinas políticas.

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(OPINIÓN) La gran traición que prepara Paloma Valencia. Por: Eduardo Mackenzie

Sus arengas, dentro o fuera del Capitolio Nacional, efectistas o no, inspiraban al menos un cierto respeto entre sus adversarios y admiradores, a pesar de sus arcaicos acentos caudillistas. Como fuera, su oratoria era recibida con indiferencia o con asombro por los partidarios de la libertad y era rechazada, con odio feroz, por los cenáculos comunistas y petrocepedistas.

Lo de ahora es lamentable. Ella ha dado un giro desesperado, sobre todo desde que batalla por la Presidencia de la mano del izquierdista Daniel Oviedo, opción que le ha traído más y más problemas a su candidatura presidencial. La nueva violencia verbal, donde la calumnia se tropieza con la injuria y la mentira con la provocación, tiene un solo destinatario que no merece ese trato: Abelardo de la Espriella, candidato presidencial del movimiento Defensores de la Patria, el más opcionado para dirigir los destinos de Colombia en los próximos cuatro años.

Ayer, en una entrevista concedida a Mañanas Blue, ella afirmó que su coalición con Oviedo no apoyará a Abelardo de la Espriella si este llega a la segunda vuelta.

Es un giro absurdo que, de hecho, le hace el juego de manera explícita al candidato comunista Cepeda. Es, además, una traición a su propio electorado, quien desde dar ese apoyo en la segunda vuelta en vista de que Abelardo de la Espriella anunciaba el apoyo a Paloma en caso de que ella fuera la rival de Cepeda en la segunda vuelta.

Hasta ayer el “palomismo”, para usar ese neologismo, había dicho que lo central es derrotar al heredero de las FARC y del petrismo. Paloma Valencia traicionó ayer ese compromiso y dejó abierta la posibilidad de que su grupo se acomode a un nuevo régimen petrista con Cepeda. En eso termina la deriva de Paloma Valencia, resultado de sus viejas veleidades “progresistas”, que la llevaron a creer que el uribismo de nuevo tipo es soluble en la estrategia del comunismo extremo colombiano.

La falsa justificación que ella arroja como un hueso, para evitar nuevas rupturas dentro del movimiento uribista, es que Gustavo Petro, Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella “representan lo mismo”. Y que solo hay “dos opciones”, los buenos, representados por ella, y los malos, representados por Petro, Cepeda y ADE.

Si eso no es un acceso de mesianismo suicida, ¿qué otra cosa es?

¿La dirigente uribista cree que la montaña de atrocidades, masacres, asesinatos, secuestros, reclutamiento de menores, fusilamientos, violaciones, incendios, manipulación sindical, revisionismo histórico, intoxicación ideológica, entre otros delitos, que han cometido durante 60 años las FARC son “un circo”?

Al decir que Cepeda y Abelardo “son lo mismo”, ella no ofende al candidato comunista. Por el contrario, le lanza un elogio, muestra su simpatía por él. Al decir que Abelardo es lo mismo que Cepeda, ella insulta al primero. Ella no distingue entre dos personas diferentes. En su desespero, renuncia a ver la realidad tal cual es. Ella se aleja de la filosofía del sujeto (Descartes, Kant, Fichte), que al fijar los criterios de diferenciación sienta las bases del humanismo y de la ciencia moderna. “No tomaré jamás cosa alguna por verdadera que no la conozca evidentemente cierta” (Descartes). Y cae en el idealismo subjetivo y en la dominación del concepto, doctrina filosófica que produjo desastres en la civilizada Europa.

Si Iván Cepeda es igual a Abelardo de la Espriella, Paloma no ve la diferencia entre alguien que consagró su vida a organizar la impunidad para las Farc y alguien que combate esa violencia. Ella no distingue entre un individuo que trató de asesinar moralmente al expresidente Álvaro Uribe y un abogado cercano al uribismo que, el 28 de julio de 2025, arremetió contra la infame decisión judicial y convocó a los ciudadanos a manifestarse en defensa del exmandatario. El candidato de ¡Firmes por la Patria! calificó la sentencia de la jueza 44 penal de Bogotá como un “montaje político” y como “una cacería orquestada para destruir al símbolo de la resistencia, al gran líder que enfrentó el terrorismo y le devolvió la esperanza a nuestra nación”.

¿Ese jurista es “lo mismo” que Cepeda, el instigador de ese fracasado proceso estalinista? Paloma Valencia no distingue entre quien promete la miseria social a la manera bolchevique y un jurista que denuncia el totalitarismo comunista. Paloma Valencia traiciona así a millones de colombianos, uribistas o no, y pone en peligro al país entero. Su ego herido parece que vale sobre todo aquello. Si ella no reconsidera esa táctica, los electores la tomarán sin ella.

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