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(OPINIÓN) La candidata fallida de Vicky. Por: Álvaro Ramírez González

Vicky Dávila fue una exitosa directora de la Revista Semana. Sin duda alguna, con extraordinarias condiciones para el periodismo y además un gran valor civil para hacer las denuncias, y para enfrentar a poderosos personajes. Lo que nunca entendí, fue la decisión de Vicky de retirarse de la dirección

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Redacción IFM
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La candidata fallida de Vicky. Por: Álvaro Ramírez González

Vicky Dávila fue una exitosa directora de la Revista Semana. Sin duda alguna, con extraordinarias condiciones para el periodismo y además un gran valor civil para hacer las denuncias, y para enfrentar a poderosos personajes.

Lo que nunca entendí, fue la decisión de Vicky de retirarse de la dirección de la revista y su posterior salto a una candidatura presidencial. Para mí, Colombia necesita un estadista y no un periodista. Tan simple como eso.

Aun así, Vicky se fue rodeando de ejecutivos competentes como Alicia Arango y Sandra Suárez, quien, justo al escribir esta columna, acaba de renunciar. De igual manera, nombró a tres ejecutivos con reconocida trayectoria en materia económica. Pero el desarrollo de su campaña, desde que empezó hasta hoy, muestra, como pensé, a una aguda periodista, pero por ninguna parte afloran sus posiciones de estadista.

De hecho, Vicky, desde su lanzamiento, arrancó liderando las encuestas. Fue bien recibida su presencia en ese complicado mundo de la política. Lo que yo vi de Vicky es a una persona que se levantaba todos los días a leer los trinos del presidente Petro y a controvertirlos.

Naturalmente, las burradas que se le ocurren al lunático mandatario, dan para ocuparse todo el día de ellas. Pero eso no era lo que el país quería oír. Y entonces se fue desinflando su popularidad. Y empezó a caer en todas las mediciones. Pero además fueron llegando a la campaña, personajes de peso intelectual, como Juan Carlos Pinzón, David Luna, Mauricio Cárdenas, Enrique Peñalosa, y Juan Daniel Oviedo. Unos más profundos y populares que otros, pero le fueron diciendo al país lo que quería escuchar y Vicky no dijo.

Y entonces Vicky se desfondó y va rumbo a los últimos lugares de la competencia electoral. Una campaña llena de confrontaciones con Petro y el gobierno, pero totalmente vacía de contenido en temas de Estado, no podía tener otro destino.

Para intentar cambiar esa tendencia decadente de su candidatura, Vicky cambió de estrategia y empezó a atacar a sus competidores. La llegada de Abelardo De la Espriella, sacudió todo el cotarro de la política. Una campaña construida en los Estados Unidos, con molde gringo, que invadió masivamente las redes con un personaje cuyos mensajes eran lo que el país necesitaba escuchar.

“El país está sobre-diagnosticado, y todos saben lo que hay que hacer para corregir el equivocado rumbo que llevamos.” “ Lo que hace la diferencia es la determinación, la ardentía y los cojones para tomar y enfrentar esas decisiones!” Clarísimo. Y por esa razón, la campaña del tigre, muy invasora, De la Espriella, llegó al primer lugar en todas las mediciones.

Y en vez de caer, como le sucedió a Vicky, está creciendo cada día más en las mediciones. Vicky, aturdida por los acontecimientos, resolvió atacar al tigre por su pasado como abogado penalista que atendió a clientes como Alex Saab, y David Murcia de DMG. De la Espriella explicó con detalle, no solo la licencia constitucional que tiene la defensa de los acusados, que ampara de manera general la profesión en todo el planeta, sino también su actuación específica con cada uno de ellos.

Esa nueva estrategia no le produjo ningún rédito a Vicky, que sigue cayendo por falta de contenido. “Mi oficina ha defendido a muchas personas, entre ellas a tu marido!”, le respondió el Tigre a Vicky. Termina muy mal una candidatura que nunca ha debido ser. Y que pensó que, desacreditando a sus competidores, iba a florecer de nuevo. Cosa que no ocurrió.

Vicky sigue siendo una gran periodista. Pero demostró, hasta la saciedad, que no tiene, para nada, condiciones de estadista. Una aspiración demasiado grande para su preparación y distante a sus condiciones. Nació muerta. ¡Ojalá se retire y no pase la vergüenza de una caída tan dura, desde tan arriba, hasta tan abajo!

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