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(OPINIÓN) El tesoro más importante. Por: Marta Palacio

La humanidad depende de la renovación y, a veces sin querer, llega el tesoro más grande que pueda recibir, ese que le da sentido a la existencia.

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Redacción IFM
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El tesoro más importante. Por: Marta Palacio


La humanidad depende de la renovación y, a veces sin querer, llega el tesoro más grande que pueda recibir, ese que le da sentido a la existencia.

Es tan importante que necesita de la unión de un hombre y una mujer, los que son «elegidos» para recibir su tesoro, tan grande que desde que llega hay que esperar 282 días para conocerlo y apreciarlo, pero llega pequeñito, indefenso y es la tarea y responsabilidad del hombre y la mujer el cuidar de su tesoro.

Llega sin ideas, así que aprende desde que nace, con la información que recibe de sus padres, la tarea es supremamente importante.

Los hijos aprenden con lo que ven, escuchan, viven durante todo su desarrollo. En el momento actual, todos los seres humanos tenemos «adentro» todo lo que hemos aprendido.

Muchas veces con amor, pero también las agresiones físicas, mentales, morales se quedan grabados en el «Alma» y determinan nuestro desempeño en la vida.
Hay situaciones familiares y sociales complejas que afectan la personalidad de cada ser desde que llega a la familia.

Los hijos son «violentados» de muchas maneras y por muchos a su alrededor, desde las agresiones, las mentiras, las violaciones, la violencia y hasta los rencores y odios de sus mayores.

Cuando deberían recibir amor, protección, cuidados, acompañamiento constante y responsable, se encuentran con adultos llenos de complejos, miedos, engaños e irresponsabilidad.

Como ya es «normal» la situación, a los hijos se les «carga» con los problemas que sus mayores no han logrado superar, así, en toda la humanidad hay un acumulado inmenso de incomprensión de lo que significa vivir, ser, aprender, entender, superar y mucho menos cuidar nuestro tesoro, los hijos que van llegando.

La buena noticia es que todavía lo podemos «solucionar». No importa la edad, todos tenemos la capacidad de sanar nuestros miedos y rencores,
sólo se necesita la voluntad para hacerlo, porque es individual y totalmente voluntario. PERDONAR.

Dejar de martirizarse por cosas que no entiende, que considera injusticia, pero le duelen en el alma. Dicho de otra manera, dejar de castigarse a sí mismo para «castigar» a los culpables.

¿Cómo se castiga uno mismo? Haciendo cosas que le causen daño a sí mismo y a los demás.


El sufrimiento es rencor.
El ocultamiento es mentira.
El deseo es venganza.

La agresividad y la violencia es dolor concentrado, una persona que hace daño a los demás se está utilizando a sí mismo como arma.

Las armas son aniquiladoras, mental y físicamente.
Pero el primer afectado es quien las utiliza, porque se está haciendo mucho daño en su propio ser.

Las armas que utilizamos los seres humanos van desde la deshonestidad, la sexualidad, el juzgamiento, la violencia verbal, escrita, física, hasta la envidia y el deseo de «castigar», la trampa, el robo y hasta métodos como la brujería, son armas de agresión. Si hay agresión, es porque adentro de sí mismo está lleno de dolor.

La verdad, no vale la pena sacrificarse a si mismo por «sentir la satisfacción de hacer daño». PERDONARSE a sí mismo.

¿Cómo? Sentir que todo lo que ha hecho, puede que las «víctimas» no le perdonen, pero DIOS PadreMadre Creador sí nos perdona.

«Jesus dijo:
Padre, perdonales porque no saben lo que hacen».
Y no lo sabíamos. Solo nos estábamos defendiendo….
Porque no hemos entendido por qué y para qué vivimos.
¿Para sufrir? Para morir?

En realidad vivimos para APRENDER.
SUPERAR nuestras limitaciones y nuestros miedos.
SANAR nuestras experiencias.
RECUPERAR nuestra CORDURA y nuestra naturaleza de SER HUMANOS CONSCIENTES de nuestra capacidad de SANAR nuestros errores.
PERDONAR si, a todos los seres que nos causaron dolor.

Padre, Perdónales porque no saben lo que hacen, ni el dolor que me causaron. Entender que todos hemos cometido errores, a veces muy grandes, y hemos causado daño, especialmente a nuestros seres queridos.

Directa o indirectamente, de pensamientos, sentimientos, palabras, acciones u omisiones, si cada uno toma consciencia de su participación en el caos que estamos viviendo actualmente, sin juzgar a los demás, sino comprendiendo que hemos estado inconscientes de lo que significa vivir, podemos empezar a limpiar nuestro ser y poco a poco, los demás irán entendiendo y lo van a hacer voluntariamente.


Sentir que Dios PadreMadre Creador nos perdona y espera nuestro regreso a la Vida Consciente.
Impezaperdon para todos, sin excepción.

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