(OPINIÓN) El futuro en una bota militar. Por: Óscar Ricardo Colorado Barriga
Hace 4 años, Colombia, amedrentada por la barbarie de la primera línea, la debilidad gubernamental y el narcotráfico, permitió que un ser consumido por sus vicios, depravaciones y resentimientos, en su condición de mesías de los fracasados, ocupara el solio de Bolívar; el daño es evidente y las consecuencias funestas, pero aun así RESISTIMOS; el mal se enfrentó y logramos contenerlo.
Hace 4 años, Colombia, amedrentada por la barbarie de la primera línea, la debilidad gubernamental y el narcotráfico, permitió que un ser consumido por sus vicios, depravaciones y resentimientos, en su condición de mesías de los fracasados, ocupara el solio de Bolívar; el daño es evidente y las consecuencias funestas, pero aun así RESISTIMOS; el mal se enfrentó y logramos contenerlo.
Hoy tenemos un remedo de gobierno, con funcionarios corruptos e inútiles, apiñados en un movimiento criminal conocido como pacto histórico, dispuestos a hacer lo que sea necesario para multiplicar su presencia en el Congreso y darle la banda presidencial al candidato que mejor los representa: EL HIJO DE LAS GUERRILLAS, quien con sus camaradas controla 339 municipios.
La posibilidad de fraude electoral no es un simple riesgo, sino una directriz de la Casa de Nariño. Como ciudadanos del común estamos en desventaja para enfrentar esta maquinaria criminal, así que la responsabilidad principal recae en el control que ejerza la Fuerza Pública, como garante de la democracia. No hay un solo soldado o policía que no conozca la trayectoria criminal de quien hoy nos representa y mucho menos la de su candidato, nacido, criado e ideologizado desde el seno más criminal de las guerrillas.
La bota militar ha sido el sustento de la Nación; los soldados de ayer y hoy han recorrido la verdadera Colombia de norte a sur y de oriente a occidente, llevando seguridad, progreso y esperanza. No existe una sola vereda, caserío, pueblo o ciudad ajena a sus pisadas; las huellas dejadas pertenecen a hombres y mujeres dispuestos a derramar su sangre por el bienestar común.
La amenaza terrorista para las próximas elecciones es evidente; ayer los combatíamos en la selva y ahora se atrincheran en los pasillos de ministerios, consejerías, direcciones y bazofias como la JEP, DNI y UNP, Sin embargo, señores policías y soldados, la misión es la misma: “garantizar la seguridad, el orden público y el libre ejercicio al derecho al sufragio en todo el territorio nacional”. Ustedes saben que en los comandos, cuarteles y distritos existen sargentos Chalás y generales Huertas.
Inclusive desde el Ministerio de Defensa, las directrices son ambiguas y contradictorias, ellos sirven al averno, lo que los obliga a ustedes a sacar la casta, asumir la responsabilidad y desconocer directrices amañadas que solo buscan favorecer al hijo de las guerrillas y su pacto demoniaco. Sus familias cuentan con su pulcritud y saben que al lado de todas las urnas estará una bota Militar que les garantizará ESPERANZA Y FUTURO.
En la mente Dios, en el corazón Patria y en la sangre MILICIA.

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