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(OPINIÓN) El Bronx en Medellín. Por: Yeimy Alejandra Gallego Ortiz

Tal vez, esa palabra Bronx que a muchos les da miedo, que representa un lugar de peligro, delincuencia, drogadicción y otras tantas cosas que afectan o vulneran al ser humano.

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Redacción IFM
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El Bronx en Medellín. Por: Yeimy Alejandra Gallego Ortiz

Tal vez, esa palabra Bronx que a muchos les da miedo, que representa un lugar de peligro, delincuencia, drogadicción y otras tantas cosas que afectan o vulneran al ser humano. Hoy ese tipo de lugares pueden verse en diferentes lugares del centro de la ciudad de Medellín; aquejando el bienestar de muchos transeúntes y visitantes, puesto que, da miedo caminar por sitios como la estación Prado del Metro e incluso mucho antes están agolpados miles de habitantes de calle, que comercializan y también consumen drogas.

Es demasiado fuerte, cuando los niños que van con sus padres a utilizar el transporte público por partes que antes eran conocidas como la Sorpresa y están obligados a ver como otras personas (niños, jóvenes, adultos mayores…) están absorbiendo desde un tarro algo amarillo o pasándose un polvo blanco por la nariz; claramente es un mal que afecta a todo tipo de público, pero se vulnera a la ciudadanía desde la niñez y el compromiso que se debe tener con esta.

En el caso de los visitantes ya sea de otros municipios, ciudades o países, es un poco grotesco para la vista de muchos, quizá para algunos sea beneficioso por el consumo que cada uno tenga en su cotidianidad, pero, surge entonces la pregunta: ¿Qué tanto puede influir en la venta y consumo de estupefacientes la estadía en lugares públicos de los habitantes de calle?

Cada uno está en la libertad de decidir, que tanto puede afectar una cosa u otra al ser humano, pero lo que sí es claro es que muchos citadinos evitan pasar por estos espacios de la ciudad, a pesar, que hay diversas actividades nocturnas para el goce y el disfrute de la población en general.

Medellín, una ciudad mágica, que va más allá de un deseo, se ve afectada por aquellos espacios que no respetan o hacen respetar, por situaciones que generan otros riesgos para la sociedad, debido a que se hace impensable caminar con tranquilidad por estas vías; el temor crece, incluso en el día, se ve invasivo el agolpamiento de los venteros de cada cosa que se puede cruzar por la cabeza; se puede conseguir desde un par de medias, alimentos, drogas y o para esta época, adornos, traídos o árboles de Navidad; pero a qué costo los hombres y mujeres de la ciudad se atreven siquiera a preguntar por algo que les sea de su interés o utilidad.

Es preferible optar por cerrar la ventanilla del bus y mirar con desconsuelo como las vías que yacen debajo del Metro se han convertido en un camino rumbo al Bronx.

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