(OPINIÓN) Despolitizar la cultura y celebrar el respeto por el conocimiento. Por: María Clara Ospina
El nombramiento de Paola Holguín como ministra de Cultura por parte del presidente Abelardo De la Espriella es una oportunidad para recuperar algo que Colombia no puede seguir perdiendo: el carácter democrático, independiente y profundamente apolítico que deben tener sus instituciones culturales.
Paola Holguín llega al Ministerio con una trayectoria que le permite asumir esta responsabilidad con conocimiento de lo público y, especialmente, con una característica que hoy resulta indispensable: seriedad. Desde el Senado ha defendido con firmeza la democracia, las instituciones republicanas y el bienestar de los colombianos. Esa experiencia puede ser particularmente valiosa para emprender una tarea que va mucho más allá de administrar presupuestos o promover actividades artísticas.
Hay que recuperar para la cultura colombiana el respeto por el conocimiento, la libertad intelectual y el mérito personal, sin importar las tendencias políticas del que lo tenga. Durante demasiado tiempo hemos visto cómo instituciones que deberían estar al servicio de todos los colombianos han terminado expuestas a la lógica de políticas izquierdistas. La cultura no puede convertirse en un botín para repartir entre amigos, militantes o grupos de interés.
El Estado puede y debe promover la cultura, pero no puede apropiarse de ella ni convertirla en instrumento de adoctrinamiento político. Un museo, una biblioteca, un instituto académico o una institución dedicada a nuestra lengua pertenecen a la nación, no al gobierno de turno. Es hora, por tanto, de detener ese asalto político a nuestras instituciones culturales. Y hacerlo no significa perseguir a nadie ni sustituir una politización por otra. Significa exactamente lo contrario: despolitizar, profesionalizar y devolverles su dignidad institucional. Los cargos deben ser ocupados por personas escogidas por su preparación, su trayectoria, su talento y su capacidad de servir, no por sus lealtades políticas.
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmeEn esa recuperación tiene un lugar de enorme importancia el Instituto Caro y Cuervo, institución fundamental para Colombia desde su creación. Su historia está ligada a la defensa, investigación y difusión del idioma, a la filología, a la literatura y al conocimiento de nuestras tradiciones lingüísticas. El idioma español constituye uno de los grandes patrimonios que compartimos los colombianos y una herramienta esencial para la educación y la transmisión de nuestra memoria. Proteger esa misión exige preservar al Instituto de cualquier utilización partidista y garantizarle la independencia académica y el respeto que merece.
Merece especial reconocimiento la decisión de la ministra de nombrar a Sergio Andrés Vélez como director del Instituto Andrés Bello. Conozco a Sergio desde su juventud y he seguido con admiración su trayectoria. Es un poeta destacado, un hombre universal, un verdadero caballero, elegante tanto en su presencia como en su escritura. Pero junto a esas cualidades hay otras que considero fundamentales: su extraordinario conocimiento del lenguaje y su capacidad de trabajo. La cultura necesita precisamente personas así: creadoras, estudiosas, independientes y trabajadoras; personas que comprendan que la cultura no es propaganda y que el Estado no debe decirle al ciudadano qué pensar, sino garantizarle las condiciones para pensar, crear, leer, investigar y expresarse libremente.
Que el Ministerio de Cultura vuelva a ser de todos; que el Caro y Cuervo vuelva a ser, ante todo, una casa del idioma español y del conocimiento; y que nuestras instituciones culturales dejen definitivamente de ser escenarios de adoctrinamiento político para convertirse en lo que siempre debieron ser: patrimonio intelectual de la Nación.
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