(OPINIÓN) De palomo a tigre. Por: JLAV
Paloma Valencia me parecía una mujer estudiosa, inteligente, frentera pero respetuosa, con buen criterio, preparada académicamente, con muy buena experiencia legislativa, etc., y parecía de lejos que era para mí la que más talla de estadista tenía entre “los de Uribe” para llegar a ser la candidata a la Presidencia de Colombia por el Centro Democrático.
Eso era hasta principio de este año, pero le pasó lo que les pasa a los globos después de la piñata: se desinfló.
Nunca estuve de acuerdo con que, por un cálculo meramente electoral, hiciera el Centro Democrático una alianza con otros sectores políticos, pero no derivado de un ejercicio programático; pero eso fue lo que “la tierra dio” por mandato del expresidente Uribe y por ello parece este acuerdo “un arroz con leche al que le agregaron sancocho”. ¿Cómo cocina uno un plato que quede bien con ingredientes como Uribe, Oviedo, Claudia López, y sin María Fernanda Cabal, Paola Holguín, etc.?
Los problemas de la campaña del Centro Democrático parten de la alta injerencia del expresidente Uribe en la escogencia del candidato, porque surgen serias dudas de la legitimidad de la supuesta manera imparcial que dio fruto con la escogencia de Paloma Valencia por delante de Paola Holguín y María Fernanda Cabal. Es que los presidentes, al terminar su mandato, deben tener un papel más como asesores de alto nivel en temas estratégicos de la nación y menos metidos “en la cocina”.
Al expresidente Uribe le agradecemos su aparición y primer mandato, que nos ayudó a recuperar la esperanza, la libertad, pero no recuerdo con buena imagen su segundo mandato, donde se alió con los politiqueros de turno. Eso es lo que está haciendo nada menos que la “nueva Paloma”: juntarse con personas que tienen una concepción muy distinta del Estado, pero dan votos, con politiqueros, pero dan votos, y lo peor es que le pasó lo que le ocurre a los perros de caza cuando les da moquillo, y es que pierden el olfato, y es por ello que Paloma salió corriendo a perseguir a Abelardo De La Espriella, olvidando que su presa era Iván Cepeda.
La permanencia cercana del expresidente Uribe le quita la independencia que debía tener y proyectar. Nada raro que esas decisiones hayan sido impuestas por el exmandatario.
Paloma Valencia viene de una zona que ha sido cruelmente golpeada por la violencia perpetrada por la izquierda, que se ha alzado en armas por muchos años, pero lo peor es que engañaron al pueblo colombiano con una falsa paz y ahora se están “llevando las arcas del Estado para su casa”, y con ello manifiesta que también quiere gobernar y acepta que la apoye una persona como Claudia López, quien no ha bajado de gritarle al expresidente Uribe el ser “paramilitar”. ¿Será que después quiere conservar la JEP, la cual ha demostrado su ineptitud para juzgar a guerrilleros y militares en forma imparcial pero justa?
Distinto fuera que acepte que se una a su campaña o nombre en futuro gobierno al exsenador Robledo, quien es un demócrata. La Paloma que supuestamente nos iba a recuperar la seguridad, el empleo, la salud, etc., ya parece tibia en sus posturas; parece más bien una tórtola o codorniz.
Siempre pensé que el candidato a la vicepresidencia por el Centro Democrático debía ser José Manuel Restrepo, por ser una persona íntegra, inteligente, honesta, con experiencia en el sector público, privado y educativo, etc., pero no lo tuvieron en cuenta porque supuestamente no tenía votos… qué tan equivocados estaban… ya que al tigre le ha aportado muchísimos; en cambio, creo que Oviedo le ha quitado muchos votos a Paloma .
En cambio, Abelardo De La Espriella, sin ser el santo de mi devoción, sí está demostrando, en primer lugar, que se puede hacer campaña sin los politiqueros y se puede llegar a la presidencia en forma independiente, cosa que es un campanazo a los partidos políticos. En segundo lugar, que tiene una experiencia en lograr resultados y eso es parte de lo que necesitamos en Colombia en temas como salud, infraestructura, inflación.
En tercer lugar, que escogió a un vicepresidente mejor que el, y en caso de que le ocurra algo a él, es una garantía. En cuarto lugar, porque hará lo posible por perseguir a todas las personas que en forma deshonesta han “hecho desaparecer las arcas del Estado”. En quinto lugar, porque estoy seguro de que le dará el empoderamiento a las fuerzas militares para que recuperen la autoridad del Estado y se derrote a la guerrilla. En sexto lugar, porque su campaña viene en un vertiginoso ascenso y es el único que podría derrotar a Cepeda, incluso en primera vuelta.

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