Dice el adagio popular que «cuando alguien no sabe para donde va, mucho menos sabe cómo se llega allá»
Consciente de ésta situación, el presidente Petro le echó mano al estrambótico ideario de su jefe ancestral, el guerrillero Jaime Bateman Cayón, cuya solución para todos los problemas colombianos, consistía en organizar un gran «Sancocho Nacional». Pues bien, el fiel alumno Gustavo Petro, a raja tab
Consciente de ésta situación, el presidente Petro le echó mano al estrambótico ideario de su jefe ancestral, el guerrillero Jaime Bateman Cayón, cuya solución para todos los problemas colombianos, consistía en organizar un gran «Sancocho Nacional». Pues bien, el fiel alumno Gustavo Petro, a raja tabla, por las buenas o por las malas, quiere imponernos un revoltijo de propuestas variopintas de toda índole, incluso cambiando lo que funciona bien, como es el sistema de salud actual. No lo detiene nadie. Su obsesión se ha convertido en empecinamiento. En el tema de la reforma de la salud, que ya le ha costado dos crisis de gabinete ministerial, y una caída de su nivel de aceptación al 30%, con todo y ello, ha perdido también la gobernalidad con que inició su mandato. No escucha ni cree en los estudios técnicos que le presentan, porque sólo él sabe lo que le conviene al pueblo. Es eso producto de su formación ideológica? Pues no parece. Porque miremos el caso de la ministra del Trabajo, la señora Ramírez, quien es militante y dirigente del partido Comunista de Colombia, ha sido más flexible y presta a morigerar la reforma laboral, que Petro con la reforma de la salud. Entonces eso es lo que me lleva a concluir que la rigidez de Petro, en el sentido de querer estatizar los servicios de salud y pensiones, no es otra cosa que sacar de la prestación de los mismos al sector privado. Ese es su propósito. Que están funcionando bien, no importa, dice. Que van a volverse otro ISS, no me importa, asegura. Pero las cosas no las tiene fácil. De ser aprobadas las reformas, con seguridad, no serán las mismas anheladas por el Presidente. Estos proyectos de ley están pegados con mermelada, producto de la gestión desplegada por el ministro del Interior y la muy activa secretaria Sandra Saravia, pero también los otrora partidos de gobierno, temerosos del fallo que sobre ellos puede caer en las elecciones de octubre, comienzan a recular en su compromiso con el gobierno Petro. Lo deseable señor Presidente, es que retire el proyecto de ley de la salud, y le haga caso al clamor de la sociedad, la que, por intermedio del documento elaborado por el grupo de exministros de Salud y Hacienda, gremios médicos y económicos, coordinados por el doctor Augusto Galán Sarmiento, quien, como vocero del grupo, se ha manifestado dispuesto a colaborar en la redacción de un nuevo proyecto de ley, confiable, admitido por toda la sociedad colombiana, con aprobación casi segura en el Congreso. Pero, no olvidemos que Petro, como lo calificó Felipe López, es terco y medio irracional. A Petro se le metió en la cabeza que, al salir elegido, también las reformas por él defendidas, ya lo fueron. Y que por lo tanto, el paso de los proyectos por el Congreso, es mero trámite. Está muy equivocado. Habrá también que construir el ferrocarril elevado y eléctrico Buenaventura-Barranquilla. Y no olvide doctor Petro, el Congreso fue elegido por una votación superior a la obtenida por usted.

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