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La ONU alertó que la adaptación climática es insuficiente: triplicar la financiación solo cubriría el 29% de las necesidades

El Informe sobre la Brecha de Adaptación 2026 del PNUMA advierte que los países en desarrollo necesitan 305.000 millones de dólares anuales, pero la financiación actual apenas cubre una fracción mínima de esa cifra.

IFM Noticias
Redacción IFM
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La ONU alerta de que la adaptación climática va demasiado lenta y que triplicar la financiación cubriría menos de un tercio de las necesidades
UN News

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó una advertencia al señalar que los esfuerzos globales para la adaptación climática avanzan a un ritmo peligrosamente lento. Según el Informe sobre la Brecha de Adaptación 2026, presentado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), incluso si se cumple la ambiciosa promesa internacional de triplicar la financiación pública, los recursos apenas alcanzarían para cubrir entre el 20% y el 29% de lo que realmente requieren los países en desarrollo para enfrentar la crisis ambiental.

El documento técnico del PNUMA estima que las naciones en desarrollo necesitarán una inversión aproximada de 305.000 millones de dólares anuales hasta el año 2035 para implementar medidas de protección efectivas. Esta cifra, calculada a precios actuales, podría escalar hasta los 420.000 millones de dólares si se tiene en cuenta el impacto de la inflación proyectada. Aunque la estimación es ligeramente inferior a los rangos del año pasado (que oscilaban entre 310.000 y 365.000 millones), el organismo aclara que este ajuste responde a una mayor precisión en los planes nacionales de adaptación y en las contribuciones climáticas reportadas por los propios países.

La presentación de este informe se produce en un momento crítico, a pocos días de que inicie la cumbre climática COP31 en Antalya, Turquía, programada para el próximo lunes 9 de noviembre. La conclusión central del PNUMA es alarmante: el mundo se encamina hacia un calentamiento global que superará el umbral de los 1,5 °C, y las estrategias para mitigar sus efectos devastadores no están a la altura del desafío.

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A pesar de la urgencia, se mencionó que los flujos de capital no mostraron el dinamismo necesario. Durante el año 2024, la financiación pública internacional para la adaptación se situó entre los 28.200 y 31.700 millones de dólares. Esto representa un incremento marginal de apenas 1.000 millones de dólares respecto al ejercicio anterior, lo que confirma una tendencia de estancamiento en los aportes de las naciones más ricas.

Por otro lado, los países en desarrollo han intentado cerrar la brecha mediante la cooperación Sur-Sur y el apoyo de bancos multilaterales de desarrollo. Estas aportaciones alcanzaron los 9.650 millones de dólares en 2024, una cifra significativamente superior a los 3.810 millones registrados en 2019, representando actualmente cerca de una cuarta parte del total de los recursos movilizados.

El espejismo de la COP30 en Belém

Durante la COP30 celebrada en Belém en 2025, la comunidad internacional llegó al acuerdo de triplicar la financiación para la adaptación en favor de los países en desarrollo con miras al año 2035. Sin embargo, el análisis del PNUMA puso en perspectiva la realidad de este compromiso: de cumplirse totalmente, el monto anual llegaría a un rango de entre 85.000 y 120.000 millones de dólares, una suma que dejaría sin atender entre el 71% y el 80% de las necesidades reales de infraestructura y resiliencia climática.

Expertos consultados por Climate Home News advirtieron sobre las "letras pequeñas" de dicho acuerdo expresando que carece de un año de referencia claro, no contempla los ajustes por inflación y permite que los países desarrollados computen fondos ya canalizados a través de bancos multilaterales. Bajo estos criterios, la transferencia real de recursos desde los países desarrollados en 2035 podría limitarse a una cifra entre 45.000 y 66.000 millones de dólares anuales (a precios de 2025), lo cual es a todas luces insuficiente.

La directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, fue enfática al declarar que el mundo actual «no está preparado para adaptarse a las condiciones climáticas actuales, y mucho menos a lo que traerá el sobrepaso de 1,5 °C». Andersen insistió en que la financiación debe elevarse drásticamente no solo como una cifra estadística, sino como una herramienta vital para salvar vidas, proteger las economías locales y evitar pérdidas y daños irreparables.

En la misma línea, el secretario general de la ONU, António Guterres, manifestó que el diagnóstico es claro: se conocen los riesgos y se sabe qué medidas funcionan. Para Guterres, el obstáculo principal no es técnico, sino la falta de voluntad política y de recursos financieros. Por su parte, la Red de Acción Climática, que agrupa a diversas organizaciones de la sociedad civil, recordó que la financiación para la adaptación «no es caridad», sino que constituye una obligación legal y moral de las naciones que históricamente han contribuido más al calentamiento global.

El informe también arrojó luz sobre la precaria situación del Fondo para Responder a las Pérdidas y Daños. En su primera ronda de operación, el fondo recibió solicitudes de ayuda por un valor de 2.800 millones de dólares, una cifra que contrasta dramáticamente con los apenas 350 millones de dólares que tiene disponibles en caja.

Un ejemplo ilustrativo de esta desproporción es el caso de Nepal. El fondo aprobó 20 millones de dólares.es para este país, a pesar de que sus costes estimados de recuperación tras desastres climáticos ascienden a 4.800 millones de dólares. Esta brecha evidencia que, mientras la financiación se discute en foros internacionales, las comunidades vulnerables ya están pagando los platos rotos de una crisis que no provocaron.

Preguntas y respuestas de contexto

¿Cuál es la principal alerta de la ONU sobre la adaptación climática?

El PNUMA advierte que los esfuerzos globales son insuficientes, pues incluso si se triplica la financiación pública, solo se cubriría entre el 20% y el 29% de las necesidades reales de los países en desarrollo.

¿Cuánto dinero se necesita realmente para enfrentar la crisis ambiental?

Se estima que las naciones en desarrollo requieren 305.000 millones de dólares anuales hasta 2035, cifra que podría subir a 420.000 millones debido a la inflación proyectada.

¿Qué tan grande es la brecha en el fondo para pérdidas y daños?

La situación es crítica: mientras el fondo solo tiene disponibles unos 350 millones de dólares, ya ha recibido solicitudes de ayuda por 2.800 millones de dólares de países afectados.

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