Estados Unidos propone aranceles a 60 economías, incluida la Unión Europea, por presunto trabajo forzoso
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) planteó imponer aranceles adicionales de entre el 10% y el 12,5% a las importaciones procedentes de sesenta economías, entre ellas la Unión Europea y el Reino Unido, al considerar que no combaten con eficacia el comercio de bienes producidos con trabajo forzoso. La medida, tramitada bajo la Sección 301, reabre un frente comercial de amplio alcance a la espera de una decisión final.
Washington avanzó esta semana en una de las mayores iniciativas arancelarias de su política comercial reciente. La USTR concluyó una serie de investigaciones abiertas el 12 de marzo de 2026 sobre las políticas y prácticas de cincuenta y nueve países y de la Unión Europea en materia de trabajo forzoso, y propuso aplicar derechos adicionales a sus exportaciones al mercado estadounidense. El argumento oficial sostiene que la falta de controles suficientes para impedir la entrada de mercancías fabricadas con trabajo forzoso perjudica de manera injusta al comercio de Estados Unidos.
La propuesta establece dos tramos diferenciados. Un arancel del 10% se aplicaría a las economías que ya prohíben la importación de bienes elaborados con trabajo forzoso, que se han comprometido a hacerlo mediante un acuerdo comercial recíproco, o que mantienen un régimen parcial con efectos equivalentes. Ese tramo alcanza a trece países y a la Unión Europea. Para el resto de las economías examinadas, la USTR propone un derecho adicional del 12,5%.
El procedimiento se enmarca en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, un mecanismo que faculta al Gobierno estadounidense a adoptar represalias comerciales frente a prácticas de terceros países que considere injustificadas o discriminatorias. La oficina invitó al público a presentar observaciones por escrito hasta el 6 de julio y celebró audiencias sobre las acciones propuestas el 7 de julio, pasos previos a una eventual entrada en vigor.
La iniciativa afecta a socios comerciales de primer orden. La Unión Europea, uno de los principales bloques exportadores hacia Estados Unidos, quedó incluida en el tramo del 10%, lo que anticipa un nuevo foco de tensión transatlántica pese a los acuerdos arancelarios alcanzados en los últimos meses. El Reino Unido también figura entre las economías señaladas.
Analistas del sector logístico y comercial advierten que, de confirmarse, los nuevos derechos elevarían los costos para importadores estadounidenses y podrían trasladarse a los precios finales, además de reactivar disputas con aliados. La medida se suma a un contexto de fricciones comerciales crecientes y de presión sobre las cadenas de suministro internacionales.
Por ahora, las tarifas mantienen carácter de propuesta y su aplicación depende de la decisión definitiva del Ejecutivo estadounidense tras evaluar los comentarios recibidos y las audiencias celebradas. Los gobiernos y bloques afectados no han comunicado de manera formal sus respuestas, aunque la magnitud del listado y la inclusión de la Unión Europea apuntan a un escenario de negociaciones intensas en las próximas semanas. El desenlace determinará el alcance real de una de las ofensivas comerciales más amplias emprendidas por Washington en el último año.
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