Estados Unidos mantiene los ataques contra las “narcolanchas” pese a que la DEA concluyó que no frenan la cocaína
El Comando Sur de Estados Unidos informó esta semana de un nuevo ataque letal contra una presunta “narcolancha” en el Pacífico oriental, con tres hombres muertos, y de otro ataque a principios de la misma semana en el que murieron once personas.
Con esos dos operativos, el número de muertos en la campaña de ataques contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico, que comenzó en septiembre de 2025, asciende al menos a 148, según el recuento de la prensa. La ofensiva continúa pese a que la propia Administración para el Control de Drogas (DEA) concluyó en una evaluación interna que los bombardeos no han reducido el flujo de cocaína hacia Estados Unidos.
La evaluación de la DEA, sostiene que los ataques no han afectado ni el suministro ni el precio de la cocaína en territorio estadounidense y que los traficantes se adaptaron con rapidez a la presión. “Los contrabandistas se han adaptado a la presión intensificada. El precio y la disponibilidad no se han visto afectados de forma apreciable”. Un funcionario de la DEA resumió el fenómeno con una imagen: “Cuando se aprieta el globo por un lado, siempre se expande por el otro. Siempre encuentran los puntos débiles y los explotan”.
El documento describe cómo cambiaron las rutas. Las lanchas rápidas desaparecieron de las aguas internacionales y los cargamentos pasaron a embarcaciones de mayor porte que navegan pegadas a la costa, donde el riesgo de un ataque disminuye, y a aeronaves que despegan de pistas clandestinas en la frontera entre Colombia y Venezuela y vuelan hacia el este, sobre Guyana y Surinam, lejos del dispositivo naval estadounidense. La evaluación añade que, en la península de La Guajira, en Colombia, los traficantes presuntamente pagan a funcionarios para recibir aviso anticipado de la ubicación de los barcos estadounidenses.
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmeLos datos de incautaciones refuerzan la conclusión de la DEA. Según un análisis citado por el Post, el volumen de cocaína incautado por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza en los diez meses posteriores al inicio de los ataques aumentó en realidad un 2% frente a los diez meses anteriores. En una sesión informativa a puerta cerrada con el Comité de Servicios Armados del Senado, funcionarios del Pentágono dijeron a los legisladores que los análisis de la cocaína confiscada mostraban niveles altos de pureza, una señal de que la oferta no se ha reducido de forma significativa. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, por su parte, ha reportado que la producción mundial de cocaína se mantiene en niveles récord, con un crecimiento continuo de los cultivos de coca.
Las conclusiones de la DEA contradicen las afirmaciones públicas del presidente Donald Trump, quien ha dicho al menos en quince ocasiones, la más reciente el mes pasado, según el Post, que los ataques redujeron el tráfico marítimo de drogas hacia Estados Unidos entre un 97% y un 98%. El jefe del Pentágono, el secretario de Guerra Pete Hegseth, y el portavoz del departamento, Sean Parnell, defienden la campaña: Parnell afirmó que la operación Lanza del Sur cumple “exactamente lo que fue diseñada para hacer: detectar, interrumpir y desmantelar las organizaciones terroristas designadas”. El general Francis Donovan, comandante del Comando Sur, dijo sin embargo ante senadores que los ataques por sí solos “probablemente no sean la herramienta más eficaz” y que “no son la respuesta” al problema de las drogas, según recogió el Post.
La campaña también enfrenta cuestionamientos legales y de fondo. Washington no ha publicado pruebas detalladas de que todas las embarcaciones atacadas transportaran droga, y el Congreso ha pedido las grabaciones y la justificación jurídica de los ataques. Organizaciones de la sociedad civil y expertos en derecho internacional sostienen que los bombardeos en aguas internacionales, sin proceso judicial, violan el derecho internacional, una crítica que el Gobierno rechaza al sostener que las organizaciones atacadas son terroristas y que Estados Unidos se encuentra en un conflicto armado directo contra ellas.
El escrutinio en Washington crece a medida que se acumulan las operaciones. El Comité de Inteligencia del Senado ha pedido al Gobierno el video del primer ataque de la campaña, el del 2 de septiembre en el Caribe, y legisladores de ambos partidos han citado a funcionarios del Pentágono y de la DEA para que expliquen la base legal de los bombardeos. Un análisis del diario The Independent, citado por medios que siguen la campaña, encontró además más de 20 personas desaparecidas o presuntamente muertas por encima del conteo oficial de fallecidos, y apenas nueve sobrevivientes conocidos en toda la operación, una cifra que alimenta las preguntas sobre lo que ocurre con las tripulaciones de las embarcaciones atacadas.
Para Colombia, el debate no es abstracto. El país es el origen de la mayor parte de la cocaína que llega a Estados Unidos, y la adaptación de las rutas descrita por la DEA pasa por su territorio: por la frontera con Venezuela, por La Guajira y por las costas del Pacífico y el Caribe, donde operan las redes que abastecen el negocio. Colombia forma parte de la coalición regional contra el narcotráfico que Washington impulsa desde agosto, y sus fuerzas armadas han participado en operaciones conjuntas de interdicción con la Fuerza de Tarea Interagencial Conjunta Sur de Estados Unidos.
Preguntas y respuestas de contexto
¿En qué consiste la actual estrategia de Estados Unidos contra las narcolanchas?
Es una campaña de ataques letales y bombardeos ejecutada por el Comando Sur en aguas internacionales, la cual ha dejado al menos 148 muertos desde septiembre de 2025.
¿Qué reveló la evaluación interna de la DEA sobre estos operativos?
La agencia concluyó que los ataques no han frenado el flujo de cocaína, ni han afectado su precio o disponibilidad, ya que los traficantes adaptaron rápidamente sus rutas hacia zonas costeras y pistas clandestinas.
¿Por qué existe una controversia entre el Gobierno de EE. UU. y las agencias de inteligencia?
Mientras el presidente Trump afirma que el tráfico marítimo se redujo casi totalmente, la DEA y el Pentágono reportan niveles récord de producción y pureza, sumado a cuestionamientos legales sobre la falta de pruebas en los ataques.
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