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Colombia está buscando fortalecer la resiliencia de su sistema eléctrico frente a El Niño

El crecimiento de la demanda eléctrica, la expansión de las fuentes renovables y los fenómenos climáticos extremos plantean nuevos retos para el sistema energético colombiano. Expertos señalan que el país necesita redes más flexibles y digitales, además de almacenamiento y tecnologías para mejorar la estabilidad del suministro

REDACCIÓN
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Colombia está buscando fortalecer la resiliencia de su sistema eléctrico frente a El Niño

El sistema eléctrico colombiano atraviesa una etapa de transformación marcada por el aumento del consumo, la incorporación de nuevas fuentes de generación y la necesidad de responder a condiciones climáticas que pueden afectar la disponibilidad de energía. En este escenario, especialistas de Hitachi Energy advierten sobre la importancia de avanzar en la modernización de las redes para garantizar un servicio confiable y facilitar la integración de energías renovables.

La transición energética ha incrementado la participación de fuentes no convencionales en la matriz del país. De acuerdo con el Ministerio de Minas y Energía, estas tecnologías representan el 13,8 % de la matriz energética nacional, impulsadas principalmente por el desarrollo de proyectos solares y eólicos en diferentes regiones.

El crecimiento de estas fuentes ocurre al mismo tiempo que aumenta el consumo de electricidad. En mayo de 2026, la demanda nacional registró un incremento del 8,75 % frente al mismo mes de 2025 y alcanzó un máximo histórico de 261,86 GWh-día, según información de XM.

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La situación adquiere mayor relevancia debido a la composición de la generación eléctrica colombiana. Cerca del 62 % de la capacidad instalada corresponde a generación hidráulica, por lo que los periodos prolongados de sequía pueden generar mayores exigencias sobre el sistema y la disponibilidad del recurso para producir electricidad.

Este contexto plantea una transformación que va más allá de la instalación de nuevas centrales de generación. El crecimiento de la electrificación en sectores como la industria, el transporte y los centros de datos exige que la infraestructura encargada de transportar y distribuir la energía también evolucione.

En este proceso, uno de los principales desafíos consiste en mantener el equilibrio entre generación y demanda cuando aumenta la participación de fuentes cuya producción depende de condiciones naturales. La generación solar, por ejemplo, está vinculada a la disponibilidad de radiación durante el día, mientras que la producción eólica depende del comportamiento del viento.

Ante estas condiciones, los sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías, conocidos como BESS, adquieren relevancia. Esta tecnología permite conservar electricidad durante momentos de mayor generación para utilizarla posteriormente cuando aumente la demanda o disminuya la producción de fuentes renovables.

El almacenamiento también puede aportar flexibilidad a la operación del sistema, facilitando una mayor incorporación de energía solar y eólica sin depender exclusivamente de fuentes convencionales para atender las variaciones entre oferta y consumo.

Otra de las tecnologías señaladas para fortalecer las redes son los sistemas STATCOM, dispositivos destinados a regular el voltaje y compensar perturbaciones eléctricas. Su capacidad de respuesta en milisegundos permite contribuir a la estabilidad de la red y reducir fluctuaciones que pueden afectar a consumidores y operadores.

Marcelo Schumacker, General Manager Grid Integration LAM de Hitachi Energy, sostuvo que Colombia enfrenta una nueva etapa de la transición energética en la que el desafío consiste no solo en incorporar generación renovable, sino también en garantizar su integración segura a la infraestructura existente.

La experiencia internacional muestra que estas tecnologías ya son utilizadas en mercados con una alta participación de fuentes renovables. Hitachi Energy ha desarrollado proyectos relacionados con almacenamiento y control de redes en países como Australia, Japón y Estados Unidos.

Australia se encuentra entre los mercados con mayor desarrollo de generación solar y eólica y cuenta con proyectos de almacenamiento orientados a respaldar la confiabilidad de sus redes. La compañía también ha participado en iniciativas de infraestructura eléctrica en Noruega y otros países donde la estabilidad y flexibilidad de las redes son elementos relevantes para la operación del sistema.

Para Colombia, la combinación entre el aumento de la demanda, la expansión de las energías renovables y la exposición a fenómenos climáticos representa un escenario que exige fortalecer la infraestructura eléctrica. El almacenamiento y las herramientas de control de red aparecen como alternativas para mejorar la capacidad de respuesta del sistema.

Schumacker señaló que la discusión energética debe considerar no solo la cantidad de megavatios disponibles, sino también la capacidad de la infraestructura para adaptarse a los cambios en el consumo, integrar nuevas fuentes de generación y responder ante situaciones que puedan afectar la operación.

La modernización de las redes, la digitalización, el almacenamiento energético y las tecnologías de estabilización forman parte de los componentes que están adquiriendo mayor importancia dentro de la transición energética. Para Colombia, su implementación se plantea como parte del proceso necesario para fortalecer la confiabilidad del suministro mientras avanza la incorporación de energías renovables.

El reto para los próximos años estará, por tanto, en desarrollar un sistema capaz de responder simultáneamente al crecimiento de la demanda, a la diversificación de las fuentes de generación y a las condiciones climáticas que pueden poner a prueba la infraestructura eléctrica nacional.

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