Muere un grande del siglo XX, Mijaíl Gorbachov
Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón A los 91 años de edad fallece en su casa de Moscú, una de las figuras más importantes del siglo XX Mijaíl Gorbachov, el último Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, quien la historia no le ha dado el reconocimiento su

Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón
A los 91 años de edad fallece en su casa de Moscú, una de las figuras más importantes del siglo XX Mijaíl Gorbachov, el último Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, quien la historia no le ha dado el reconocimiento suficiente al cerrar el ciclo del comunismo en la segunda potencia global durante más de 7 décadas.

La URSS a principio de los años 1980 se encontraba estancada en todos los frentes. En el terreno militar estaba siendo arrasada por las nuevas tecnologías que implementaba su archirrival los Estados Unidos; en el campo político, cada vez eran más los países de la unión que comenzaban rebeliones en contra de la dirigencia desde el Kremlin; el campo económico estaba sumido en la más extrema pobreza, gracias a su nula industrialización y un modelo que no permitía el libre mercado; por último, estaban sentados en el poder supremo, una grupo de jerarcas que habían visto pasar sus mejores tiempos hace muchos años y que aún añoraban la grandeza de la era de Iosif Stalin, a quien sirvieron.
En el año 1982 comenzaron una serie de acontecimiento que permitieron que una persona impensada tomara el cargo de Secretario General del Partido; el día 12 de noviembre mueve Leónidas Brezhnev, quien había mandado en la URSS desde 1964; su sucesor Yuri Andropov muere el 9 de febrero de 1984 y lo sucede Konstantín Chernenko, quien muere el 10 de marzo de 1985. Tras esas partidas sucesivas y previsibles por las elevadas edades de las personas que sucedieron a Brezhnev, el Partido decide que debe tomar las riendas de la Unión un político comunista de la nueva generación, quien se había desempeñado de manera formidable en su cargo de secretario de agricultura y que tenía el honor de ser el miembro más joven del Politburó del Comité Central. El comunismo necesitaba un nuevo aire, requería de una visión moderna que levantara el ánimo de los soviéticos, quienes cada vez se sentían menos atraídos hacia el modo de vida en el paraíso obrero, así que el 11 de marzo de 1985 asume el mando Mijaíl Gorbachov en una votación que ganó por un muy estrecho margen.
Gorbachov no recibió un imperio en su esplendor, por el contrario, la URSS era un viejo enfermo que solo se sostenía por su gran poder atómico, superior al de todos los demás países del mundo combinados, pero el nuevo secretario comprendió que ese era el principal factor de la pobreza de su país, ya que más del 28% del PIB era dedicado a sostener su andamiaje militar. Se dice que el responsable del golpe maestro que propició la quiebra de la URSS fue el presidente americano Ronald Reagan, quien anunció al mundo que iba a comenzar un plan militar tipo la guerra de las galaxias, en donde se iba a construir un domo sobre todo el territorio americano, capaz de resistir cualquier impacto de los proyectiles soviéticos, claramente era un bluffing, pero los patriarcas soviéticos lo creyeron y comenzaron a dedicar recursos de manera indiscriminada para construir su contraparte soviético.
El problema del socialismo siempre ha sido su incapacidad de realizar cálculo económico. Al no existir el indicador que llamamos precio, no se puede determinar en donde es más eficiente la utilización de los recursos. Existe una anécdota sobre el tema económico y su manejo en los tiempos de Brezhnev cuando se le preguntó al ministro encargado sobre la forma en la que ellos realizaban el cálculo económico y la respuesta demostró lo mal preparados que estaban en ese tema: “Es muy fácil, tomamos los catálogos de la revista Sears o de los periódicos europeos y allí están los precios” Por ese problema de no conocer cómo funciona el mercado, los soviéticos no entendieron que el anuncio del presidente Reagan era imposible llevarlo a la práctica, aunque EEUU fuera la potencia económica dominante.
En el año 1985, Gorbachov tomó la primera gran medida cuando cambió al ministro de relaciones exteriores, un burócrata de 28 años de servicio que era del ala más radical del comunismo, colocando a un comunista moderado amigo personal, que comenzó a abonar el camino para realizar relaciones comerciales con países de occidente. Luego de muchas décadas, el comercio comenzaba lentamente a penetrar en la URSS.
En el año 1986, presentó su plan más ambicioso, el glásnost, una política de transparencia, liberalización y apertura del modelo socialista, dando libertad moderada a la prensa y de expresión, terminando la policía política, perdonando prisioneros políticos, etc. A todo eso lo llamó la perestroika, una reestructuración del modelo gobierno del país. Aunque esas medidas generaron simpatía en todo el mundo occidental, dentro de la URSS los más ortodoxos del sistema consideraban una afrenta al sistema implantado por Lenin y Stalin, lo que conllevó al ala más radical a buscar su caída.
Una tragedia salvó al gobierno de Gorbachov, la explosión de la central nuclear de Chernóbil demostró la incompetencia del sistema y la poca claridad de los hechos que se le comunicaba al Kremlin hicieron que se actuara muy lentamente, lo que magnificó la catástrofe. Esa fue la excusa que permitió a Secretario para retirar a todos sus enemigos políticos en los puestos de poder. Todo funcionario que venía de la administración de Brezhnev se mandó a buen retiro. Esas medidas fueron más que aplaudidas por EEUU y Europa, debido a que se mostraba en el joven mandatario, a una persona que realmente quería cambiar su país.
En el año 1987 ocurrió un hecho que le permitió limpiar las fuerzas militares y fue cuando un piloto aficionado alemán, tomó su pequeño Cessna y voló desde Berlín para aterrizar en plana Plaza Roja en Moscú, lo que ocasionó que toda la cúpula militar fuera retirada, de esa forma, Gorbachov se quitó la espada de Damocles de un posible golpe de estado. Como nota al margen, aquí en Colombia, 40 años después, Gustavo Petro hizo lo mismo, solo que sin la excusa de un error en la inteligencia del mando militar.
Con los militares ahora de su parte, ese mismo año realizó lo que el mundo consideró el retorno de la razón, La URSS renuncia a su carrera armamentista y con ello terminaba la Guerra Fría. La firma del tratado de desarme con los EEUU y el retiro de las tropas en Afganistán en el año 1989, dio por concluido ese lapso oscuro para la humanidad.
Pero la situación del país iba de mal en peor, las medidas se aplicaban muy lentamente y la economía estaba pasando una de sus mayores crisis, hasta el punto que para el año 1988, los Soviéticos volvieron a la terrible situación de contar con Cartillas de Racionamiento.
En ese mismo año, 1988, Gorbachov aplicó su reforma más radical que hizo temblar los cimientos del socialismo soviético. En lo económico se permitió la propiedad privada para ciertas empresas y ciertos servicios. En lo político cambió el modelo del poder ejecutivo con el cargo de Presidente quien sería elegido mediante votación de un nuevo órgano creado, el poder Legislativo, llamado Congreso de los Diputados del Pueblo de la Unión Soviética, el cual también sería elegido mediante votación popular. Ese solo cambió ocasionó una fractura dentro de la sociedad, dividiendo a dos generaciones, la de los viejos que vivieron anquilosados en la doctrina de Marx cuyo máximo dirigente era el Secretario del Partido elegido por el Comité Central y la de los jóvenes que veían que se podía tener una alternativa virando hacia la democracia participativa.
Por primeva vez los debates dentro del gobierno fueron televisados. Las alocuciones en el Congreso de Diputados, presentaron al público la falta de unanimidad dentro de los mismos miembros del partido. Allí destacó el premier Ruso Boris Yeltsin, quien atacaba duramente a Gorbachov por la lentitud con la cual se aplicaban las reformas, lo que le dio una gran popularidad que lo llevaría luego a ser el primer presidente de Rusia.
El 9 de noviembre de 1989, cae el muro de Berlín, dos años después del gran discurso del presidente Ronald Reagan cuando en Alemania Occidental dice las palabras que retumbaron por todo el orbe, “Mr Gorbachov, take down this wall”. Era un clamor universal acabar con ese muro de la infamia y un periodista hace una pregunta a un alto mando militar sobre la posibilidad de cruzar del Este al Oeste ese día mágico, el general respondió: “La gente puede ir, no hay problema”. Contra preguntó el periodista: “¿A partir de cuándo, señor?”, cuya respuesta fue: “A partir de ahora”.
Miles de personas a ambos lados llegaron al muro y comenzaron a destruirlo con sus propias manos. Gorbachov pudo ordenar a su ejército que detuvieran a los manifestantes, pudo ordenar abrir fuego sobre los civiles y lo que hizo fue simplemente ver por televisión como se acababa el modelo comunista ruso y resistir de manera estoica lo que se venía. Sus convicciones de pacifista, que lo era, le impedían tomar una acción violenta en contra de esa manifestación. 30 años después de ese hecho, el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier le hace una magistral reconocimiento de su valor ante los hechos presentados en una carta que le envió al Exmandatario Soviético: “no hemos olvidado, y nunca lo haremos, que el milagro de la reunificación pacífica de mi país y el fin de la división de Europa no habrían sido posibles sin las decisiones valientes y humanas que tomó usted personalmente entonces.”
Con su talante democrático, en la medida del comunismo, Gorbachov convocó a un referendo para decidir sobre la continuidad de la Unión Soviética en marzo de 1991. Aunque lo ganó con un 78% de aprobación, el premier Ruso, el premier Bielorruso y el premier de Ucrania, no aceptaron los resultados y de separaron de la Unión, dando por finalizada la unificación lograda por Pedro el Grande de todas las Rusias, proyecto que hoy, año 2022, tiene en mente Vladimir Putin queriendo conquistar por la fuerza a Ucrania con el apoyo de su títere en el poder en Bielorrusia.
El 19 de agosto de 1991, se intenta un golpe de estado militar por quienes querían retomar el poder para el Partido Comunista y que fueran antiguos miembros de la KGB quienes gobernaran, pero apareció un salvador de último minuto que se interpuso entre el Kremlin y los tanques soviéticos que amenazaban con abrir fuego. Boris Yeltsin armado con un megáfono se paró al frente de los tanques y realizó su más importante discurso por la paz de su país, lentamente la ciudadanía se acerco al premier ruso y los militares abandonaron su intento de golpe. Pero ya todo estaba terminado tanto para Mijaíl Gorbachov como para la Unión Soviética, y es así como el 25 de diciembre de 1991, se da por terminada la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y dimite como Presidente, cargo que había ostentado desde las reformas de 1988. En su discurso de renuncia dijo: “Dada la situación creada con la formación de la Comunidad de los Estados Independientes, ceso mi actividad como presidente de la Unión Soviética. Tomo esta decisión por consideraciones de principio. Se ha impuesto la línea de la desmembración del país y de la desunión del Estado, lo cual no puedo aceptar. Además, estoy convencido de que resoluciones de tal envergadura deberían haberse tomado basándose en la voluntad expresa del pueblo (es decir, un referéndum). El destino quiso que cuando me vi al frente del Estado ya estuviera claro que nuestro país estaba enfermo. Hoy estoy convencido de la razón histórica de los cambios iniciados en 1985. Hemos acabado con la Guerra Fría, se ha detenido la carrera armamentista y la demente militarización del país, que había deformado nuestra economía, nuestra conciencia social y nuestra moral. Nos abrimos al mundo y nos ha respondido con confianza, solidaridad y respeto”

No cabe duda de que Mijaíl Gorbachov era un comunista convencido de su doctrina, pensó como muchos, que el problema y los fracasos en su país eran los hombres en el poder y no el modelo, por ello, intentó aplicar las modificaciones que consideró necesarias bajo su moral de pacifista.
Más de 50 millones de muertos costó ese experimento que duró desde el año 1917 hasta 1991 en la Unión Soviética, muchos más fueron y son víctimas por vivir en países en donde los dirigentes siguen las ideas de Karl Marx. Lo más triste, es que sin importar quien intente imponer el modelo, un gigante como Gorbachov o un enano como Castro o Chávez, el resultado siempre es el mismo, miseria, hambre y subdesarrollo.
Lastimosamente las personas que no estudian, que no se informan y que se dejan convencer con palabras suaves, siguen eligiendo gobernantes afines a esa ideología. Hoy Colombia está transitando por ese mismo camino, ojalá despertemos rápidamente de esa pesadilla y que no tengamos que esperar a que en 7 décadas aparezca un Gorbachov que finalice la mala noche.

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