Venezuela proyecta millonarios ingresos para el Estado con acuerdo energético con Estados Unidos
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, aseguró que el acuerdo binacional con Estados Unidos contempla inversiones para recuperar y desarrollar activos petroleros, con una vigencia de 25 años y una meta de producción superior a 1,5 millones de barriles diarios. Según sus cálculos, el Estado venezolano podría recibir más de 209.000 millones de dólares tomando como referencia un precio de 65 dólares por barril.
Venezuela busca convertir su relación energética con Estados Unidos en uno de los principales motores de recuperación de su economía. Así lo planteó la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, al explicar los alcances del acuerdo binacional suscrito entre ambos países y las expectativas de producción, inversión e ingresos que, según sus estimaciones, podría generar para las finanzas públicas venezolanas.
Durante su intervención, Rodríguez sostuvo que la participación estadounidense permitirá aportar recursos y capacidades técnicas para recuperar activos petroleros y aumentar la producción. La funcionaria aseguró que el modelo planteado no se limitaría a la extracción de crudo, sino que tendría efectos sobre el empleo, la infraestructura, la industria nacional y los ingresos del Estado.
“Estados Unidos aporta capital y tecnología necesaria para recuperar y desarrollar esos activos. Venezuela recibe a cambio producción, empleo, inversión en infraestructura, mayores ingresos para el estado, encadenamientos productivos para la industria nacional. Los beneficios se pierden de vista”, afirmó.
De acuerdo con la explicación entregada por Rodríguez, el proyecto binacional tendrá una duración de 25 años y contempla el desarrollo de 17 campos considerados estratégicos. La meta establecida sería alcanzar una producción superior a 1,5 millones de barriles diarios, únicamente como resultado del acuerdo entre Venezuela y Estados Unidos.
La presidenta encargada señaló, además, que esta estrategia energética tendría un alcance mayor debido a la intención de sumar otros acuerdos con compañías internacionales del sector. Entre las empresas mencionadas están Chevron, Rexall, Enicel y BP, en una apuesta por incrementar la participación de capital extranjero y recuperar la capacidad productiva de la industria petrolera venezolana.
Rodríguez presentó esta estrategia como parte de una meta más amplia para reposicionar a Venezuela en el mercado energético internacional. “Queremos ser una potencia energética, gran productora de petróleo, un exportador importante de gas y gran desarrollo petroquímico nacional”, afirmó.
Uno de los puntos centrales de su intervención estuvo relacionado con los ingresos que podría recibir directamente el Estado venezolano. Para realizar la estimación, Rodríguez tomó como referencia un precio de 65 dólares por barril y calculó que los ingresos estatales alcanzarían aproximadamente 209.335 millones de dólares.
“En términos concretos, esto significa que por cada barril producido y vendido, cerca de 19 dólares ingresan directamente a nuestro país”, explicó.
La funcionaria también comparó las condiciones planteadas en el nuevo acuerdo con las de proyectos desarrollados durante la apertura petrolera venezolana de hace tres décadas. Según Rodríguez, en aquel momento los acuerdos para el desarrollo de cuatro bloques en la Faja Petrolífera del Orinoco contemplaban regalías de apenas 1 % y un impuesto sobre la renta de 34 %.
En contraste, aseguró que el nuevo proyecto binacional contempla ocho bloques verdes, conocidos como Greenfields, dentro de la misma región petrolera, con regalías mínimas del 16 % y un impuesto sobre la renta del 34 %. La diferencia, según su planteamiento, representaría una mayor participación del Estado venezolano en los beneficios derivados de la explotación de los recursos.
La estrategia no se limita, sin embargo, a incrementar la producción de petróleo. Rodríguez sostuvo que los recursos generados podrían contribuir a financiar la recuperación económica del país y atender las necesidades de la población. El objetivo declarado es utilizar la actividad energética como mecanismo para impulsar infraestructura, empleo, inversión y desarrollo industrial.
El anuncio también tiene una dimensión diplomática. Rodríguez presentó el acuerdo como resultado de una decisión de transformar las diferencias políticas entre Caracas y Washington en mecanismos de cooperación económica.
“Por eso, escogimos el camino de la diplomacia con los Estados Unidos de América, para transformar nuestras diferencias en cooperación y esa cooperación en inversión, producción, bienestar, resultados concretos para los venezolanos”, manifestó.
Finalmente, la presidenta encargada agradeció al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al secretario de Estado Marco Rubio y a los equipos de ambos gobiernos por las negociaciones que permitieron avanzar hacia el acuerdo.
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