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Hito ambiental en Colombia: Ideam reporta ausencia de núcleos activos de deforestación por primera vez en una década

El IDEAM informó que, por primera vez en diez años, no se detectaron núcleos activos de deforestación en Colombia durante el segundo trimestre de 2026, aunque la Amazonía perdió 1.270 hectáreas de bosque.

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Redacción IFM
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Por primera vez desde 2016, el IDEAM no detecta núcleos activos de deforestación en un trimestre

En un hecho sin precedentes desde que se iniciaron las mediciones trimestrales hace diez años, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) reveló que, durante el segundo trimestre de 2026, no se consolidó ningún núcleo activo de deforestación en el territorio colombiano.

El informe de Detección Temprana de Deforestación, que abarca los meses de abril, mayo y junio, marca un punto de inflexión en el monitoreo de los ecosistemas nacionales, al no detectar focos persistentes de pérdida de cobertura boscosa.

El significado de la ausencia de núcleos activos

El IDEAM, organismo vinculado al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, emplea tecnología de imágenes satelitales para supervisar los bosques del país. Este sistema permite emitir alertas tempranas sobre la desaparición de la capa forestal. Técnicamente, un “núcleo activo de deforestación” se constituye cuando dichas alertas se agrupan de manera constante en una zona geográfica específica, formando un foco de destrucción persistente.

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No obstante, las autoridades ambientales han sido enfáticas al aclarar que la inexistencia de estos núcleos no implica la desaparición total de la tala de árboles. El boletín técnico indica que se registraron detecciones de pérdida de bosque en las cinco regiones continentales de Colombia, pero estas se presentaron de forma dispersa, sin alcanzar la densidad necesaria para ser catalogadas como núcleos. En este contexto, el instituto ha puesto especial atención sobre dos zonas críticas que requieren vigilancia permanente: la región del Chocó y el Catatumbo, en el departamento de Norte de Santander.

Comparativa y distribución regional de las alertas

La reducción en la formación de núcleos es drástica si se compara con el inicio del año. Entre enero y marzo de 2026, el país enfrentaba la presencia de 18 núcleos activos de deforestación. Incluso frente al mismo periodo del año anterior, la mejora es visible, pues en el segundo trimestre de 2025 se había identificado un núcleo en Puerto Lleras, Meta.

En cuanto a la distribución geográfica de las alertas de deforestación durante este trimestre, la región de los Andes lideró las estadísticas con un 37% de los reportes. Le siguieron el Caribe con un 31%, la Amazonía con un 17%, el Pacífico con un 13% y, finalmente, la Orinoquía con un 2%. Este panorama representa un cambio drástico en la dinámica de deforestación, considerando que en el trimestre inmediatamente anterior la Amazonía concentraba casi el 75% de todas las alertas nacionales.

Departamentos y municipios más afectados

A pesar de la mejora general, el informe detalla los puntos donde la presión sobre el bosque persiste. Por departamentos, la lista de mayor afectación la encabeza Antioquia con un 15,58%, seguido por Chocó con un 11,43% y Norte de Santander con un 11,08%. Otros departamentos con cifras significativas son Bolívar (10,74%), Santander (9,76%) y Putumayo (9,55%).

A nivel municipal, Tibú, ubicado en Norte de Santander, se posiciona como el territorio con mayor número de detecciones individuales, alcanzando el 5,68%. El Bagre, en el departamento de Antioquia, y Santa Marta, en Magdalena, completan los primeros lugares de esta lista.

Según el análisis del IDEAM, la pérdida de vegetación en estas zonas está estrechamente vinculada a la extracción ilícita de oro de aluvión, proceso que implica la remoción de sedimentos fluviales. Específicamente en Tibú, los factores determinantes son la expansión de los cultivos de uso ilícito (coca) y las plantaciones de palma de aceite.

Situación crítica en la Amazonía y áreas protegidas

La Amazonía continúa siendo la única región donde el boletín realiza una estimación precisa de la superficie deforestada. En este trimestre se reportó la pérdida de 1.270 hectáreas distribuidas en siete departamentos. Esta cifra es ligeramente superior a las 1.198 hectáreas perdidas en el mismo periodo de 2025 (72 hectáreas más), pero inferior a las 1.419 hectáreas registradas en 2024. Dentro de esta región, el departamento del Guaviare concentró el 38% de la pérdida, seguido por Meta con un 25% y Amazonas con un 19%.

Es fundamental notar el contraste estacional: las 1.270 hectáreas actuales palidecen frente a las 37.660 hectáreas deforestadas en la Amazonía entre enero y marzo de 2026. Analistas advierten que esta disminución no necesariamente refleja un cambio estructural, ya que el primer trimestre coincide con la temporada seca, propicia para quemas y talas masivas, mientras que el segundo trimestre estuvo influenciado por el régimen de lluvias que dificulta estas actividades ilícitas.

Por otro lado, el reporte señala que 14 Parques Nacionales Naturales registraron detecciones de deforestación. Las situaciones más preocupantes se observaron en la Sierra Nevada de Santa Marta, el Parque Nacional Natural Río Puré —zona vital para pueblos indígenas en aislamiento voluntario— y la Sierra de la Macarena.

Contexto institucional y retos futuros

La publicación de este boletín se produjo con un retraso inusual, casi cuatro meses después de finalizado el trimestre analizado, cuando lo habitual son tres meses. El año pasado, el informe equivalente se conoció el 8 de octubre. Ante consultas previas, el IDEAM había manifestado que el documento se encontraba en fase de “aprobación final”.

Sobre estos retrasos, el ministro de Ambiente, Fabio Arjona, ya había expresado su inconformidad en agosto, vinculando las demoras en la entrega de datos a la gestión de la administración anterior. La divulgación de estas cifras ocurre en un momento político y ambiental clave, coincidiendo con el debate del presupuesto para el año 2027 y las alertas de expertos sobre el fenómeno de El Niño. Se teme que la llegada de la próxima temporada seca a la Amazonía pueda disparar nuevamente los índices de deforestación, poniendo a prueba la efectividad de las políticas de conservación actuales.

Preguntas y respuestas de contexto

¿Qué significa que no haya núcleos activos de deforestación en Colombia?

Significa que, por primera vez en una década, no se detectaron focos de destrucción persistente o concentrada de bosques durante el segundo trimestre de 2026. Sin embargo, el IDEAM aclara que esto no implica el fin de la tala, pues se registraron pérdidas de forma dispersa en todo el país.

¿Cuáles son las regiones y departamentos más afectados actualmente?

La región Andina lideró las alertas con un 37%, seguida por el Caribe con un 31%. A nivel departamental, Antioquia, Chocó y Norte de Santander presentan la mayor afectación, con el municipio de Tibú como el punto crítico individual más alto.

¿Cuál es la situación específica de la Amazonía colombiana?

Aunque no hubo núcleos activos, la Amazonía perdió 1.270 hectáreas de bosque en este periodo, una cifra ligeramente superior a la del año anterior. La reducción frente al primer trimestre se atribuye principalmente a la temporada de lluvias, que dificulta las actividades ilícitas de tala y quema.

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