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Sergio Guardo: “Este libro fue realizado en su totalidad utilizando escritura automática”

¿Cómo se comienza en usted a concebir y estructurar Sobre tu piel mi noche, qué lo llevó a él, qué se movía en su mundo, qué lo hacía obsesionarse por él, cómo hizo la catarsis de esas visiones, místicas, simbólicas, reales y como se mezclaron a sus tensiones y tentaciones, de qué surrealismo o qué

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Redacción IFM
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Sergio Guardo: “Este libro fue realizado en su totalidad utilizando escritura automática”

Por: Óscar Jairo González Hernández

¿Cómo se comienza en usted a concebir y estructurar Sobre tu piel mi noche, qué lo llevó a él, qué se movía en su mundo, qué lo hacía obsesionarse por él, cómo hizo la catarsis de esas visiones, místicas, simbólicas, reales y como se mezclaron a sus tensiones y tentaciones, de qué surrealismo o qué provocación se trata en él y en usted; qué temas trata en sus fisuras o fascinaciones estéticas; como escinde o no su yo de esta tarea de raras intensidades, y qué proyecta usted al lector o quiere hacerlo o no y por qué; y por qué este libro lo titulo así?

Desde muy pequeño he sentido fascinación por el surrealismo; aun antes de “comprenderlo”, lo que convierte esa fascinación en surrealista… Eso es el antecedente. El hito fue un interrogante. Una pregunta que le hice a Juan Calzadilla. Pregunta concisa y clara: “una vez que termina un poema, ¿lo retoca?”.

Calzadilla comenzó entonces a responder. Lo hizo de forma extensa e inusual; aparentemente carente de sentido. Solo tiempo después logré desentrañar el misterio: su respuesta fue “automática”. Todo un maestro Zen. Esa epifanía profana marcó la necesidad de transitar la escritura automática. De comprobar si era posible. Y de experimentarla a un nivel orgánico más que místico. O tal vez devolver el carácter místico a lo orgánico.

Este libro fue realizado en su totalidad utilizando escritura automática. Eludir lo volitivo sin la voluntad de hacerlo es monopolio de la infancia. Pero a esta deformidad llamada adultos nos cuesta una brutal lucha extrema cuerpo a cuerpo con uno mismo. Meses intentando dejar de intentar. La obsesión por sostener lo automático de la escritura llevó a aplicar el mismo procedimiento a la hora de elegir título: Leerlo en voz alta hasta que el título aparezca. Más epifanías.

La invitación es, consecuentemente, a leerlo en la misma clave. Los deformes retazos de los que estoy hecho fueron arrojados desde las orillas de mis infiernos * delante de imaginarias montañas, elevado sobre la bruma, un sobrio faro señala los vacíos sobre los que se erige esta funámbula y terca pira. * algo escancia agujas en mi piel como la doble ausencia de lo que falta como estos dedos cuya filial fiesta recibe dolorosos pinchazos para aliviar el dolor.

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