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Óscar Hernández a cien años de su nacimiento (1925-2025)

En su poesía: Las manos. En las manos solo pensamos cuando hay que pintar las uñas o saludar a alguien. Pero el caso de las manos es mucho más profundo, son las emisarias del pensamiento, del corazón, de todo lo que tenemos en ese sitio desconocido que se llama el alma. Que no es sitio… Saludamos, a

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Redacción IFM
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Óscar Hernández a cien años de su nacimiento (1925-2025)

Por: Óscar Jairo González

OSCAR HERNÁNDEZ: “SI NOS QUEDA GRANDE UNA ESTRELLA QUE PODREMOS DECIR DE QUIÉN LA HIZO…”

En su poesía: Las manos.
En las manos solo pensamos cuando hay que pintar las uñas o saludar a alguien. Pero el caso de las manos es mucho más profundo, son las emisarias del pensamiento, del corazón, de todo lo que tenemos en ese sitio desconocido que se llama el alma. Que no es sitio… Saludamos, abrazamos, despedimos, felicitamos, acariciamos, son las grandes mensajeras y las grandes hadas que siempre están para mostrar lo mejor y lo peor que tenemos.

En su poesía: Ellas.
Uno de los primeros milagros de Dios, digo de los primeros, porque antes está la luz y el modo como nos sacó una costilla y logró semejante maravilla… Quedó casi igual a nosotros, los hombres, se diría o se podría hablar de una impresora TRES D… Con ellas el amor, sin ellas también con el amor, así sea perdido. Hablar con ellas apasiona, hablar sobre ellas es un serio peligro. Son el resumen.

En su poesía: Dios / Los ateos. Y su cristianismo socialista.
Si nos queda grande una estrella, ¿qué podremos decir de quién la hizo…?

En su poesía: Don nadie.
Alguien que está muy cerca de la felicidad.

En su poesía: La esquina / las esquinas.
ESQUINAS DE ANTES, universidades minúsculas y alegres donde aprendimos las primeras letras… De tangos… Los clubes de la antigua pobreza, instalados en la calle, bajo un árbol. Las esquinas se han pasado a vivir a los juegos del computador.

En su poesía: El ángel.
Alguien a quien no conozco, pero que siempre anda vuela volando cerca de nosotros. Y déjelos con sus alas para que no se le conviertan en drones.
En su poesía: El olvido / El silencio.
OLVIDO Algo necesario cuando el pasado aprieta.

En su poesía: Los árboles / El árbol (La secuoya/el olivo).
Nuestros queridos y a veces barbados padres, los que nos dan el aire, nos purifican la vida y no dan algo que tiene un nombre raro: sombra. Crucificado en un olivo, murió el Hijo del Hombre. Me entusiasma y me asombra que tengamos árboles de más de dos mil años de vida. Es como para preguntarles dónde está el pedazo de olivo que resta de la crucifixión. Curioso que es uno, y averiguar si Judas también estuvo pendiente de un olivo, o de un palo NON SANTO.

En su poesía: La casa.
Si logramos amarla, es algo así como un pequeño paraíso. Por lo menos a mí me pasa algo parecido. Y no hay serpientes a la vista.

En su poesía: La muerte.
Es mejor que hable con una viuda o con alguien que no crea en ella. Por mi parte, me limito a esperar, un verbo que no falla para encontrar respuesta.

En su poesía: El oro
No me gusta hablar con desconocidos. Solo me cuentan que un santo lo llamó excremento del diablo… buena recomendación.

En su poesía: Las contadas palabras.
CONTADAS PALABRAS: Un título encontrado de pronto, como el que se tropieza con una pequeña verdad.

En su poesía: Lo semiautomático.
SEMIAUTOMÁTICA: Ensayo que hice para crear poesía con las neuronas, ignorando la intención y con la razón, trabajando a todo vapor. No resultó mal, la experiencia.

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